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Las lecciones de Ayotzinapa

28 de septiembre, 2015

admin/La Voz de Michoacán

El sábado pasado se cumplió un año de la fatídica noche en que murieron asesinadas salvajemente seis personas y desaparecieron 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos ubicada en el pueblo de Ayotzinapa, en el municipio de Tixtla de Guerrero, en el estado de Guerrero, México.

La noche de ese 26 de septiembre de 2014 pasará a la historia como la lamentable fechaen que desaparecieron 43 y nadie, absolutamente nadie hizo nada. Además del horror que despierta el hecho en sí, el tiempo hace destacar que si bien hubo quien materialmenteperpetró la desaparición forzada de los estudiantes,otro agravio inaudito, trascendente y reclamable desde el punto de vista político, es que nadie hizo nada. La responsabilidad jurídica y política por no hacer nada cuando se tiene la obligación de resguardar el orden, la paz pública y proteger la vida de las personas, pasa a ser de vital importancia a partir de esa noche, sin que dejemos de advertir lo grave que resulta la complicidad de las distintas autoridades en la comisión de estos hechos tan lamentables.

Antes de Ayotzinapa la sociedad mexicana se estaba acostumbrando a ver con relativa indiferencia la desaparición de las personas. Sí, causaba alarma que la gente desaparecieray hasta se crearon instituciones para paliar el reclamo social y darle un cauce institucional a la búsqueda de los desaparecidos. Las páginas de los diarios, deinternet, pero sobre todo de la vox populi, no dejaban de lastimarnos todos los días con “levantones”, secuestros exprés y personas que se evaporaban. La gran mayoría de casos no se resolvía pero se encontraban muchas fosas con cadáveres, narco-fosas les llamaron para dar a entender que quien se encontraba en ellas algo tenían que ver con la violencia generada por el narcotráfico.

El ser humano, animal de costumbres, se estaba habituando a vivir la vida como un riesgo, a cambiar sus rutinas y a subordinar sus decisiones a la existencia de un poder alterno al del Estado que por vía de los hechos intervenía en las decisiones de la vida pública y privada de las personas.

En pleno siglo XXI, en época de revaloración global de los Derechos Humanos, Juicios sumarios efectuados por la escoria social decidía quién vivía y quien debía morir. El mal triunfó sobre el bien y estableció la desaparición forzada como mecanismo de terror para sentar sus reales y nadie hicimos nada. Nos daba miedo hasta tocar el tema, no fuéramos a desaparecer. Y lo que es peor, muchos de los que estaban y están obligados a protegernos por disposición de la ley, se coludieron con los malos o se corrompieron dejándonos en el desamparo.

Dijo Fernando del Paso en marzo de este año al recibir el Premio José Emilio Pacheco a la Excelencia Literaria: “a los casi ochenta años de edad me da pena aprender los nombres de los pueblos mexicanos que nunca aprendí en la escuela y que hoy me sé sólo cuando en ellos ocurre una tremenda injusticia; sólo cuando en ellos corre la sangre: Chenalhó, Ayotzinapa, Tlatlaya, Petaquillas… ¡Qué pena, sí, qué vergüenza que sólo aprendamos su nombre cuando pasan a nuestra historia como pueblos bañados por la tragedia!”

Sí, aprendimos a ubicar geográficamente Ayotzinapa a partir de la tragedia y jamás imaginamos que el dolor de 43 familias en la búsqueda de sus hijos y hermanos fuera a ser el pivote transformador de las conciencias y el eje principal sobre el que se cuestionarían las formas enque se investiga la comisión de delitos en nuestro país. La dilación y los errores en la indagatoria le han costado muy caro, en términos de credibilidad, al gobierno federal.

Esa necedad de los padres por querer encontrar a sus hijos con vida aferrándose a la última esperanza, o a obtener una explicación satisfactoria en términos lógicos y científicos, ha hecho que los ojos del mundo nos observen con lupa, pues la desaparición de 43 personas nos hace ver como una república bárbara que no ha sabido implementaren pleno siglo XXI un sistema de justicia moderno y confiable.

El Presidente de la República se ha reunido en dos ocasiones con los padres de las víctimas para escuchar sus demandas. Después de la última reunión el gobierno federal anunció la creación de una fiscalía especial para atender el problema de los desaparecidos en Méxicoobligándose a dar atención muy especialmente al tema Ayotzinapa; así mismo, estableció el compromiso con los familiares de los jóvenes desaparecidos a prorrogar por 6 meses la estancia del trabajo con el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes(GIEI)que ha cuestionado seriamente el trabajo de la Procuraduría General de la República (PGR)sobre la investigación de estos hechos y se ordenó que su informe fuera incorporado a la investigación oficial.

A pesar de que hay 111 presuntos criminales detenidos; 53 mil 928 fojas de investigación; casi 500 peritajes y una versión de los hechos muy cuestionada, el reclamo de los padres y estudiantes normalistas de Ayotzinapa sigue siendo el mismo: la presentación con vida de los 43.

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