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La revolución educativa en Europa

31 de mayo, 2015

admin/La Voz de Michoacán

Sin duda de los acontecimientos más importantes en la educación mundial, es el informe que Jaques Delors, a nombre de especialistas de la UNESCO en 1996 y que tenía como misión el resolver para el mundo, qué conocimientos había que enseñar a los niños y jóvenes, qué conocimientos y qué competencias había que generar en las capacidades de cada uno de ellos, para que ingresaran al exigente mercado de la Globalidad.

Todos los medios con que se comunicaban todo tipo de saberes, dentro del aula y fuera de ellas, como internet, con las redes como Fase Bock, las de comunicación con saberes específicos y profesionales, incluso los teléfonos celulares, y las formas de comunicación con todo tipo de redes, han sido de tal impacto en la vida de las escuelas, que ponen en movimiento a la docencia del Siglo XXI y a los propios conocimientos que hay que impartir, como vanguardia de la comunicación, pero también como conocimientos de frontera en la Educación, de tal manera que pasa a convertirse en una dinámica del conocimiento, el conocimiento digital de las redes, incluso una universidad de las redes de saberes que se encuentran ahora como propios de la tecnología y no especialmente de la didáctica.

Jaques Delors recomienda que toda la humanidad, que el enfoque de la docencia debe cambiar y que no se trata sólo de aprender los temas clásicos de la información, leer y escribir, ya no es el tema fundamental para la vida de las sociedades, sino que, hay qué imponer el ritmo ético para enseñar los fenómenos más representativos de los últimos tiempos, de las últimas dos décadas. Qué hay que aprender como fenómeno, como el arte de poder vivir y convivir con los otros, con los que no son el Yo mismo, y que se despliega en el nosotros, bueno con mayúscula el Nosotros, como la convocatoria al Yo Social de los tiempos de los Derechos Humanos, como arraigo de los derechos propios de los hombres, vamos, irrenunciables no sólo en la vida jurídica, sino en el habitar cotidiano del Siglo XXI.

El siglo XXI nos demanda el conocimiento, de lo que serían los 4 puntales de la educación según Jaques Delors; Saber ser, el saber hacer, el saber pensar y el saber convivir. El Saber Ser como la descripción de la identidad, esa identidad que proviene de su Ser etnográfico y que en Mesoamérica tiene historia, una historia que recoge las manifestaciones culturales en edificios, en pirámides que guardan los secretos del dominio de la ciencia, de la matemática, de las geometrías, constituidas como verdaderas obras de arte, y que en eso, en Mesoamérica, se encuentra sembrada la historia de las diversas sociedades y que no han recibido, por la cultura del presente, la importancia de hacer resurgir todos los alcances de aquellas tradiciones culturales.

Hoy tenemos diversas expresiones de esas culturas que apenas si se recogen en las tradiciones y las costumbres, todas ellas combatidas por el poder de una cultura de dominación absoluta. La identidad es el Ser diverso que se mueve en cada país, en las diversas regiones de cada país, en el que luchan por la sobre vivencia, pero aún en esas condiciones, de razas de profundo mestizaje la identidad se da, como la forma de existir de esas sociedades que nos dan la posibilidad de existir. La identidad, es la fortaleza del hoy para construir el mañana de cada sociedad, con la profunda pertenencia al mestizaje.

Pero hay que tener claro que el mestizaje de las razas no se ha dado lo suficiente para que podamos tener a una raza, o algunas razas como la fuerza social planetaria, que pueda ser el impulso central, pero que en el sistema planetario de la globalidad, la competencia sin freno no permite decidir los los EEUU, o Inglaterra, Alemania, Vaya Usted a saber países como la India, como China que han roto la monotonía del liderazgo exclusivo de la Aldea Global en el mundo de la economía y también en temas como la energía, incluso la atómica, y no sólo la alternativa como la energía solar, eólica, los movimientos de las mareas, hoy todo es sometido a la competencia brutal de la Aldea Global y lo mismo que los acontecimientos sociales, los actos de la ciencia, la tecnología ahora sobreviven y suceden al mismo tiempo, como actos homogéneos en un lugar y en el otro de la Aldea Planetaria.

Saber hacer, es la vocación productiva que en cada sociedad se ha heredado como la experiencia laboral de todos los tiempos, incluso hasta las fechas de la Globalidad. Desde antes de la conquista hay productos que son representativos de los animales, como la cochinilla, que proporcionaba un color púrpura firme en los textiles, y que sólo en México se producía. Pero también otra forma de hacer, es la potencia industrial que ahora juega un papel vital en la economía, como lo es la producción del automóvil y que para la exportación ahora, México es el que más exporta de toda América Latina.

Ese saber hacer debe convertirse en el juego central de la educación, que nosotros sabemos hacer, y que todo mundo debe conocer cuáles son los elementos para lograr un saber hacer científico, es decir, como utilizar la mejor ciencia, la mejor tecnología para dar también la muestra de que eso, nos permite estar en la mayor, en la mejor productividad del trabajo, y que ahora tenemos que cuidar, porque una de las ventajas comparativas que nos ponen en la vanguardia de la productividad, son la eficiencia que demostramos en el tema de la productividad mundial.

