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Sigue la telenovela Chapo-Kate

25 de enero, 2016

admin/La Voz de Michoacán

El común de la gente siente fascinación por los chismes de “los artistas” del cine y la televisión, y éstos, que viven del espectáculo, saben que seguirán estando en la palestra mientras los medios se interesen en ellos como noticia. Lo malo es que en este caso del escándalo Kate-Penn-Chapo, el asunto se les salió de control a los actores, pues se vieron muy ingenuos al establecer relación con uno de los criminales más buscados del planeta sin haberse asesorado debida y suficientemente sobre las posibles consecuencias de andarse metiendo entre las patas de los caballos.

Algunos sostienen que este asunto subsiste en la prensa porque es un elemento distractor del gobierno para suministrar al pueblo el circo que necesita para mantenerse ocupado a través de esta teleserie de la vida real entregada a cuentagotas para que se olvide de los problemas verdaderamente trascendentes como la devaluación de nuestra moneda frente al dólar, la baja en los precios internacionales del petróleo y la inseguridad. Lo cierto es que esta comedia de la vida real ha dado y seguirá dando mucho para hablar mientras no se develen todos los misterios de este entramado “narcofarandulero”.

Dicen que la actriz Kate del Castillo sí se asesoró debidamente desde un principio para iniciar esta relación, sin embargo sus consejeros deben haber sido muy deficientes porque el escándalo ha llevado a estos personajes a manifestar en su círculo cercano un temor a una posible sanción de las autoridades o del propio cártel de Sinaloa porque se ha divulgado en la prensa que fueron pieza fundamental para la captura del Chapo.

La novela empezó con las declaraciones de Kate cuando publicó una carta en la que manifestaba que creía más en el chapo que en el gobierno de México. Hasta ahí podemos decir que todo estaba en ámbitos de normalidad: una estrella que está descollando a nivel internacional y se atreve a formular una severa crítica al sistema político mexicano cuando el propio sistema ya es más abierto en términos de respeto al ejercicio de las libertades, no pasa nada. Pero cuando esa misma mujer que en un principio sólo hizo uso de un derecho constitucional se coloca en el filo de la navaja estableciendo relaciones por lo menos “sospechosas” con ese mismo personaje que con su fuga hizo ver muy mal a las autoridades mexicanas, ahí sí que tenemos un problema.

Una defensa legal seria debe tomar en cuenta todos los factores, hasta los políticos. Todos estamos de acuerdo en que los asuntos jurídicos deben de resolverse con apego estricto al sentido de la ley, ahí no hay vuelta de hoja, todo debiera resolverse así. Pero sucede que en la práctica y tradición de nuestro sistema rifa ese execrable principio que muchos atribuyen al Presidente Juárez de que “a los amigos justicia y gracia, y a los enemigos nomás justicia”; es decir, que en ese resquicio de la discrecionalidad de la aplicación del derecho existe un amplio margen para tratar con indulgencia a los amigos, aunque se les aplique la ley; y para los que no son amigos se les puede sentar en el banquillo de los acusados como cualquier hijo de vecino a esperar que se les imparta simplemente la justicia, pero jamás deben soñar con una indulgencia y menos con que se les conceda el beneficio de la gracia, que equivalía al perdón o indulto que otorgaba en algunos casos el soberano según su criterio.

“Que caiga todo el peso de la ley sobre Moreira”, dijeron sus detractores; “un juicio justo”, es lo que pidió Diego Fernández de Cevallos para el mismo personaje. Es en estos matices respecto de un mismo asunto donde se dan esos márgenes de discrecionalidad en la aplicación de la ley. La ley debe aplicarse simple y sencillamente, sin ensañamientos ni caridades. Simplemente la ley.

Para equilibrar un poco esta crucifixión pública sobre Kate del Castillo, algunos personajes de la farándula y del periodismo han salido en defensa de la actriz diciendo que se ensañan con ella porque es mujer; que cómo a Sean Penn no lo bromean por la posible intimidad que pudo haber tenido con el Chapo; que la sociedad, el gobierno y los medios son mojigatos e hipócritas porque la maldad siempre ha existido y si censuramos el proyecto de realización de una película sobre el chapo, acabaríamos prohibiendo la exhibición de pastorelas que hablan sobre la maldad del diablo; que el gobierno tiene miedo a que se conozca la versión del Chapo porque a quién sabe quién embarraría; que Kate es una buena e ingenua mujer que fue utilizada por el propio Sean que ni siquiera le dio el crédito sobre su participación en el reportaje que se publicó en la revista Rolling Stone; y que hasta su abogado, Aguilar Sínzer, le renunció en el último momento dejándola sola y desamparada para que los buitres hicieran con ella, todo lo que le han hecho.

Kate del Castillo no es una mujer indefensa, es una actriz, productora y empresaria muy pero muy entrona. Ella dice que tiene su propia versión de los hechos y que en su momento los va a dar a conocer. Se está tardando, porque mientras más tarde salga su versión, menos credibilidad tendrá. Yo creo que lo que le sucedió a la actriz es más dramático: se creyó su propio personaje. Se sintió tan bien representando a Teresa Mendosa, la protagonista de la novela de Arturo Pérez Reverte, La Reina del Sur, que quiso encarnarla en la vida real.

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