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La polarización de las ideas

14 de diciembre, 2015

admin/La Voz de Michoacán

Los jóvenes de las escuelas normales rurales del estado de Michoacán junto con los maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), los padres de los muchachos detenidos y algunos otros sectores solidarios con su lucha en contra de la reforma educativa y a favor del otorgamiento de mil 200 plazas automáticas para los alumnos que egresan de las ocho escuelas de docentes en el estado, dicen que las acciones de protesta que han venido realizando desde hace algún tiempo no son violentas y se efectúan sólo para ejercer presión ante las autoridades, las cuales no tienen sensibilidad para entender que sus aspiraciones laborales son legítimas y que el Estado tiene la obligación de satisfacerlas debido a su situación de marginación, pobreza y condición étnica.

Por otra parte, las autoridades del gobierno de Michoacán junto con un sinnúmero de sectores organizados principalmente de la iniciativa privada, grupos religiosos, asociaciones civiles, partidos políticos y medios de comunicación, consideran que las acciones de los jóvenes normalistas y los profesores de la CNTE, en la radicalización de sus acciones han llegado a perturbar la paz pública mediante la comisión de delitos que si otros actores sociales los hubieran perpetrado, seguramente las autoridades ya los habrían sancionado.

Estos sectores consideran que la toma de autobuses de transporte público federal, la obstrucción de carreteras y toma de casetas de cobro, el robo de camiones con mercancía diversa, la portación y fabricación de artefactos explosivos, la pinta de edificios públicos y privados, no son sino simples delitos que deben sancionarse con todo el rigor de la ley, y que no puede argumentarse que fueron cometidos por una causa justa mediante una acción pacífica, porque todos esos ilícitos suponen en sí, el uso de la violencia.

Estos dos discursos o posiciones ideológicas respecto de un mismo hecho, son irreconciliables. Ni uno ni otro grupo son capaces de comprender de otra manera la naturaleza de los hechos porque subyacen una serie de predisposiciones anímicas y teóricas adquiridas a través de la vida. No pueden desprenderse de lo que a fin de cuentas son.

No hay visiones intermedias: o los muchachos normalistas sólo son unos delincuentes que no estudian, o son un grupo de jóvenes conscientes de la realidad política y social que nos aqueja y son los únicos que tienen el valor de encarar al autoritarismo del Estado con sus acciones fervorosas. Algunos padres declararon que sus hijos “no son delincuentes, sólo piden un trabajo digno”.

Según la teoría Marxista: “No es la conciencia del hombre la que determina su ser sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia”. Por lo tanto, de acuerdo a este principio, la conciencia de la mayoría de los sectores de la sociedad está determinada por el tipo de relaciones predominantes en este sistema capitalista que justifica la explotación y por lo tanto tienen una ideología conservadora, no les interesa ningún cambio, están alienados.

Del otro lado existe quienes han tomado conocimiento de su situación de seres explotados, y han adquirido una conciencia revolucionaria que los ha llevado a abanderar la lucha por la transformación social y a acabar con este sistema de explotación del hombre por el hombre, para transitar hacia un sistema más igualitario donde no haya privilegios y se distribuya equitativamente la riqueza. Es decir, quitarles a los actuales ricos todas sus posesiones, sobre todo las que generan riqueza, y convertirlas en propiedad social.

Dicen las malas lenguas, no me consta, salvo a través de algún panfleto que en algunas ocasiones llega a mis manos, que esta ideología, a nivel muy básico, es la que alimenta el espíritu combativo de los alumnos y profes normalistas, algunos de los cuales están dispuestos al sacrificio personal por sus ideales.

Si echamos una miradita a las páginas de las redes sociales donde se discuten de manera abierta los temas de la lucha magisterial y la actitud de las autoridades de querer implementar la reforma educativa, podremos comprobar que muchos de quienes defienden la causa de los maestros, utilizan este discurso, la mayoría de las veces, lamentablemente, con faltas de ortografía. Y del otro lado, los instigadores de los foros de discusión que con sus provocadoras troleadas terminan irritando a los ortodoxos marxianos, dando paso a ofensivas y groseras discusiones que no tienen fin, porque a fin de cuentas son ideas diametralmente opuestas.

De cualquier manera, como me dijo una amiga marxista, las grandes transformaciones sociales se hacen a través de la revolución y no mediante el robo de camiones de Sabritas que se comen los normalistas, bajándoselas con Coca-Cola que se roban de otros camiones.

No sé si el conflicto magisterial derivado de la detención de los estudiantes el lunes pasado en la caseta de Zirahuén vaya en vías de solución, medios informativos hablaban de la firma de una minuta entre el gobierno del estado y los maestros, pero a fin de cuentas el día de ayer se dictó Auto Motivado de Formal Prisión a 30 de los muchachos. Parece que esto va muy en serio y que el conflicto tiende a polarizarse.

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