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El controvertido Fidel

28 de noviembre, 2016

Redacción web/La Voz de Michoacán

Por: Luis Sigfrido Gómez Campos

La influencia de Fidel Castro en el pensamiento y las acciones políticas y revolucionarias de Latinoamérica durante la segunda mitad del siglo XX y lo que va del presente siglo es indiscutible. El triunfo electoral de las izquierdas en Chile, Nicaragua, Ecuador, Venezuela y Brasil, entre otros, así como los movimientos armados en el cono sur durante la segunda mitad del siglo pasado se dieron bajo la influencia de Fidel Castro.

En México, Fidel Castro es determinante para entender la complejidad de nuestra realidad política. El triunfo de la revolución cubana, a finales de la década de los cincuenta, convenció a muchos de que las leyes de la sociedad se regían por patrones evolutivos explicados en la teoría diseñada por Carlos Marx en su materialismo histórico. En la siguiente década, la de los sesenta, se vivió en nuestro país una efervescencia política, en la que se discutía en los pasillos de las universidades, las condiciones materiales y subjetivas para llevar a cabo una revolución socialista.

Los movimientos guerrilleros posteriores y el pensamiento de los grupos radicales que conservan un discurso “revolucionario” basado en la interpretación literal de los Manuales de Ciencias de la URSS y otros libros básicos de economía política que se llevaban de texto en las escuelas  preparatorias públicas, también son consecuencia de esa efervescencia política que se vivió después del triunfo de la revolución cubana encabezada por Fidel Castro.

El Comandante Fidel se volvió una figura mítica cuando se conoció la historia de que estuvo encarcelado por combatir al régimen del dictador Fulgencio Batista, cuando fracasó al comandar las acciones de asalto al cuartel Moncada y al de Bayamo y que, cuando fue liberado por fuertes presiones populares, viajó a México junto con su hermano Raúl, Ernesto Che Guevara, Camilo Cienfuegos, entre otros jóvenes revolucionarios a prepararse en tácticas guerrilleras; que fueron detenidos y liberados para después viajar en el yate Granma junto con 82 combatientes a realizar su revolución. Cuenta la historia que después del triunfo del movimiento revolucionario consumado el primero de enero de 1959, durante un discurso al pueblo cubano, por esos días, una paloma se paró en su hombro, lo que fue interpretado por muchos como un milagro.

La importancia histórica del líder cubano fallecido el viernes pasado radica no sólo sus logros revolucionarios, sino en su ejemplo de lucha y liderazgo que demostró que los movimientos políticos y sociales, pueden llevar al triunfo con el respaldo del pueblo y la guía de un líder de su talla.

Pero la muerte del líder cubano no generó pesar en todas las conciencias, de hecho los cubanos que radican en La Florida celebraron la muerte de Fidel. La gran mayoría de los cubanos radicados en los Estados Unidos fueron afectados por el triunfo de la revolución y combatieron ideológicamente y hasta con las armas su gobierno. Fidel sufrió durante su mandato más de 600 atentados contra su vida.

Durante todo el periodo que gobernó la isla, aparte de los atentados contra su vida, el gobierno de Fidel padeció de un bloqueo económico orquestado por los gobiernos de los Estados Unidos, lo que pretendía, mediante la estrategia de “golpear” al pueblo cubano, demostrar a la comunidad internacional que la opción del socialismo no era una opción viable para Latinoamérica y el mundo. Y ese bloqueo logró su cometido en las conciencias poco ilustradas y de filiación política de derecha que siempre culparon al líder cubano de la miseria de su pueblo, sin analizar de manera más profunda las causas de esa miseria.

Existen hombres que cambian el rumbo de la historia y hay otros que simplemente padecemos los efectos de las grandes transformaciones sin posibilidad de hacer nada para evitarlo. Fidel Castro fue de los primeros: un hombre que con sus acciones, en una pequeña isla, habiendo tenido en contra a los gobiernos de la potencia más poderosa y agresiva de la tierra a sólo 150 kilómetros de sus costas, supo, no sin enormes sacrificios de su pueblo, oponerse a los dictados de esa gran potencia.

Fidel, junto con un pequeño grupo de revolucionarios, hizo lo que se creía imposible: instaurar un régimen socialista prácticamente en las narices del gran imperio, y sostuvo contra viento y marea ese sistema por más de 60 años, incluso después de la caída del muro de Berlín y de la disolución de la Unión Soviética.

El gobierno de Cuba decretó nueve días de luto por la muerte de Fidel; sus cenizas serán exhibidas durante dos días en la Plaza de la Revolución y recorrerán 4 días la ruta de los rebeldes. Mientras tanto, líderes de todo el planeta declaran su pesar por la muerte del hombre que desafió al gran imperio, mientras que muchos otros habitantes de este planeta festejan su muerte con insultos y mensajes en las redes sociales.

El presidente electo de los Estados Unidos, Donald Trump, manifestó que el líder cubano fue “un dictador brutal que oprimió a su pueblo durante seis décadas”, mientras que el presidente Barack Obama dijo: “La historia registrará y juzgará el enorme impacto de esta personalidad singular”.

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