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Gringos racistas e infames

31 de agosto, 2015

admin/La Voz de Michoacán

La postulación de Donald Trump como precandidato a la Presidencia de los Estados Unidos de Norteamérica por el partido republicano no ha hecho sino exhibir al carácter racista de la sociedad del vecino país del norte. En la medida que radicaliza su discurso contra los mexicanos parece ganar más las simpatías de los anglosajones conservadores que creen que somos escoria, o en términos de las palabras empleadas por el candidato republicano, “gente con montones de problemas… que están trayendo drogas, están trayendo crimen, son violadores”, además propuso la expulsión de once millones de indocumentados y poner un muro en toda la frontera financiado por los propios mexicanos.

Con este discurso racista Donald Trump encabeza la lista de los políticos aspirantes a su presidencia por el partido conservador republicano. En otros tiempos los candidatos del vecino país del norte cuidaban las formas, se decía que el voto latino importaba, pero este güero del bisoñé que dicen que no usa bisoñé sino que sólo se pone “spray” para darle ese look interesante como si usara peluquín, ha implementado una estrategia de campaña que tiene como base un discurso discriminatorio que hasta ahora le ha dado el resultado que quería.

Sin embargo, el odio como estrategia de campaña ya arrojó su primera víctima. Dos gringos racistas e infames, en la ciudad de Boston, Massachusetts, agredieron con un tubo a un vagabundo y se orinaron después sobre su cuerpo; cuando la policía los aprehendió dijeron que “Donald Trump está en lo correcto, que todos estos ilegales deben ser deportados”. Pero lejos de cambiar su discurso el candidato republicano aplaude a quienes están de acuerdo con su postura anti-inmigrante. Dijo: “Yo diría, que toda la gente que me sigue son muy pasionales… ellos aman este país, y quieren que este país sea grande de nuevo”.

Los líderes deben de ser muy cuidadosos con lo que dicen, más si llegan al poder, porque siempre habrá seguidores o subalternos que interpreten sus palabras como una orden. Los jóvenes violentos que lesionaron al indigente en realidad sólo son dos pobres estúpidos que se piensan a sí mismos como pasionales y dicen amar a su país de ese modo, pero lo grave del asunto es que existen muchos como ellos en los Estados Unidos dispuestos a realizar acciones de violencia contra los mexicanos porque creen lo que dice un orate supremacista que quiere llegar a ser presidente.

Podríamos verlo sólo como un episodio más de la tragicomedia norteamericana, pero como dice Jorge Ramos, el periodista de origen mexicano que fue sacado por la fuerza de una rueda de prensa el martes de la semana pasada, “debemos tomarnos muy en serio lo que dice Donald Trump; acusarlo de payaso es una equivocación, porque va ganando en las encuestas y podría ser presidente de Estados Unidos”. Es importante que a este hombre millonario y ruin se le pongan obstáculos para que no llegue al cargo más importante del país más poderoso de la tierra; no debemos olvidar que hace poco más de ocho décadas se permitió la llegada al poder en Europa a un hombre dominado por el odio: Adolfo Hitler.

Esto debe alarmarnos porque lamentablemente existe un reposicionamiento mundial de los grupos de la ultra derecha que respaldan ese tipo de acciones criminales de violencia contra minorías étnicas. La semana pasada, en la ciudad alemana de Heidenau, las autoridades tuvieron que prohibir el ejercicio del derecho de reunión a ciudadanos que manifestaban su hospitalidad a un grupo de refugiados ante la amenaza de un caterva de neonazis que pretendían agredir a los refugiados; en Alcalá de Henares, España, el 14 de agosto pasado un grupo de neonazis golpeó a un joven en un bar mientras le gritaban maricón, estos ataques, se ha denunciado, son repetidos y constantes cada fin de semana; en Guadalajara, México, hace un poco más de un año el Partido Acción Nacional se deslindó de un grupo de jóvenes que se pronunciaron abiertamente como neonazis; en los Estados Unidos de Norteamérica un gringo racista quiere llegar a ser presidente de su nación. Estos ejemplos sólo son una pequeña muestra de los miles que se manifiestan en las redes sociales como miembros de estos grupos supremacistas.

No obstante que el discurso político de Donald Trump es un mensaje carente de propuestas claras, su proclama ha fascinado al ciudadano norteamericano anglosajón que cree que todos sus males provienen de los latinos, muy particularmente de los mexicanos. Les vende un mensaje barato en el que promete “Hacer a América nuevamente grande” y aunque no explica cómo lo hará, dirige las culpas de la adversidad de su patria hacia el sur, pensando que le acarreará buenos dividendos electorales. Ya veremos.

Podemos entender que algunos norteamericanos discriminadores se alucinen con el “choro mareador” de Trump, pero lo que no podemos entender es que algunos mexicanos apátridas sientan admiración por esos gringos racistas.

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