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Morelia, Michoacán a 22 de febrero de 2017
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Aliados y enemigos

16 de febrero, 2017

Paola Franco/La Voz de Michoacán

Martha REVUELTA MORALES S.

 

Las máquinas son grandes aliadas del ser humano, porque facilitan procesos y abaratan costos de bienes y servicios.

Las máquinas son enemigas, porque están remplazando a la gente, siendo causa de despidos y bajos salarios, propiciando además una exasperante comunicación entre servicios y clientes.

En este tema no existen consensos generales, porque se dividen las opiniones, e incluso, se mezclan, dependiendo de la posición que mantengamos respecto a aspectos específicos derivados del uso de la robótica o inteligencia artificial.

Es difícil negar los enormes beneficios que representa para nuestra vida cotidiana la automatización: hacer uso de cajeros automáticos las 24 horas, también de aparatos que expenden refrescos, galletas y café; comprar o contratar por medios electrónicos; sin olvidar los variados trabajos peligrosos o en condiciones ambientales extremas, donde los aparatos remplazan a la gente.

Supone, por otro lado, una pesadilla realizar gestiones por teléfono mediante sistemas inteligentes que si bien ayudan, no son capaces de comprender las particularidades que queremos expresar; y triste advertir que donde antes había personas que se ganaban su sustento a través del trabajo diario, hoy existen mecanismos que les relevan.

La primera vez que me sorprendió el avance en dicho rubro fue en una autopista. No sé si por la novedad o la confianza que se depositaba en el usuario, o ambos factores.

Eso ocurrió hace más de veinte años en una carretera de Estados Unidos de América. Uno de mis hermanos iba conduciendo, y al llegar a una caseta de pago, arrojó a una especie de embudo las monedas que cubrían el importe, y sin que nadie verificara que fuese correcto -aunque seguramente lo era- seguimos transitando libremente a nuestro destino.

Luego de ese episodio las innovaciones en ese ámbito volvieron a asombrarme. Así, un dispensador de libros (paradójicamente en el vestíbulo de un cine). Se elegía la obra entre aproximadamente 20 títulos, y una vez depositado el pago, se recogía en la parte inferior de la máquina.

A lo anterior le siguieron otros avances: máquinas para vender leche recién ordeñada, toma e impresión de fotografías para credenciales, venta de revistas de moda y productos básicos de farmacia (jarabe para la tos, condones, sueros y toallas femeninas,etc.)

“Si eso satisface, dejad que Multivac sea la gran heroína de la humanidad; pero quienes programan las máquinas e interpretan sus resultados son personas”.

Este argumento forma parte del cuento: “La máquina que ganó la guerra”, escrito por Isaac Asimov, publicada en 1961.

Detrás de cada máquina no hay un obligado divorcio entre tecnología y presencia humana. Es lo que probablemente nos quiso decir este escritor de origen ruso y profesor universitario de bioquímica -nacionalizado estadounidense-,a quien se reconoce como un destacado humanista y racionalista. Se dice que su posición de ateo no se oponía a las convicciones religiosas genuinas de los demás, pero enfrentó supersticiones y creencias infundadas.

La robótica ha pasado de hacer tareas manuales a automatizar procesos complicados, como toma de decisiones.

Sustitución y desigualdad son amenazas; oportunidad para la creación, emotividad y capacidad de síntesis, fortalezas.

De acuerdo a un reciente estudio de la Universidad de Oxford, las profesiones que tardarán más en ser ocupadas por robots, serán las que involucren un alto grado de creatividad o supongan un permanente contacto con el público: psicólogos, periodistas, abogados y diseñadores, entre otros, tienen menos posibilidades de ser prescindibles en un mediano plazo.

Para quienes rozan los cuarenta años, o estamos más allá, es innegable que formamos parte de un momento histórico particular, rico en matices y contradicciones. Posiblemente no sufriremos las duras consecuencias del cambio climático, ni nos veamos sustituidos por máquinas, porque moriremos antes; pero podremos asentar en nuestra bitácora que nos tocó vivir entre aliados y enemigos, y eran los mismos.

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