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Errores comunes en los padres de familia (II)

12 de febrero, 2016

admin/La Voz de Michoacán

En el artículo anterior enunciaba algunos de los errores que comenten los padres de familia antes de casarse. En este artículo quisiera comentar algunos errores que se cometen después de casarse. Los tiempos cambian, y por ello es importarte también nosotros cambiar de actitud.

  1. Una madre que olvida sus cualidades intrínsecas. Es claro a todas luces que las mujeres tienen en sí mismas el don de ser formadoras. Recuerdo que una maestra citando a Mahatma Gandhi, decía:”Quien educa a un hombre educa a un individuo, pero quien educa a una mujer educa a un pueblo”. Y es verdad, la mujer tiene una capacidad grandiosa de ayudar a sus hijos de una forma integral. Tiene un “sexto sentido” que la ayuda a ir más allá de lo evidente. Actualmente se ha hecho la promoción de que una mujer tiene el derecho de sobresalir profesionalmente igual que un hombre. Y no dudo de la capacidad de una mujer en un trabajo, pero sí dudo que un hombre pueda sustituir a la mujer en las labores de casa. Me remito a las pruebas. Véase una familia en la que la madre es un ama de casa dedicada a sus hijos; y véase una familia en que la madre se dedica a tiempo completo a sus labores como profesionista. Estoy totalmente seguro que los hijos de la primera, serán hijos desarrollados integralmente. Claro que pueden existir excepciones, pero en general se notará la ventaja que llevan los hijos que tuvieron una madre en casa.
  2. Un padre totalmente ausente. Si es verdad que la madre tiene características especiales para llevar una familia en el seno de su hogar, no por ello debemos descartar la presencia silenciosa y discreta del padre de familia. El padre DEBE estar presente en la formación de sus hijos. Se entiende que ahora los horarios de trabajo son más estrictos, pero siempre se encontrará un tiempo para aquello que se considera de verdad importante, incluso dejando de lado cosas buenas –como los amigos- para cumplir con su deber primordial como son los hijos. A mí me ayudaba tanto ver a mi papá comer con nosotros. Y que los domingos nos llevara a pasear. O que por la noche llegaba a daros una reprimenda – aconsejado por mamá- por alguna cosa que no estuvo bien. Presencia silenciosa y discreta, pero presencia.
  3. Dar prioridad al tema económico antes que a la misma familia. Nuestra sociedad nos ha hecho creer que valemos por lo que tenemos. Nos ha hecho creer que debemos tener todo a la mano y que las cosas materiales nunca pueden faltar por ningún motivo. Tal necedad nos ha llevado a pensar, que ayudaremos mucho a nuestra familia sólo con el dinero. Por ello es tan clara la ausencia de los padres. Ellos piensan que con estar todo el día trabajando para ganar mucho dinero y con ese dinero piensan comprar el cariño de sus hijos; o peor aún, piensan que con ese dinero se puede sustituir la ausencia de su presencia física, su cariño, su amor y eso es un grandísimo error. El amor no se sustituye con nada: “Quien quisiera comprar el amor con todas las riquezas de su casa, sería despreciable” (Cant. 8,7)
  4. No dar prioridad a la unión familiar a la hora de elegir un trabajo. Tuve la gracia de conocer una linda familia regiomontana que por cuestiones de trabajo, tuvo que cambiar de residencia a la ciudad de Cancún. Tienen dos hijos. Son una familia unida y que saben ayudarse unos a otros. Ellos dan un lugar especial a Dios en sus vidas. Saben que los bienes que reciben vienen de Él. La mamá me comentaba que el estar lejos de su casa, les ha ayudado a crecer en el amor dentro de su familia. Me platicaba que como la ciudad no es tan grande, su esposo tenía la oportunidad de ir a comer todos los días. De compartir tiempos de calidad con ella y con sus hijos. Creo que la enseñanza es buena; ellos podrían regresar a Monterrey, pero se han dado cuenta que ahí tiene otras cosas más grandes como la unión familiar; que prefieren vivir ahí en esa ciudad calurosa, donde quizá no conocen a tantas personas, que vivir en una ciudad grande o incluso en una ciudad donde conocen más personas como era el caso de Monterrey. La prioridad dentro de la familia debe estar siempre en buscar la unidad y los momentos propicios para crecer en el amor.

 

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