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Morelia, Michoacán a 21 de julio de 2017
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No Dependo Del Gobierno

20 de abril, 2017

Redacción web/La Voz de Michoacán

Juan Pablo Ríos y Valles Boysselle

La corrupción en México equivale al 9% de la suma de todos los bienes y servicios que se producen en el país, pensar en 347,000 millones de pesos que, de acuerdo a Forbes, se gastan cada año en “engrasar” la maquinaria es imposible, pero entender que 65 centavos de cada persona que se sube a un camión o combi se concentran en los líderes, que un cartón de huevo podría costar 3 pesos menos, que sería posible ahorrar $360.00 en una tele o $10,350.00 en un vehículo compacto, que si vas al cine con tu familia alcanzaría para que te regalaran las palomitas o si consideras que sumando todos tus gastos mensuales podrías cargar dos tanques de gasolina gratis, la perspectiva cambia.

Desde luego no significa que todos los mexicanos seamos corruptos ni que todas las compañías incorporen en su estrategia el dar mordidas, pero sí es cierto que lo que roban unos se lleva el esfuerzo de otros y a todos nos cuesta.

Este tema me hace recordar una plática con Luis Pazos Ex Director de Banobras quien me dijo que no se puede juzgar igual al funcionario mordelón que al ciudadano corrupto, pues mientras un policía tiene la capacidad de decidir si se apega al reglamento o no, el automovilista “honesto” tiene que evaluar si resolver el problema en 3 minutos o esperar que le quiten la placa, ir a las oficinas de tránsito, hacer fila, regresar otro día porque no llevaba copia de la tarjeta de circulación y sufrir las consecuencias en el trabajo por no haberlo logrado durante la hora de comida. Así mismo podría llegarse a juicios simplistas para exonerar a constructores que facturaron al doble la obra para repartir, porque de lo contrario quebraba la empresa pues era condición para que le pagaran la factura que le deben de la administración pasada, así que la única recomendación basada en valores y que nos podrá sacar adelante es la de la abuelita, ¡Usted fíjese en usted!

El entramado de la corrupción es cada día más complejo, absorbe nuevos beneficiarios e involucra a las víctimas para que nunca dejen de serlo bajo el pretexto “no se puede ir contra el sistema” pero su verdadera fuente no está en la mordida para avanzar un trámite ni enel “no lo vuelvo a hacer” después de pasarse el alto; los millones llegan directo al de arriba, se negocian en privado y están siempre involucrados los empresarios, los que decidieron hacerse al árbol que da sombra para no tener que innovar, los que cambiaron la visita a clientes y prospección de mercados por comidas en restaurantes de lujo, aquellos que en vez de disminuir costos e incrementar la productividad de sus empleados prefirieron contratar contadores y abogados que encuentren la manera de burlar la ley.

Ser empresario corrupto es mucho más rentable que invertir para generar prosperidad y ofrecer empleo digno, es igual de abismal que la diferencia entre ceñirse al sueldo de Gobernador o Alcalde y acumular el diezmo. Así ha sido Michoacán y así son todos los Estados de la República, siempre hay ricos sexenales, los millonarios dueños de toda la ciudad y el que vive en la mera plaza del pueblo, pero el dato relevante es que las familias pobres y las que le batallan son las mismas de siempre, generación tras generación.

Esta realidad manda un mensaje a nuestros jóvenes, para vivir bien hay que robar, para tener buenos sueldos hay que pegarle a la política y para ser empresario exitoso hay que venderle al gobierno; en consecuencia el sistema productivo michoacano está oxidado, no innova, no toma riesgos, no invierte en tecnología, no impulsa emprendedores, no le interesa que a los michoacanos nos vaya bien y surjan competidores distintos; el esquema de gremios no representa al micro empresario ni al autoempleado, no busca legítimamente incrementar la riqueza, concentra los beneficios y filtra las oportunidades porque, si los engranes se desajustan, si el Gobernador deja de comprar al que reparte, si el Alcalde deja de pedir, si el servicio no se le otorga al amigo a pesar que no es el mejor, todos pierden sus privilegios y quedarían en riesgo de quiebra pues sus empresas no sobrevivirían en un ambiente de competencia.

Cuando uno visita Querétaro, Monterrey, Guadalajara o la Ciudad de México la prosperidad se siente, el dinero fluye, la gente va y viene muy a pesar, o inclusive sin interesarle, lo que haga el gobierno, también ahí hay empresarios corruptos pero son menos que aquellos que se levantan temprano y acuestan tarde todos los días; la economía se mueve entre particulares, las empresas se diseñan para satisfacer necesidades del mercado y agregar valor, nadie le debe favores a nadie y se buscan relaciones ganar – ganar. Con una actitud empresarial de mercado se copta el poder del gobierno sobre la economía, no quiebran las empresas ni se detiene la economía cuando no hay presupuesto, el riesgo se diversifica y las inversiones son cada vez más productivas, pero sobre todo se genera un contrapeso real que es capaz de detener al Ejecutivo cuando va en contra del interés popular.

En Uruapan decidieron apostar por el mercado y no por el gobierno, orientaron las inversiones al aguacate, hubo inclusive que sustituir variedades e incorporar estándares internacionales, una generación después son orgullo nacional, capaces de enfrentársele a Trump y sentarse a negociar viéndolo de frente. ¡Qué deseo que nuestros empresarios no tuvieran que rendir pleitesía a los políticos! Estas historias se repiten al interior del Estado entre ganaderos y agricultores, pero no les prestan el reflector porque son disruptivos y por ello riesgosos.

Para activar la economía de Michoacán y que haya trabajo es necesario redireccionar la estrategia comercial, disminuir la dependencia del gobierno, dejar de pavimentar y construir edificios, comercializar tecnología en vez de despensas, vender experiencias turísticas en lugar de rentar helicópteros. Por eso invito a mis amigos líderes de Cámaras empresariales a que transparenten qué porcentaje de sus agremiados tienen negocios con el Municipio y el Estado y cuánto representan esos ingresos de su facturación total. Si toman el riesgo de voltear al mercado en vez de a las cómodas relaciones, en una generación seremos reconocidos como un polo de desarrollo y tendremos la fuerza para decir #NoDependoDelGobierno.

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