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El comportamiento de un Lord

1 de agosto, 2016

Redacción web/La Voz de Michoacán

Por: Luis Sigfrido Gómez Campos

Un Lord es un aristócrata con poder y autoridad que posee un título nobiliario otorgado por “la corona” en los regímenes monárquicos; un caballero de rancio linaje de comportamiento social ejemplar. En el caso de las mujeres su equivalente es una Lady, una dama de la tradición aristocrática cuya conducta es digna de ejemplo por su rectitud y moralidad.

Los ingleses, muy dados a respaldar sus valores en la tradición y la costumbre, así como en suscreencias sobre laherencia y la estirpe, conservan todavía en su organización política el reconocimiento a los títulos nobiliarios de realeza, algo difícil de entender para los latinoamericanos que teniendo una historia de tradición republicana, no concedemosen nuestras leyes privilegios por cuestiones de sangre.

No podemos negar que las tradiciones influyen de manera decisiva en la conformación del carácter de los pueblos. A los ingleses les funciona su sistema, en tanto que a nosotros nos importa muy poco sus títulos nobiliarios y sus valores tradicionales. Utilizamos el apodo de Lord y el de Lady para ridiculizar a quienes teniendo una posición social “decorosa”, observan una conducta reprobable.

El avance de la tecnología hace posible que un porcentaje elevado de ciudadanos posean una cámara videograbadora en su celular, con la que cada persona se vuelve un reportero potencial de las redes sociales. “En la actualidad cuando una personaultraja la dignidad de una mujer, no ofende sólo a ésta, sino a todas las mujeres del mundo”, dice una periodista que está siendo despedida ofensivamente por el director de un diario en una teleserie mientras ella le advierte que registró en su celular la agresión.

La revolución tecnológica ha hecho posible que hechos que pasaban inadvertidos de la vida cotidiana se registren y adquieran una dimensión social impredecible. Todos podemos filmar y ser filmados para ser exhibidos en las redes sociales, sobre todo si mostramos una conducta reprobable de interés periodístico o vergonzoso.

Hace algunos años, antes de la invención de las cámaras en los teléfonos celulares, me tocó presenciar la prepotencia de un Junior que conduciendo imprudentemente su camioneta del año, en sentido contrario a la circulación permitida, había querido rebasar a todos los carros que estaban haciendo fila en el semáforo sobre la avenida camelinas en la ciudad de Morelia. Sucedió lo que generalmente sucede en esos casos: se estampó de frente con otro vehículo que venía correctamente sobre su carril. Las inocentes personas que se bajaron del vehículo accidentado le reclamaban el porqué de su temeraria forma de conducir, y el Junior les respondía enfadado: “¡Ya, ya, te pago, yo te pago! Y el otro pobre conductor le decía: “No se trata de eso, por qué conduces así, poniendo en riesgo la vida de las personas”. Y el Junior seguía con su cantaleta: “¡Cuál es el problema, yo te pago, yo te pago!” Si este incidente hubiera sucedido en la actualidad, la actitud prepotente de este joven irresponsable se hubiera vuelto viral en las redes sociales con el epíteto de #LordYoTePago.

El caso más reciente de un “noble” Junior es el de #LordAudi, Rafael Márquez Gasperín, quien golpeó a un ciclista mientas transitaba por la avenida Félix Cuevas en la ciudad de México. Dicho joven no se hubiera hecho famoso si no se hubiera obstinado en transitar por el carril reservado a los ciclistas fastidiando a uno que decidió filmarlo y subirlo a las redes sociales. No se trata de que el conductor del Audi pueda pagar o no, seguramente él o su familia tienen tanto dinero o más para costear la bicicleta dañada y la multa por resistirse a la autoridad. El meollo del asunto es la exhibida pública que hacen de su persona. Este sujeto tiene familia, amistades, va a una escuela o a un trabajo (esto en el caso de ser un individuo normal), y este tipo de incidentes suelen afectar todo su entorno de relaciones, pues lo exhiben de tonto, prepotente, agresivo, cobarde, etc., pues no es capaz de asumir con responsabilidad las consecuencias de sus actos.

Algunos amigos cercanos y familiares en muchos casos buscan justificaciones a lo injustificable por motivos afectivos, pero el mundo tiene una lógica y existe de manera paralela un entorno social racional que cuestiona pero no agrede y otro irracional que atropella y no perdona esas acciones.

En la mayoría de los casos, al margen de las sanciones administrativas y/o jurídicas que amerite el asunto, los personajes que han sido expuestos al escarnio en las redes sociales, han tenido que cerrar sus cuentas en los diferentes portales de internet donde solían navegar con alegría ante la multitud de ataques que sufren por parte de los cibernautas que no perdonan la actitud prepotente de un Junior. A fin de cuentas se quedan solos.

No participo del reconocimiento a los títulos por cuestiones de linaje, pero sí estoy convencido que la nobleza de espíritu, la rectitud, la honradez y el buen comportamiento son valores que los hombres y mujeres de bien debemos cultivar para para beneficio propio y de la sociedad en general.

 

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