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Morelia, Michoacán a 28 de marzo de 2017
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Somos así

29 de febrero, 2016

admin/La Voz de Michoacán

Una de las formas de analizar nuestros problemas es apartir dela reflexión sobre nuestra forma de ser. Es decir, iniciar de lo particular para hacer generalizaciones. Utilizar, según dicen los académicos, el métodoinductivoen nuestros razonamientos para intentar saber un poco más de nuestra forma de comportarnos en sociedad.

Es cierto que muchos de los problemas de nuestra sociedadson estructurales y sólo se resolverían realizando las reformas legales y de adecuación institucional necesarias para atarle las manos a quienes son proclives a la corrupción y a las acciones deshonestas, pero otros muchos problemas tienen que ver simplemente con nuestra forma de ser.

Lo más cómodo es echarle la culpa de todo a las autoridades. Partir de que todos los burócratas y funcionarios del gobierno son unos corruptos, se despachan con la cuchara grande y son unos déspotas; son ineficientes y flojos; dejan que se hagan largas colas mientras ellos están perdiendo el tiempo platicando con sus compañeros y nadie les puede decir nada porque se protegen entre sí y se apoyan en el sindicato, o con sus jefes, cuando son de confianza. Una queja en contra de un funcionario jamás prospera. Eso, lamentablemente, en muchos casos es cierto.¿Pero qué pasa cuando la revolución nos hace justicia y nos coloca del otro lado del escritorio? En la mayoría de los casos hacemos exactamente lo mismo, reproducimos el mismo esquema y nos beneficiamos cuanto podemos aprovechando ese momento de bonanza volviéndonos insensibles con los ciudadanos que requieren un servicio.

Nos quejamos de la autoridad porque no regula adecuadamente la vialidad, pero no somos capaces de respetar las reglas de tránsito: ni la luz roja del semáforo, ni la franja donde se prohíbe estacionarse, ni “el uno y uno” que es una simple cortesía; no nos formamos en la fila de autos para dar vuelta, sino que rebasamosen segunda y hasta en tercera opción, lo que por supuesto está prohibido, pero nos vale un cacahuate el derecho de los demás y nos “agandallamos” mientras podemos, porque sentimos que nuestro derecho vale más que el de los demás.Pero eso sí, las autoridades tienen la culpa de todo, hasta de no sancionar a los infractores que se pasan de listos.

Damos vuelta en lugares prohibidos cuando conducimos, hablamos por teléfono, nos metemos en sentido contrario (es que nomás es un pedacito), rebasamos por la derecha, nos estacionamos en doble fila y cuando nos detiene un oficial de tránsito le ofrecemos una mordida. Si la recibe es un corrupto, y si no, es un abusivo que actúa por consigna nomás para joder, si todos sabemos que son unos corruptos, a quién quieren engañar.

¿Se ha fijado usted que las personas en la ciudad de Morelia suelen caminar frecuentemente a la mitad de la calle? Siempre me lo había preguntado y nunca había analizado correctamente la respuesta.Las banquetas en la ciudad, salvo las del centro histórico, son un desastre, unas verdaderas trampas para las personas de la tercera edad. Por lo menos cada 10 metros hay un desnivel, un tope o una rampa que cruzar, por eso las personas generalmente prefieren caminar a la mitad de la calle.¿No sería más correcto que los diferentes Ayuntamientos hubiesen impuesto su autoridad para uniformar criterios en la construcción de banquetas o autorización de rampas para entrada de vehículos? ¿Y/o que los propios ciudadanos a la hora de construir sus banquetas tomaran en cuenta criterios de uniformidad vecinal que protegieran sus propios intereses? Pero no. Cada quien hace lo que le viene en gana y la ciudad la hemos convertido en un verdadero riesgo para nuestra salud.

Sugiérale usted a su vecino cuando esté construyendo su banqueta que por qué no uniforma criterios de construcción con el vecino de al lado y verá qué le contesta. Por lo menos le dirá que no se meta en lo que no le importa.

Lo mismo cerramos calles que ponemos topes sin permiso de la autoridady entonces hacemos un caos urbano porque no existe un criterio de regulación o, existiendo, nadie lo respeta.

¿La autoridad municipal se va a aventar la bronca de derribar todas las barricadas de las “calles privadas” mientras no se pueda garantizarde manera plena la seguridad pública? Creo que no. Las barricadas seguirán existiendo en tanto no se reduzca de manera evidente los índices de delincuencia.

Existen cientos o miles de topes construidos por los propios vecinos (que a veces miden casi medio Metro de altura) sin la anuencia de la autoridad y resulta que cuando otro vecino que observa la falta de justificación de la existencia de ese tope, este vecino tiene que realizar las gestiones para que se derribe ese muro infranqueable. ¿No debería ser al revés?¿Que el vecino que vea la necesidad de un tope haga las gestiones para su instalación?

Es que somos así.

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