IMPRESO | RADIO | TELEVISIÓN

Morelia, Michoacán a 30 de mayo de 2017
Morelia
Compra
Venta
USD

17.60

19.10

¿Un voto de confianza?

5 de octubre, 2015

admin/La Voz de Michoacán

El pasado jueves rindió protesta ante el pleno de la 73 Legislatura el ingeniero Silvano Aureoles como Gobernador Constitucional del Estado de Michoacán, para el periodo 2015-2021. El evento se realizó en el Teatro Morelos, el cual fue habilitado como recinto legislativo para la verificación de este solemne acto. Estuvieron presentes el jefe de gobierno del Distrito Federal, así como varios gobernadores, entre ellos los de los estados vecinos de México, Guanajuato y Jalisco. También lo hicieron los dirigentes nacionales del PRD, Carlos Navarrete y del PRI, Manlio Fabio Beltrones, así como varios exgobernadores, entre ellos, Lázaro Cárdenas Batel, Ausencio Chávez, Carlos Torres Manzo, Leonel Godoy y Fausto Vallejo Figueroa.

La noche anterior se había llevado a cabo una rueda de prensa en la que se dieron a conocer los nombres de quienes serán sus principales colaboradores durante los próximos seis años. Al otro día, las páginas de los diarios se volcaron en elogios a los nuevos funcionarios: discreto, escrupuloso y eficaz; creativa y disciplinada, directa y pragmática; joven representante de la nueva generación; discreto prudente y eficiente; de currículum impecable y relaciones en el más alto nivel; de amplia trayectoria nacional e internacional, etc. Por otra parte se destacaban en la prensa las declaraciones del dirigente de Acción Nacional: “ya terminó la pesadilla”. Se cumplía a cabalidad aquel famoso adagio: “el rey ha muerto, viva el rey”.

Las expectativas en el nuevo gobierno son muy altas y eso, paradójicamente, es bueno y malo a la vez. Bueno, porque todo gobierno en su inicio requiere, así como los seres humanos requerimos de oxígeno para vivir, del respaldo de la ciudadanía o por lo menos de un voto de confianza que den legitimidad a sus acciones; y malo, porque los resultados de los procesos políticos generalmente son lentos y la esperanza inicial suele convertirse en desencanto cuando no hay resultados inmediatos. Por eso se hace necesario arrancar con mesura sin festejar anticipadamente con bombos y platillos.

El pasado 30 de septiembre, en tránsito hacia la apacible ciudad de Pátzcuaro, al pasar por Tiripetío me detuvieron unos jóvenes de la escuela Normal Rural Vasco de Quiroga para pedirme dinero, quienes sabemos “como se las gastan”, es decir, lo impredecibles que pueden resultar sus acciones, preferimos otorgar unas monedas a cambio de seguridad: no podemos saber si te van apedrear por negarte a colaborar. En fin, seguramente hay quien colabora con los muchachos con gusto y satisfacción por la labor política que realizan. Yo no. Yo me siento intimidado y coopero a fuerza, me siento como si se tratara de un asalto en despoblado.

Después de darles unas monedas, me dieron a cambio un panfleto signado por la Organización de Normales Oficiales del Estado de Michoacán (ONOEM), en el que convocaban a “padres de familia, estudiantes, organizaciones sociales y maestros” a participar en una serie de actividades, ante la supuesta falta de respuesta del gobierno del estado en la ejecución de acuerdos pactados. Las actividades a las que “nos emplazaban” eran tres: la toma de presidencias municipales para exigir el cumplimiento con el sector estudiantil; boicotear en conjunto con los diferentes sectores la toma de posesión del nuevo gobierno del estado, y la aclaración del caso de Ayotzinapa “Porque vivos se los llevaron, vivos los queremos”. Y terminaba el escrito con el mensaje resaltado en negritas: “Si no hay justicia para el pueblo, que no haya paz para el gobierno”.

A fin de cuentas no me enteré si intentaron llevar a cabo el susodicho boicot, pero me di cuenta que había cooperado para la realización de acciones con las cuales no comulgo. Soy un convencido de la participación política, este mundo caótico en que vivimos solamente puede ser transformado con la participación de la ciudadanía, pero en Michoacán la parte contenciosa del proceso político ya terminó. Ahora, gobierno y pueblo estamos obligados a actuar de manera responsable y considerar que todo inicio requiere de mesura. Un nuevo gobierno supone dejar atrás enconos partidistas porque se deberá gobernar para todos los michoacanos y no para beneficiar a una sola clase o partido político.

Toda transición institucional y democrática debe tener una línea de continuidad de lo provechoso y realizar los cambios y ajustes que requiere la nueva visión de las cosas con apego al marco jurídico que nos rige. Nos encontramos en un proceso de transición democrática y por lo tanto suponemos acciones civilizadas de los diversos grupos de la sociedad. No podemos recibir a un nuevo gobierno con el mazo en la mano usando la provocación y la violencia como estrategia para hacer la gestión de las necesidades de un solo grupo.

El nuevo gobierno que encabeza el ingeniero Silvano Aureoles inicia con graves problemas de orden económico y social, por lo tanto requiere de mucho trabajo y acciones apropiadas con los diversos sectores de Michoacán. También requiere de un voto de confianza para que sus propósitos políticos fructifiquen en beneficio de esta compleja y necesitada sociedad.

[email protected]

Comparte la nota

Publica un comentario