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Errores comunes en los padres de familia (IV)

26 de febrero, 2016

admin/La Voz de Michoacán

En este artículo pretendo enumerar unos detalles de la formación de los hijos que considero muy importantes y que quizá otros profesionales como el psicólogo o el pedagogo no mencionarían en sus estudios.

  1. No invertir en cosas buenas. Cuando he dado pláticas para papás en los colegios me gusta preguntarles que quién quiere ver a sus hijos perdidos en la droga, en el alcoholismo, en la vagancia o verlos fracasar en su matrimonio y nadie levanta la mano. Y les pregunto entonces que por qué hay tantos chicos que se pierden. Les ofrezco como respuesta que a veces no sabemos poner los medios para que no se pierdan, no basta con un simple querer ideal de que no se vayan por malos caminos. Es necesario poner los medios para que no se pierdan. Por ejemplo, en los veranos no se tiene un plan para los hijos. Yo he invitado a chicos a campamentos de formación y diversión, lógicamente al ser un mes el costo se sube un poco, y muchos papás prefieren que sus hijos se queden jugando con sus amigos en la calle o jugando videojuegos, o navegando en el internet sin ningún criterio de buena moralidad; pero eso sí, se ahorraron unos pesos que después se multiplicarán al tener que meterlo a una clínica de recuperación. Si los papás ven que sus hijos tiene cualidades deportivas, artísticas o en otro campo, pues ahí debe haber una inversión. Aquí se puede caer en el polo opuesto, que queremos mantener entretenidos a los niños y los inscribimos en mil talleres privándolos de una sana y conveniente convivencia familiar. Nos puede salvar el criterio de buscar siempre un sano equilibrio.
  2. No invertir en la formación espiritual. Es cada vez más común que en las familias se han dejado llevar de un materialismo ateo. Se educa a los hijos sin una relación con Dios. Tremendo error que lleva a tantos jóvenes a pensar en el suicidio. No somos simples animales que se contentan con llenar el estómago y vivir al día. No, el hombre tiene sed de una profunda felicidad, pero no la felicidad pasajera, sino más bien de aquella que no termina. Ese abandono de la oración, del creer en Dios hace estragos en el hombre, porque todo carece de sentido. Sólo Dios da sentido a nuestras vidas. Pero es curioso, el hombre no puede conocer a Dios –ordinariamente- si no es través de la propia familia. Recuerdo estar en misa con pocos años, arrodillado junto a mi mamá dando gracias a Dios o pidiéndole por mi tía enferma. Recuerdo a mi abuela haciendo la señal de la cruz, arrodillada con una profunda devoción ante el paso de Jesús Eucaristía. Esas cosas que sólo te enseñan en casa y que nada ni nadie lo pueden sustituir.
  3. No invitar a tu hijo a descubrir su vocación o peor aún, no apoyarlo a seguirla. La palabra vocación hace referencia al latín y significa llamado. Es decir, conociendo bien a mi hijo, sus cualidades, sus defectos ayudarlo a descubrir a lo que lo está llamando Dios en su vida. Para ello se necesita tener la misma actitud del águila, que sabe empujar al aguilucho para que aprenda a volar. Una mamá que sólo está pensando en su propia felicidad, buscará retener a sus hijos y estar siempre con ellos. Y buscará que su hijo siga no su vocación, sino sus propios planes maternales. Con tristeza he constatado a muchos padres de familia que quieren trazar caminos que sus hijos no están capacitados a recorrer, porque no es su vocación. Aquí también se puede descubrir lo que decíamos en un inicio ¿queremos que nuestros hijos se pierdan o no? Aquí la clave está en estar atentos a cuál pueda ser su camino, su vocación y apoyarlo. Dentro de los distintos caminos que se pueden seguir tenemos la vida matrimonial, la soltería y la vida consagrada a Dios. El mejor de los caminos es el que Dios quiere para cada uno. Pero es necesario descubrirlo, estar atentos a las luces que Él nos va poniendo en nuestra vida. A descubrir el camino que Él ha trazado para tus hijos, y animarlos –no obligarlos- a seguir ese camino.

Se podrían enunciar más errores, pero creo que estos son los más básicos para trabajar en el día a día en nuestra importante e insustituible labor como padres de familia. No tengan miedo a pedir consejo a quienes los han precedido en esta importante labor de formar y educar a los hijos.

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