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Qué nos pasa

4 de abril, 2016

admin/La Voz de Michoacán

¿Qué nos está pasando? Por más que se evidencia en las redes sociales casos de gente que comete actos que avergüenzan a todos, muy pocos recapacitan y modifican su conducta para influir en cambios del ambiente social. De poco sirve religión, ética, familia y educación; continúan apareciendo casos de personas de todas las clases sociales que cometen villanías de la más baja estofa e ilícitos que rayan en la perversión. Las “ladis” y los “gentleman”se exhiben permanentemente en las redes sociales y los increíbles especímenes se reproducen como la mala yerba.

Las redes sociales se han convertido en el medio idóneo para exhibir a quienes exceden los parámetros del “comportamiento normal”; la semana pasada las páginas del internet se “viralizaron” de asuntos como el de los llamados “Porkys”, un grupo de júniors del estado de Veracruz, ya mayorcitos, que entre otras cochinadas llevaron a cabo la violación de una menor de edad, y que su progenitor en lugar de presentar la denuncia penal correspondiente acudió con los padres de los violadores a solicitar el arrepentimiento público, que los sometieran a terapia y que no permitieran que se volvieran a acercar a su hija. Este asunto cobró dimensiones de protesta social, al grado que se llegó a pedir la renuncia del Gobernador del estado, quien prometió hacer justicia.

Junto con este caso se dio a conocer otro asunto de otros jóvenes de “la alta sociedad” veracruzana en donde también los “mozalbetes” hicieron de las suyas emborrachando a una jovencita hasta el grado de la inconsciencia para después abusar de ella mientras la filmaban. Los júniors fueron exhibidos en las redes sociales porque los angelitos, después de cometer su salvajada, compartieron el video con sus amigos, y a uno de ellos se le ocurrió subirlo a una página de video porno.

Al parecer los mismos progenitores no podían dar crédito al comportamiento de sus vástagos, “pero si mi muchacho siempre ha sido un chico bueno, saca buenas calificaciones, no quiero creer lo que me dicen de él”; pero las evidencias ahí están, las confesiones de los propios padres reprobando la actitud de sus hijos y el video en el que los muchachitos se divierten abusando de una chica que evidentemente no está en condiciones físicas para rechazar el abuso del que es objeto.

El famoso caso del gentleman del Ferrari rojo en el que se difundió en las redes sociales el abuso de unlordprepotente, que por un incidente de tránsito ordenó a su guarura que bajara de su automóvil a otro ciudadano inocente, mismo que fue brutalmente golpeado sin que siquiera se diera cuenta del motivo por el que lo aporreaban. Este incidente se dio a conocer sólo porque el conductor de otro vehículo filmó los hechos y las placas de los vehículos. Una vez descubiertos y exhibidos en las redes sociales, el dueño del Ferrari declaró que el incidente era sólo cosa de su escolta y que ya lo había despedido; pero las cosas se complicaron porque el guardaespaldas fue encontrado muerto en un hotel con una carta escrita de su puño y letra donde relataba que sólo había obedecido las órdenes de su patrón.

Todos estos asuntos que parecen de ficción y que ponen al descubierto el ruin proceder de algunos ciudadanos y ciudadanas que actúan con sobrada prepotencia rebasando en muchos casos los límites de lo legalmente permitido, son solamente una pequeña muestra del alto grado de descomposición social que vivimos. Enotros estratos sociales la violencia injustificada y las violaciones al orden jurídico vigente son cosa de la vida cotidiana. Lo peor que nos puede pasar es que nos acostumbremos a este desorden generalizado y que lo lleguemos a ver como parte de nuestra vida normal.

Recientemente se difundió en las redes sociales un video en el que un “cantante” de baja calidad, de los que abundan en el medio comercialy escuchamos con frecuencia a todo volumen en camionetas de lujo (y también en cualquier vehículo de jóvenes que “inocentemente” tratan de imitar los peores ejemplos de nuestra degradada vida social), un “videoclip” donde se narra la historia de una traición amorosa, por lo que el personaje ofendido decide matar al hombre que lo traicionó, “encajuelar” a su ex pareja y prenderle fuego al vehículo. Inmediatamente se difundieron las inconformidades de ciudadanos que protestaron por la vulgaridad, la misoginia y la extrema violencia del video. El “cantante” de poca monta se burló a través de las redes sociales de la crítica.Las autoridades actuaron de manera inmediata solicitando a las agencias de discos y difusores de la radio, televisión y video, que fueran sensibles a tal reclamo y que no dieran cabida al susodicho video.

Este asunto que aparentemente no tiene mayor complicación, es de la mayor relevancia para el caso, pues hay quien opina que debe haber completa libertad para quien quiera expresar lo que desee en los medios y que cualquier intromisión del estado en estos asuntos atenta contra la libertad de expresión de las ideas.

Con todo respeto para quienes piensan que no debe haber ninguna restricción en este sentido, considero que en la actualidad existe un abusode los medios de difusión en donde se promueve pura basura misógina, vulgar, machista y violenta que es el principio de la degradación que vivimos.

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