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Morelia, Michoacán a 27 de mayo de 2017
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Alturas

21 de abril, 2016

admin/La Voz de Michoacán

La altura es, desde antaño, un elemento vinculado simbólicamente a lo sobresaliente. Montañas, como el Everest, El Chimborazo o el K2; grandes ciudades: El Alto (Bolivia), Potosí (Bolivia) o Shigatse (China); iglesias: la Catedral de Ulm (Alemania), Lincoln (Reino Unido); monumentos: los Budas de China, Birmania y Japón; edificios: el BurjKhalifa (Dubái), la Torre de Shanghái; incluso, el lugar de cultivo de ciertos alimentos que están más alejados del suelo, son muestra del prestigio que concedeel encontrarse a mayor distancia vertical respecto la superficie de la tierra.

El café de altura, por ejemplo, cultivado en altitudes superiores a 900 metros -exponen sus productores-es de mayor calidad porque las plantas reciben mayor luz, humedad y oxígeno, lo que contribuye a una lenta maduración de los granos, que permite mayores niveles de acidez, sabor y densidad. Colombia, Costa Rica, Brasil, Etiopia; y en lo local, Veracruz y Chiapas, son muestra de ello.

El término da para más: altura es sinónimo de excelencia, mérito, valor, según el diccionario de la lengua española; “estar a la altura”,a tono con algo, al mismo grado.

Al vincular la palabra “altura” con los actuales estándares de belleza humana o de aptitudes y/o destrezas, sabemos que algo se ha avanzado, porque cada vez son más las mujeres y hombres que aceptan su tamaño como consecuencia de la herencia indígena que nos identifica, sin tener que recurrir a zapatos con plataforma o tacón, que engañe en la primera impresión.

Los requisitos para ingresar a las fuerzas armadas de varios países han reducido los centímetros de altura exigidos, a fin de ser más incluyentes.

Quienes no logran aceptar que su medida es natural,de acuerdo a su génesis, continuarán padeciendo estar por debajo del 1.73 metros de altura, medida estándar para concursos de belleza o pasarelas.

En Europa, las mesas de restaurantes y asientos de autobuses están pensados para personas de mayor altura que los latinoamericanos; empero, ello no provoca que necesariamente nos sintamos excluidos, aunque no toquemos el suelo si estamos sentados, ni podamos asirnos de un soporte al permanecer parados. Todo es cuestión de encontrar estrategias.

La altura tiene luces, y también sombras.

“Cárceles de altura” es una de las propuestas de Keiko Fujimori, candidata a presidenta del Perú, quien dominó la primera vuelta de las elecciones, resolviéndosea principios del próximo mes de junio el futuro político de la esa nación.

Altura no es, en este caso, sinónimo de calidad, sino su distancia sobre el nivel del mar: más de 4 mil metros, para evitar comunicaciones que permitan a los internos operar desde las prisiones.

A decir de la candidata del partido Fuerza Popular, estos centros penitenciarios serían para los más avezados criminales con sentencia firme, relacionados con delitos de secuestro, asesinato, violación y sicariato (el que mata a otro por orden, encargo o acuerdo, con el propósito de obtener un beneficio económico;figura introducida al Código Penal peruano el año pasado).

Un lugar con parecidas características, para presos de alta peligrosidad, fue abierto por Alberto Fujimori en 1997. Organizaciones de defensa de derechos humanos han exigido continuamente su clausura definitiva por propiciar aislamiento, incomunicación, circunstancias de clima extremo, además de dificultadpara que los reos reciban atención médica y visita de sus familiares.

Perú es un país quecomo México, está asolado por la delincuencia, de ahí que anunciar propuestas para endurecer la política criminal genere votos; son millones de habitantes los que se despiertan y duermen con el miedo incrustado en sus entrañas.

Santiago Roncagliolo (escritor y periodista peruano, avecindado en España) escribió hace días un artículo en el que se preguntaba por qué va a la cabeza de las elecciones la hija de un dictador que cumple pena de cárcel por corrupción y atentados contra los derechos humanos; por qué los peruanos desean regresar a la época oscura en que se compraba a jueces y parlamentarios mientras se amenazaba a periodistas.

Comenta Roncagliolo quesemejantes situaciones han pasado en otros países, peroloque singulariza al Perú es la ausencia de un espectro político estable; es decir, de partidos sólidos y experimentados que defiendan sistemas de valores coherentes. El electorado peruano no cree en las ideologías, se guía por el éxito individual. “No estamos locos (solo algo mareados)” es el título del artículo en mención.

Podría escandalizarnos lo que vemos en otros lugares, pero si consideramos lo que ocurre en México, quizá no seamos tan diferentes y estemos a la misma (desgraciadamente escasa) altura.

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