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El gringo que nos hizo mexicanos

3 de febrero, 2017

Redacción web/La Voz de Michoacán

Nuestra relación con los gringos siempre ha sido rara, nos gusta que inviertan en el país pero es divertido decir que no los necesitamos; es sueño de cualquier clase mediero ir de compras a los outlets de San Antonio pero antes de ser tragados por el mall recordamos con estoicismo que ese territorio nos fue robado; le vamos a los Yankis y soñamos con asistir a un juego de la NBA o de americano pero son unos capitalistas que nos ven como su patio trasero. Quizá este sentimiento es el que hizo que el Gobierno Federal haya subestimado las advertencias de Donald Trump.

El martes 16 de junio de 2015, el hoy Presidente, le dijo al mundo “Voy a ser el presidente proempleo más grande que Dios haya creado”, a lo que los mexicanos respondimos que no había probabilidad de que fuese a ganar la interna, que los Republicanos no lo dejarían llegar. Un año después Trump, ya en campaña, señaló que no firmaría el TPP (Acuerdo de Asociación Transpacífico) porque era “un desastre potencial para el país”; en esos tiempos el 15 de julio de 2016 el Secretario de Economía Federal Idelfonso Guajardo se encontraba de gira en Michoacán promoviendo los beneficios que este acuerdo traería. Recuerdo que en Casa de Gobierno le pregunté “¿Qué pasaría si Estados Unidos decidía no entrar?” Quería saber si no valía más dedicar el tiempo a cabildear la firma en vez de presumir por anticipado los supuestos beneficios. Su respuesta fue que ese era un tema electoral, que él ya había vivido esa historia con Bill Clinton quien en campaña había desestimado el TLCAN (Tratado de Libre Comercio de América del Norte) pero al sentarse en la Oficina Oval entendió que le convenía apoyarlo y se convirtió en gran aliado.

A Guajardo le pareció pérdida de tiempo iniciar un plan de contingencia.

Quizá por preguntón me invitaron al informe de Peña Nieto el 1 de septiembre de 2016, antes de que el show comenzara y fuéramos en vivo los jóvenes que habríamos de comprobar que aquello era un diálogo sin censura, comimos con Idelfonso. En mi intervención le dije que ahora el amenazado era el TLCAN y pregunté si la Diplomacia mexicana y los grupos empresariales ya tenían una estrategia de contención. La respuesta fue la misma “no hay de qué preocuparse”

A pesar de que el Gobierno Federal cerró los ojos y se tapó los oídos durante año y medio, ya van dos semanas desde que el millonario tomó protesta como Presidente de Estados Unidos, el gringo nos dio la noticia de que la pesadilla era realidad cuando México enfrentaba saqueos y bloqueos por el gasolinazo, cuando nuestro líder abría filosóficamente la oportunidad de reflexionar “¿qué habrían hecho ustedes?”. Estaban todos los funcionarios preocupados por reinstaurar la paz social, por controlar los medios de comunicación, detener las redes sociales y la desaprobación de Enrique Peña cuando a alguien se le prendió el foco, ¡había que revivir el chupa cabras!, decirle a la sociedad que el enemigo está del otro lado de la frontera y que es a él al que debemos atacar.

El mundo se puso de cabeza. Quienes en 1994 hubiesen crucificado a Salinas por abrir las fronteras hoy defienden el libre comercio, China que era la imagen perfecta del poder del comunismo hoy es el líder de la globalización y aquellos que jamás se atrevieron a colgar la bandera de México el 16 de septiembre o a asistir al zócalo a cantar el himno nacional hoy tienen por imagen de perfil al águila devorando la serpiente. No hay mal que por bien no venga, jamás pensé poder dejar sentirme raro por llorar al escuchar el himno nacional, por admirar el valor de Morelos al afirmar que morir es nada cuando por la patria se muere, o por ondear nuestro lábaro patrio en territorio extranjero; pero me siento como al niño que distraen con un juguete nuevo cuando lo que le falta es atención de sus papás, me duele que no se explique que preferir lo mexicano por simplemente ser nacional no es sostenible si el paisano no nos entrega la mejor relación calidad precio y ya ni hablar del apoyo que debemos darle a tantos empresarios americanos que invierten en nuestro país, que implantaron la cultura de la responsabilidad social corporativa en México, que invierten en publicidad y mueven el sector de servicios, que traen tecnología de punta al país y que ha puesto en nuestras manos más de 192,000 millones de dólares de 1999 a 2016.

No se trata de defender a los gringos ni detener el fortalecimiento del mercado interno, simplemente intento ser consciente de que es hasta que nos mientan la madre que exacerbamos el valor de la familia, cuando se burla de nosotros el Presidente es que hacemos valer la voz, necesitamos que asesinen a un amigo para entender que la delincuencia nos afecta a todos.

Fue hasta que el gringo nos ofendió que la bandera ondeó, que no venga el Presidente a ponerse la banda presidencial cuando tantas veces la ha dejado guardada en el cajón. Este impulso es ciudadano.

@jpriosyvalles

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