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Claroscuros

2 de julio, 2015

admin/La Voz de Michoacán

El claroscuro es el arte de manejar en una pintura el contraste de luces y sombras, a fin de destacar figuras iluminadas sobre un fondo oscuro; en varias obras de Caravaggio y Rembrandt se puede observar el empleo de esta técnica.

Dicho término, en la tercera acepción del diccionario de la Real Academia Española, es el conjunto de rasgos contradictorios de una persona, situación o cosa.

Justamente a este último concepto vinculé la noticia dada a conocer la mañana del pasado lunes, al escuchar detalles sobre la llegada de los reyes de España a México, destacando que se trata de su primera visita oficial a un país del continente americano, con el que se mantienen profundos lazos económicos y comerciales, por ser México el principal proveedor de petróleo para España.

Igualmente se mencionó que España es el segundo inversor en México, solo adelantado por EEUU; registrándose también, en los últimos años, una tendencia creciente en las inversiones mexicanas en España, lo que posiciona al país en un sexto lugar.

Es satisfactorio saber que la economía nacional va en aumento. Nuestro país está dentro de los quince con mayor crecimiento en los últimos tiempos (luego de China, EEUU, India, Japón, Alemania, Rusia, Brasil, Francia, Indonesia y Reino Unido, y por encima de Italia, Corea del Sur, Arabia Saudí, Canadá, España, entre otros).

Sin embargo, esa bonanza financiera no se refleja en la vida diaria de la mayoría de sus habitantes, pues el Producto Interno Bruto (PIB), que es el valor total de bienes y servicios finales, al relacionarlo con “la renta per cápita”, indicador vinculado a la calidad de vida, revela que México sigue lejos de alcanzar estándares óptimos en ese rubro, al estar muy por debajo de otros países que, incluso, están en posiciones menos favorecedoras.

El impulso de las políticas económicas internacionales de los últimos tiempos -tema fundamental de la referida visita- ha colocado a México en una posición tan sobresaliente como desigual, dado que la prosperidad o distribución de la riqueza se sigue concentrando en una minoría, lo que no ayuda al desarrollo social, al avance educativo ni tampoco a la reducción de la violencia.

Otro aspecto ligado a la visita de los reyes, fue la asistencia a la firma de un convenio de colaboración entre la Universidad Autónoma de México, el Instituto Cervantes de España y la Universidad de Salamanca, para la creación del servicio internacional de evaluación de la lengua española (Siele). Este símbolo idiomático de identidad compartida no podría encontrar mejor sede, dado que grandes especialistas en materia lingüística, como Alex Grijelmo, reconocen la riqueza del español que se habla en México.

La reunión sostenida entre Felipe VI y representantes de las colonias españolas que viven en México, es muestra de la extendida llegada de empresas e inmigrantes españoles, que en este último caso la crisis ha potenciado. De acuerdo a información del Instituto Nacional de Estadística (INE), a inicios de 2014, existían 108,314 residentes españoles en el país -sin contar aquellos que tienen una estancia irregular-. Hoy día, son más de 130,000 los españoles en México, en palabras del rey ante el Senado de la República.

Las naciones en las que viven más personas de nacionalidad española son Argentina, Francia, Venezuela y Alemania; registrándose importantes incrementos, con motivo de intereses laborales, en Ecuador, Colombia, Perú y México.

En el caso de mexicanos que viven en España, hasta diciembre de 2008, el INE tenía registrados 14,399; sumándose 4,348 desde ese año al 2014. Cabe aclarar que los residentes que cuentan con doble nacionalidad no se registran como extranjeros; que según la Secretaría de Relaciones Exteriores de México, hasta 2010, sumaban 21,107.

La población mexicana que radica en España está integrada primordialmente por estudiantes, profesionistas calificados, cónyuges e hijos de españoles. El perfil más característico es de adultos de edad media, con estudios superiores, que se concentran principalmente en Madrid, Cataluña y Andalucía; sin que deba soslayarse el hecho de que los empleos a los que pueden aspirar gran parte de los mexicanos radicados en estas tierras -con todo y su formación profesional- consistan en poco más de los que se ofrece en los EEUU a nuestros paisanos.

Es innegable que México y España comparten lazos de diversa naturaleza, siendo este tipo de encuentros diplomáticos buen motivo para ver que, más allá de los vestidos que lucieron Angélica Rivera, esposa del presidente de México, y la reina Letizia Ortiz, en los diversos actos y cócteles, existen aspectos que se omiten en los discursos, como la falta de empleos que sufren ambas naciones, las oportunidades a las que se tienen acceso en caso de emigrar, que en gran parte dependen de su origen; y por supuesto, la acumulación de la riqueza en pocas manos.

Sirva también la ocasión para que aquellos españoles que todavía sitúan a México como parte de Sudamérica, y nombran a los mexicanos que vivimos en estas tierras con el término peyorativo de “sudacas”, se enteren a través de las noticias, que nuestro país no es un desierto con hombres con sombrero recostados sobre un nopal que dicen todo el tiempo “ándale”; sino una encantadora nación integrada por hombres y mujeres que se esfuerzan por trabajar y mantener la esperanza, pese a sus problemas.

¡Que viva México! dijo el rey, luego de mencionar que todos los españoles de cualquier origen y condición han sentido a nuestro país como su propia patria. Y no lo dudo, por la calidez que caracteriza a los mexicanos, con propios y extraños.

“A los mexicanos nos quieren en todas partes”, es una frase que he escuchado desde la infancia; y no niego que sea en parte cierta, máxime cuando somos turistas y contribuimos a la economía de los lugares que visitamos; pero más importante será que nuestras autoridades implementen estrategias para que ese proceso de cambio que alaban y respaldan autoridades de otras naciones, realmente combata la pobreza que se sufre en México, eleve la calidad educativa y disminuya la violencia.

La prosperidad y bienestar de México, que tanto se pregona y exalta al exterior, debe ser para todos. Solo así tendría soporte fiable y ético la frase que Enrique Peña Nieto, presidente de la República, pronunció en la referida visita: “Trabajamos juntos para triunfar en el mundo”.

Claroscuros entre lo que se escucha, ve y experimenta.

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