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Pasarelas

30 de julio, 2015

admin/La Voz de Michoacán

Con el retorno de adolescentes a las pasarelas de la moda, se reabre el debate sobre su idoneidad.

Ejemplos recientes, los casos de Sofia Mechetner, israelí de 14 años, que hace días abrió un desfile de la casa Dior en París, usando un vestido semitransparente, parecido a un camisón victoriano; y Kaia Gerber -hija de Cindy Crawford- de 13 años, que ha posado para dos revistas de moda, usando ropa, accesorios y maquillaje de prestigiadas marcas.

Esta situación no es nueva. Javier Marías escribió en su reciente columna, que cada vez es más frecuente asistir a repeticiones de cosas ya vistas; todo lo antiguo vuelve una y otra vez, como si la capacidad de inventiva se agotara pronto.

Y en efecto, del tiempo en que las campañas publicitarias usaban estrategias con cierto tono sensual, a través de modelos adolescentes (como el caso de Brooke Shields y el polémico anuncio de pantalones vaqueros Calvin Klein), a la actualidad, han transcurrido apenas dos décadas; no obstante, algo se ha aprendido durante esa etapa, que merece tomarse en cuenta.

La moda es una industria que se basa en gran parte en el engaño; o por usar un eufemismo, en la ilusión; sin embargo, el uso de adolescentes en su publicidad, de acuerdo a la opinión de la periodista Vanessa Friedman, es algo negativo, porque muestran una seducción que no es acorde con su edad, de ahí que la diferencia entre realidad e imagen sea algo preocupante.

Friedman -principal crítica de moda del New York Times- también refiere que es importante que se considere que los principales consumidores de la moda, prefieren ver adultos que se les parezcan y no niñas; ello, además, para respetar el avance que se ha tenido en los últimos años sobre cobrar conciencia de la necesidad de proteger a las menores en un mundo de mayores.

Cabe destacar que en el Reino Unido y los EEUU, la legislación de la materia establece que la edad mínima de las modelos para desfilar en pasarelas es de 16 años; en cambio, en Francia y otros países de la Unión Europea, no existen normas sobre ello. Existen pactos en los consejos de diseñadores de modas, que ocasionalmente son incumplidos, como en el caso de Kaia Gerber –menor de los 16 años estipulados- quien apareció en la revista Vogue, en su versión italiana.

Tratándose de personas del sexo masculino, no es frecuente que la publicidad les emplee cuando transitan la pubertad o adolescencia. Como muestra, la campaña de ropa interior protagonizada por el cantante juvenil Justin Bieber, que se realizó cuando este ya contaba con 20 años de edad.

Porque es innegable que los contextos en los que nos movemos a diario nos influyen, pudiendo ser grandes aliados o terribles enemigos; así, los materiales, personales y mentales, (vinculados a lo que se ve en la calle, la televisión, revistas, redes sociales, incluyendo amistades, creencias, etc.), se necesita tener claros los valores con los que queremos vivir, independientemente de que las campañas publicitarias insistan en que lo primordial es el aspecto físico, llegando, incluso, a utilizar menores de edad para potenciar la idea de belleza y perfección.

Según un estudio que cita Jean Kilbourne -pionera en el estudio de la imagen de la mujer en publicidad y explorar su representación estereotipada- la mayoría de las adolescentes pasan demasiadas horas frente al televisor, navegando en internet y leyendo revistas de moda y noticias de famosos, lo que les hace proclives a recibir un desbordado bombardeo de mensajes sobre la importancia del aspecto físico, en el que deben invertirse cantidades  ingentes de tiempo, energía y, sobre todo, dinero.

Refiere además la citada activista feminista, que el tema del papel de la mujer en los medios de comunicación ya lleva más de cuarenta años en discusión; sin embargo, no han mejorado las cosas, sí en cambio empeorado, porque los anuncios ya no sólo venden productos, también valores, imágenes y conceptos sobre el amor, la sexualidad y el éxito.

Creo que esto último, aprovechando en ocasiones el hueco que han dejado varios padres que están concentrados hoy día en variados asuntos, y poco o nada en la formación de sus hijos; o peor aún, que igualmente se han dejado seducir por la mercadotecnia.

El retorno de adolescentes a las pasarelas no es un tema baladí, al representar un síntoma de la sociedad en la que vivimos, que favorece el adelantar procesos naturales sin pensar en las correspondientes consecuencias que esto implica; asimismo, fomentar conceptos sobre la belleza ideal respecto a otros valores de mayor importancia.

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