También el tercer puntal es vital para el conocer recomendado para la educación del Siglo XXI: Saber pensar. La enorme cantidad de conocimientos que pasan ahora por los medios de comunicación, son de una importancia capital, y para reconocer, con carácter de cientificidad de unos, frente a otros que son sólo información, hay que gozar de un sentido epistémico, de conocer la construcción del conocimiento científico y los métodos que nos permitan seleccionar desde temprana edad, los criterios de verdad de todo conocimiento.

Ahora el reto es convertir un sistema de conversión del discurso científico en un entorno casi personal, y menos en comunicación con el aula de manera tradicional, porque ahora, el aula es un recinto que ha roto todos sus esquemas de repetición anterior, para hacer surgir lo nuevo, lo novedoso, un hace pensar que se conecta de un conocimiento en otro, y no en el mismo alumno, porque el despliegue de la innovación se da con sujetos diferentes, y que ahora tenemos al Aula, como el recinto privilegiado, el modelo de una Aula para Pensar, como complemento de La Escuela Comunitaria.

Por eso una labor fundamental del docente es Enseñar a pensar, a diferenciar la información de aquello que nos conduzca a la ciencia, a la certidumbre de los fenómenos de la sociedad, de la naturaleza y del propio pensamiento.

La cuarta columna del conocimiento según Jaques Delors, nos dice que hay que saber distinguir la Globalidad, como el movimiento de la información de todos los acontecimientos que forman el movimiento universal del conocimiento y nos hace a la humanidad de todo el mundo, la gestora persistente de todos los movimientos eternamente, de tal manera que ese conjunto global, es el que convierte en la Aldea Global, en la cercanía que acontece allí, como en el patio de la casa de la humanidad, todos los acontecimientos dignos de tener como un hecho del hombre, como una acto de cultivo de la humanidad, de una humanidad que empieza en el Siglo XXI a tener movimiento propio como lo universal y como lo concreto, lo Local.

Pero no es suficiente saber ahora que los conocimientos, que los acontecimientos se mueven a esta velocidad, y de manera incesante, hace falta que nos demos cuenta que aún a pesar del movimiento universal de la Globalidad incontenible como dinámica de todo conocimiento y la ciencia y la tecnología, está el movimiento local, ese transcurrir, que aún ahora, nos representa como país, con una definición política, de gobiernos que ya no se pueden decir que son totalmente “autónomos”, sino que están intrínsecamente ligados por nuevas relaciones económicas, políticas y sociales que nos unifican más en lo local y que en forma de derechos, se constituyen en la forma de ejercer esos derechos, los locales, como patrimonio social, como la parte del dolor y de la carne y el hueso con profundo gesto social. En eso consiste el saber convivir que Jaques Delors y del sociólogo Alain Tourein, esa diferencia entre el movimiento global y el movimiento local, autóctono de cada país.

Sólo tendríamos un conocer más para el Siglo XXI, y que en general se convierte en la síntesis de todos los demás puntales de la pedagogía con que hay que enseñar al niño, al joven del próximo siglo, y es la capacidad para enseñarle ahora, en qué condiciones, en qué posibilidades se pueden reunir esas reflexiones, que le formen la idea de propuesta democrática de cómo vivir, de cómo hacer un modelo de vida, que tenga como condición del bien común para poder habitar a esa sociedad.

Saber Concebir se convierte en la puerta de entrada en el escenario de la Era del Conocimiento, que tiene como punto de conclusión de todos los saberes el armar coherentemente todo pensamiento y opción de saberes sociales, incluso, para el joven moderno, para el niño moderno, conocimientos propios de una ciencia y una tecnología, que sus ritmos y sus formas de conocer científico, se comunican con su Ser como identidad, un Saber Hacer, como la ciencia de lo laboral y productiva, con un Pensar Científico cómo habito, como costumbre nacido del Aula, y un Saber Convivir con el conocimiento de lo Global como Universal y como lo Local de su procedencia de carne y hueso.

Si, Saber Concebir, saber seleccionar como un acto de democracia, de diálogo, de la inclusión como valor de la reflexión, como una acto que según Jürgen Habermas, sería un acto de democracia tal, que juntos podemos llegar, todos, incluso el que propone el punto de llegada, como el arte de llegar juntos al acto de democracia plena.

Esta es una llegada crítica a los 4 puntales de la democracia que nos propone Jaques Delors en su informe de la UNESCO, en 1996, al borde del Siglo XXI, como el arribo a las condiciones cambiantes de la Educación, como la utopía posible, que por primera vez, el pensamiento avanzado, como reflexión, llegó a configurarse como la posibilidad de la educación planetaria, combinado con la Cultura y el Deporte, en la de la globalidad, como una acto de todos, como el pensamiento de lo local, es también un resultado de la capacidad de democracia de todos. La ciencia y la tecnología como formas de la ciencia, se une a la democracia para completar la gran Revolución Educativa del Siglo XXI.

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