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Los actos terroristas

18 de julio, 2016

Redacción web/La Voz de Michoacán

Por: Luis Sigfrido Gómez Campos

 

El jueves 14 de julio, la semana pasada, al final de los festejos patrios en el puerto de Niza, en Francia, en pleno malecón costero, después de los fuegos de artificio, un joven enfermo mental y violento de origen tunecino radicado en esa ciudad, embistió a la multitud con un camión dejando un saldo de 84 muertos y 202heridos, 52 de ellos en estado crítico. Las crónicas de los testigos dan cuenta del horror que vivieron esa noche los franceses y extranjeros que festejaban en Niza. El 14 de julio es el día de fiesta nacional más importante en el que se celebra la Toma de la Bastilla, La Fiesta de la Federación, así como la reconciliación y la unidad de todos los franceses. Las autoridades no han encontrado evidencia de la relación de este hecho criminal con el islam radical. Aunque de último momento el Estado Islámico, E. I., reivindicó el atentado.

Este acontecimiento inevitablemente nos lleva al recuerdo triste de los atentados contra la población civil ocurridos durante la celebración del grito de independencia la noche del 15 de septiembre de 2008 en Morelia, Michoacán, en el que murieron ocho personas y más de 100resultaron heridos por la explosión de dos granadas de fragmentación, una de las cuales fue arrojada en medio de la multitud que festejaba frente al palacio de gobierno. Este hecho jamás fue reivindicado por grupo alguno, pero se dio en medio de una guerra fatídica con los cárteles del narcotráfico en nuestro país.

Estos dos hechos son considerados por los especialistas como atentados terroristas. La Real Academia de la Lengua define de tres maneras el terrorismo: como la “dominación por el terror”; la “sucesión de actos de violencia ejecutados para infundir terror”; y, la “actuación criminal de bandas organizadas, que, reiteradamente y por lo común de modo indiscriminado, pretenden crear alarma social con fines políticos”.

Es difícil ponerse de acuerdo en torno a una definición de terrorismo debido a su connotación política. Muchos grupos radicales que la practican consideran que es un método de lucha para presionar a los gobiernos a resolver sus pretensiones políticas; intentan dar un tinte de legitimidad a sus procedimientos y rechazan considerarse a sí mismos como terroristas.

El común denominador de todo acto terrorista es infundir terror, llamar la atención social mediante actos violentos para ejercer presión, infundir pánico en la población para obligar a los gobiernos a negociar.

En los dos hechos que comentamos, el de Niza y el de Morelia, se hace difícil identificar con precisión si se trata de actos terroristas en virtud de que es difícil identificar las pretensiones políticas de los involucrados. En el caso de Niza todo parece indicar  que no obstante que la familia del criminal que arrolló a decenas de ciudadanos abrazaba el credo del Islam, éste no era identificado como militante de ningún grupo radical y ni siquiera se interesaba por la religión. Simplemente se trataba de un sujeto violento perturbado de sus facultades mentales y cuyo detonante ideológico pudo haber sido su íntima aversión hacia la cultura occidental, pero al parecer no se trata del tipo que por sus ideas políticas o religiosas ejecuta acciones violentas para conseguir un fin. Al parecer sólo se trata de un tipo desquiciado que odia a sus semejantes y decide matar al mayor número. El odio era su motivación, al parecer, aunque suene raro.

No obstante que la prensa internacional identificó el hecho de manera inmediata como un acto terrorista, en virtud de que se trata de un hecho violento que causa terror en la población, cabe la posibilidad teórica de que no quepa en ese esquema en virtud de que no se trata de una banda o grupo criminal que de manera reiterada pretenda crear alarma social con fines políticos. Aunque eso todavía está por investigarse.

En el caso de Morelia, el del ataque con granadas, sucede algo similar. Se trata de un hecho violento que causa terror en la población, pero jamás se supo a ciencia cierta quién lo cometió y para qué. A los únicos detenidos que se creyó responsables, el juez federal Arturo Fonseca determinó absolverlos de la imputación que les hizo la Procuraduría General de la República (PGR) como supuestos autores del ataque, en virtud de que hubo “graves violaciones a los derechos humanos y fabricación de pruebas” en perjuicio de los cuatro presuntos implicados, el 27 de mayo de 2015.

Más allá de las consideraciones teóricas para decidir si estos actos encajan en el supuesto de ser actos terroristas o no, está el hecho de aceptación universal de que se trata cuestiones inhumanas, repudiables, del todo injustificables como métodos de lucha para hacer valer otros derechos. Matar a tanta gente inocente para causar terror y ganar una lucha ideológica resulta del todo inaceptable. Ningún Dios, independientemente del credo que se profese, podría validar estos métodos de lucha.

Lamentablemente todavía hoy, en pleno siglo XXI, existen grupos inhumanos que denigran a la especie y que nos hacen dudar de la racionalidad que supuestamente nos caracteriza.

 

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