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Errores comunes en los padres de familia (III)

19 de febrero, 2016

admin/La Voz de Michoacán

Continuamos enumerando algunos errores que suceden comúnmente a los padres de familia.

Pensar que en el colegio o en la escuela deben educar a mí hijo. La responsabilidad de educar a los hijos es un asunto que incumbe a los padres de familia. En las últimas dos décadas se ha ido generalizando el pensamiento de los nuevos papás, que los colegios deben educar a sus hijos. Yo he escuchado con asombro más de una vez el comentario de algún papá que dice a un profesor: “Para eso les pago, usted tiene que educar a mi hijo”. Un colegio es un lugar donde los hijos complementan su formación, especialmente la parte académica y la parte deportiva. También es verdad que es un lugar donde el hijo aprende a socializar y compartir con los demás. Pero decir que el colegio es el lugar donde se educa mi hijo, es demasiado cómodo, como si el educar a los hijos fuera una tarea que no se quiere realizar. Los padres son los primeros interesados, o deberían serlo, en educar a cada uno de sus hijos. La educación se lleva a cabo en la casa, en los momentos más íntimos del hijo. El tiempo que los padres dedican a formar a sus hijos dará fruto en su edad adulta. Cuando estaba en Colombia, un doctor me platicaba que sus papás eran sumamente exigentes con ellos. Después tuvo un hermano al cual sus papás descuidaron en su educación. El doctor concluía que él y sus hermanos mayores que habían recibido una educación intensa, ahora eran hombres de bien, con buena trabajo y con una buena familia. Y su hermano el menor, andaba por la vida despistado, con continuas derrotas. La educación es tarea de casa, es una tarea de los papás, que nadie puede sustituir.

“Apoyar” a mis hijos a capa y espada, sin averiguar si fue cierto lo que mi hijo me dice. En general los adolescentes son astutos en decir mentiras, para salirse con la suyas. Son maestros del engaño con tal de hacer su voluntad y no salir regañados. Circulaba por las redes sociales una foto que a mi modo de ver es muy real. En la primera imagen de los años 70’s aparecen los papás y la maestra regañando al hijo. En la segunda imagen del año 2000 aparecen los papás y el hijo, regañando a la maestra. Es decir, antes se buscaba que entre los papás y los formadores, alinearan por el camino del bien al hijo; esto daba por entendido que los padres y la autoridad llevaban adelante la formación de los hijos. En la segunda foto nos da a entender que los padres han perdido por completo la capacidad de gobierno de sus hijos y que es muy fácil manipularlos. Es decir, que los padres ya no quieren ejercer su autoridad y los hijos ya no están dispuestos a obedecerlos. Tremenda crisis de autoridad pasan los papás en su casa. Por ello es importante conocer bien a los hijos, que sepan que sus papás investigan todo, pero no con el afán de entrometerse y controlarlo todo, sino con la actitud de quien busca su bien.

Hacerles todas sus cosas. El otro día platicaba con una mamá y ella me decía que en las noches procuraba dejarles a sus hijos, su ropa limpia y planchada en una mesita. Los zapatos lustrados por ella. Que le cortaba las uñas a sus hijos y los ayudaba a peinarse. Esto suena muy bien cuando el hijo está en los primeros años de primaria, pero no cuando está terminando la primaria o peor aún, cuando está en secundaria o preparatoria. Es verdad que cuando el niño es pequeño necesita de la mamá para aprender; fíjense bien, para aprender. Los niños deben adquirir nuevos conocimientos y luego deben poner en práctica esos conocimientos. Si una mamá continua haciéndoles todo, el niño se hace un verdadero inútil. El día que falta la mamá o el papá en casa, el niño seguro se muere, pues es incapaz

de hacer algo por su cuenta. Si se ama a un hijo, se le debe enseñar a hacer sus propias cosas y luego exigir que él las vaya realizando. Y también es muy bueno que el hijo desde pequeño vaya teniendo responsabilidades en casa, lógicamente adaptadas a su edad. Recuerdo que en mi casa si quería salir a jugar debía cumplir con unos detalles básicos de trabajo en el hogar: tender mi cama, doblar mi ropa limpia, mandar a lavar la ropa sucia y limpiar mi cuarto. Confieso que al inicio no me gustaba, pero después fui cogiendo gusto por el orden y la limpieza, y es más, el trabajo me empezó a gustar. Todo esto fue gracias a que en mi casa se me enseñó a colaborar desde pequeño.

No conocer los amigos de mis hijos. La pregunta que muchos padres se hacen es la siguiente: ¿Dónde aprendió esto mi hijo? En casa le hemos enseñado puras cosas buenas. Aquí entra una sana astucia de parte de los papás. No pueden ser ingenuos en pensar que fuera sus amigos serán una perita dulce. Los ambientes que viven los compañeros de tus hijos son muy variados. Es ahí donde entra la astucia de una buena madre. Va al colegio, conoce a los amigos de sus hijos. Los invita a su casa para ir conociéndolos; después busca conocer a sus papás y ahí se da cuenta quien le conviene a sus hijos y quién no. Pero una mamá que no va por sus hijos al colegio, que no se interesa en conocer a sus amigos, pues lógicamente descubrirá que su hijo dice cosas que no le han enseñado en casa o que toma actitudes rebeldes de la nada; precisamente porque su hijo anda con amistades que no le convienen.

 

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