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El Estado Islámico y el terror

25 de julio, 2016

Redacción web/La Voz de Michoacán

Por: Luis Sigfrido Gómez Campos

 

El sábado pasado en Kabul, capital de Afganistán, al menos de 80 personas murieron y 207 resultaron heridas en dos ataques suicidas perpetrados en medio de una multitudinaria manifestación y reivindicados por el autoproclamado Estado Islámico (EI).Dos combatientes de esa agrupación detonaron sus cinturones explosivos en una “concentración de chiitas” en una zona de Kabul. Las escenas de la tragedia resultan aterradoras. Cientos de personas llorando junto a sus muertos.

Apenas el día anterior, en Múnich, un joven alemán-iraní sin antecedentes criminales y que actuaba solo, con una pistola 9 milímetros, abrió fuego en un restaurante McDonald’s y disparó a los transeúntes, después entró a un centro comercial y accionó su arma contra los inadvertidos ciudadanos que realizaban sus compras. Su acción criminal dejó un saldo de 10 personas muertos y 27 heridas, las autoridades alemanas se apresuraron a declarar que se trata de un “desequilibrado” sin vínculos con el grupo yihadista (EI).La policía halló indicios de que el joven sentía fascinación por los asesinatos en masa y recopilaba información sobre “cuestiones vinculadas con desequilibrados” autores de matanzas, como libros y artículos de diarios, sobre estos temas.

El jueves 14 de julio pasado dimos cuenta del acto criminal en Niza, Francia, en el que un hombre que embistió a la multitud con un camión dejando un saldo de 84 muertos y 202 heridos, se dijo que se trataba un joven enfermo mental y violento de origen tunecino radicado en esa ciudad, las autoridades francesas no han encontrado evidencia de la relación de este criminal con el islamismo radical, pero el Estado Islámico, (EI), reivindicó el atentado.

Estos tres ataques que causan terror a los ciudadanos de Europa y la humanidad entera tienen entre sí la coincidencia de que fueron causados por individuos vinculados de una manera u otra con el fanatismo religioso del (EI) y que presentan rasgos inequívocos de un claro desequilibrio mental (claro, en términos de lo que entendemos por “normalidad” se requiere estar loco para estar dispuesto a realizar dichos actos).

En un sentido amplio el Estado Islámico (EI) es todo “Estado confesional cuyo fundamento de autoridad está en la ley islámica (sharia)”. Pero en su connotación contemporánea, cuando leemos en la prensa noticias sobre el (EI) generalmente los periodistas se refieren a un “grupo terrorista insurgente de naturaleza fundamentalista yihadista formado por radicales fieles a Abu Bakr al-Baghdadi que en junio de 2014 autoproclamó el califato desde la ciudad iraquí de Mosul pidiendo lealtad a todos los musulmanes del mundo”.

El fundamentalismo es una corriente religiosa o ideológica asociada con el fanatismo que suele interpretar de manera literal los mandatos de un texto sagrado. En el caso de los musulmanes, El Corán es su libro sacro que contiene la palabra de Dios, revelada a Mahoma. El fundamentalismo islámico tiene en la actualidad una marcada retórica antiimperialista y anti-occidental de proyección universal, que lleva a cabo una “guerra santa” o yihad, la cual ejecuta de manera violenta los supuestos postulados de su religión.

Es su naturaleza “fundamentalista”, su carácter “insurgente” y su universalidad lo que vuelve peligrosa a esta organización terrorista,  porque aunque la gran mayoría de religiosos musulmanes viven concentrados en los países del norte de África, el Medio Oriente y parte de Asia, miles de musulmanes están diseminados en todas las regiones del mundo. El temor de los gobiernos occidentales se centra en los “lobos solitarios”, individuos que se radicalizan sin necesidad de integrarse en las filas de grupos terroristas o que inspirados en sus postulados son capaces de ejecutar masacres como las descritas.

Lo que resulta cuestionable en términos de racionalidad es que se pueda calificar a una guerra de santa. Es absurdo, todas las guerras organizadas en  nombre de la religión constituyen un atentado contra los principios básicos de toda fe en Dios. Ya lo dijo un teólogo español: “La Guerra Santa es santa en la medida que deja de ser guerra”. El único móvil de toda religión debe ser el amor al prójimo.

Resulta demasiada coincidencia que cada masacre colectiva contemporánea se atribuya a un desquiciado mental violento vinculado con el ala radical islámica. Lo peor de este asunto es que estos actos de terror parecen no tener fin, pues siguiendo la lógica de que “la violencia sólo genera violencia”, las reacciones belicistas hacia el (EI) se incrementan con cada masacre, así como la discriminación racial hacia la población de origen musulmán en todo el mundo; lo que a su vez genera odio y resentimiento en la población islámica contra la cultura occidental y sus valores.

Debe quedar claro que el origen de este malentendido descomunal no es la diferencia religiosa, ninguna religión prescribe el odio hacia la humanidad. Es sólo el fanatismo extremo el que provoca la mala interpretación de los textos que deberían servir para inspirar la bondad y el amor entre los seres humanos.

El próximo 5 de agosto comienzan los juegos olímpicos de Río. El (EI) y otros grupos yihadistas están arengando a sus seguidores por internet para sembrar el terror en la ciudad brasileña mediante la utilización de drones, veneno o vehículos para matar y causar terror en la población. ¿Cuándo parará esta “guerra santa”?

 

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