IMPRESO | RADIO | TELEVISIÓN

Morelia, Michoacán a 27 de mayo de 2017
Morelia
Compra
Venta
USD

17.60

19.10

Pulsiones autoritarias

11 de abril, 2016

admin/La Voz de Michoacán

El peor mal que padecemos los mexicanos, es el de la falta de confianza en los partidos políticos, en las instituciones públicas y en la democracia como vía para la solución de nuestros problemas. El cúmulo de dificultades que tenemos nos conduce equivocadamente en muchas ocasiones a la desesperanza y a imaginar soluciones poco deseables para el destino de nuestra patria.

La semana pasada escuché una interrogante respecto a las opciones políticas para el futuro de nuestro país. Alguien dijo: ¿ante los males que nos aquejan, cuál será la mejor opción: un gobierno militar, o un gobierno impuesto por “el narco”? Obviamente se trataba de una pregunta engañosa porque ninguna de las dos propuestas resulta deseable. Lo que me pareció sorprendente es que la pregunta había sido formulada en serio y quienes escuchaban intentaron dar respuesta tomando en cuenta solamente una de esas dos opciones; nadie osó refutar la trampa.

En el ámbito de la lógica esto se llama una falacia; es decir“un argumento que parece válido, pero no lo es”; y más particularmente se trata de un falso dilema, el cual implica “una situación en la que se presentan dos puntos de vista como las únicas opciones posibles, cuando en realidad existen una o más opciones alternativas que no han sido consideradas”. Las disyuntivas para la solución de los grandes problemas nacionales obviamente son muchas, sin embargo, en ocasiones nos podemos sentir agobiados y pensar sólo en soluciones drásticas indeseables.

¿Por qué elegir necesariamente una opción negativa respecto un tema tan trascendente? Se puede sentir desencanto respecto del sistema político mexicano, formular incluso acidas críticas hacia las instituciones políticas, o convertirse en un radicalanarquista que teoriza o se manifiesta en contra de toda forma de poder; pero no podemos caer en la desesperanza de pensar que no existe una alternativa digna para la sociedad mexicana.

Lorenzo Córdova Vianello, Presidente del Instituto Nacional Electoral INE, lo explica de la siguiente manera: “la insatisfacción y la desconfianza de la sociedad son de tal magnitud que pueden traducirse, o son más bien, un caldo de cultivo poco propicio para la recreación democrática de la sociedad, en el que es muy fácil que germinen pulsiones autoritarias”.

Estas “pulsiones autoritarias” a las que se refiere el presidente del INE no solamente se traducen en movimientos políticos para boicotear las elecciones, que son la expresión más inmediata de la democracia, sino en opiniones políticas de muy diversos sectores de la sociedad que pretenden deslegitimar la vía democrática como una opción válida para el cambio.

Lo deseable desde el punto de vista político es que aspiremos a tener un Estado Constitucional Democrático moderno en el que se respeten los derechos humanos, se aplique la justicia sin distingos de credos, raza, creencias o militancia política; se combata la impunidad y toda forma de discriminación; donde se promueva la distribución equitativa de la riqueza nacional, la solidaridad social y se combata el vicio, la ignorancia y toda forma de fanatismo, entre otras cosas. El camino más directo para llegar a tener todo esto es promover la participación responsable del pueblo por la vía democrática.

Cualquier otro camino que se elija se traduce en un retroceso para llegar a esa meta que se acerque tan siquiera un poco al modelo de sociedad a la que aspiraba el Generalísimo Morelos: una sociedad donde estuvieran moderados la opulencia y la indigencia.

Los gobiernos dictatoriales impuestos a través de las bayonetas limitan la expresión libre de los ciudadanos; cancelan la posibilidad del desarrollo creativo del arte y la cultura que son la expresión más genuina de la libertad. Un gobierno impulsado por un sector dedicado abiertamente a la realización de actividades ilícitas (sin parangón en la historia de las instituciones políticas), sería garantía de injusticia, la ley de la selva, el rompimiento de todo esquema de equidad. Sólo en las películas de ciencia ficción como RoboCop, donde en una fase de alta corrupción política del mundo capitalista se han privatizado hasta los servicios de la seguridad pública, se puede ver lo que sería un gobierno dirigido por las bandas criminales.

Nuestras instituciones distan mucho de ser organismos perfectos. Pero afortunadamente toda creación humana es perfectible y debemos buscar el rompimiento de esquemas que han probado ser poco eficaces en la solución de los problemas sociales. Es a través de la participación política decidida y consciente como se va a reestructurar el tejido social tan deteriorado; esa través de acciones positivas que eleven el espíritu cívico del pueblo consciente como se va a romper esta tendencia negativa.

Es cierto que vivimos en un país sumido en la desconfianza donde se vive una crisis de credibilidad en todos los órdenes; pero pensar en soluciones catastrofistas o autoritarias sólo nos lleva a la confusión. Debemos creer en algo para mantener viva la esperanza en un futuro mejor para nuestra patria. El camino es la búsqueda incansable por el respeto al Estado de Derecho Constitucional moderno y humano.

 

[email protected]

Comparte la nota

Publica un comentario