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Tierra de cárteles

16 de julio, 2015

admin/La Voz de Michoacán

En los primeros veinte años de vida, pocos son quienes se cuestionan sobre lo que ocurre en su entorno, porque sus creencias están constituidas fundamentalmente por aquello que escuchan expresar a los padres, hermanos mayores, adultos de respeto o compañeros más perspicaces; de los veinte a los cuarenta años, luego de variadas vivencias, lecturas de diversa naturaleza -entre ellas, opiniones de expertos en boga- y reflexiones propias, surge generalmente una etapa de certezas sobre cualquier tema, que en algunos casos, casi roza con la arrogancia o pedantería.

Es luego de los cuarenta años cuando suele sobrevenir el derrumbe de todo aquello que creíamos firme y estable, y la duda se instala en la conciencia, no solo por un rato, sino para quedarse; es así que ya no se pretende lo imposible: poseer verdades absolutas; sino construir herramientas para comprender lo que pasa en nuestro derredor.

“No hay nadie mejor que su mundo, su tiempo, su realidad; aquel que es mejor simplemente es quien comprende mejor su mundo, su tiempo, su realidad, y por tanto, es capaz de reconciliarse con estos […] toda auténtica reconciliación tiene como condición la correcta comprensión de la racionalidad -incluso aquello que nos sorprende, nos repugna o nos violenta-.”

Elegí estas palabras de Hegel para apoyar la idea de que, tarde o temprano, llega la búsqueda de la comprensión de la realidad, sin que ello signifique resignación o conformismo.

Este mismo filósofo alemán escribió que eventos de la historia humana como guerras, bloqueos culturales o la barbarie, más que reducirlos a una claudicación culpable, irracional o incomprensible, son experiencias de las que se puede aprender –para poder cambiarlas en el futuro o, al menos, no volver a caer en los mismos errores-.

Un ejemplo que puede servir para explicar lo anterior, es la sensación que queda luego de ver el documental “Tierra de cárteles”, del director Matthew Heineman, premiada en la pasada edición del Festival Sundance con dos galardones.

Considerando que la clasificación de esta cinta en México es ‘B-15’ (contenido apto para adolescentes mayores de 15 años de edad), es posible que los jóvenes que la vean se queden con una impresión más cercana de la violencia que impera en Michoacán, así como la percepción de que quienes defienden la frontera que existe entre México y el estado de Arizona, se asemejan, por la vestimenta y el equipo, a personajes de algunos de los videojuegos.

Quienes son adultos jóvenes, principalmente, que atraviesan esa etapa de certezas y juzgamientos “a priori”, quizá consideren que es el gobierno el único responsable de la descomposición social que sufre México, a partir de la llamada “guerra contra el narco”, iniciada por el entonces presidente Felipe Calderón, y luego retomada por Enrique Peña Nieto. No dudaría que también piensen que esa historia de las autodefensas de Michoacán es “agua pasada”, y que el médico Mireles Valverde no merece ser recordado como un estandarte de libertad y valentía, por los aspectos personales que se observan en el documental, que desmedran su imagen.

No sé la opinión que les generará Tim Nailer Foley, jefe de “Arizona Border Recon” (Reconocimiento Fronterizo de Arizona); es decir, una organización cazamigrantes, que justifica su “levantamiento en armas” con la pretensión de detener bandas que introducen drogas a los Estados Unidos de Norteamérica; aunque la impresión que dan las palabras de su líder, es una neurosis por atrapar a quienes solo aspiran a conseguir un trabajo lícito en ese país.

Para aquellos que somos mayores y hemos visto el filme, estaremos de acuerdo en que hay varios momentos que quitan el aliento, quedándonos paralizados más allá de cuando termina la proyección y comienzan a pasar los créditos, pensando hasta cuándo cesará el sufrimiento que por años han vivido tantas mujeres, hombres y niños, evaporándose sus lágrimas día con día, sin que ninguna autoridad intervenga de verdad.

El trabajo de Matthew Heineman y su equipo merece ser visto, porque no se trata de un reportaje más de tinte amarillista o morboso sobre el tema de los grupos de autodefensa, de esos que varias televisoras nacionales y extranjeras han realizado.

El objetivo del documental, que es dar pie a una discusión sobre el tema de la violencia en México -según palabras de su director- se está cumpliendo, porque es fundamental tenerlo sobre la mesa, a fin de exigir que sean resueltas las diversas circunstancias que padecen miles de personas por la ausencia del gobierno y sus instituciones, que no actúan o están coludidas con la delincuencia organizada, como lo constata la reciente fuga de Joaquín A. Guzmán Loera, más conocido como “El chapo Guzmán”.

Y si bien es cierto que el levantamiento armado del pueblo ya no es noticia, porque hábilmente se propició el conflicto y luego la desunión de sus miembros, encontrándose en prisión quien fue su principal líder; la gente sigue padeciendo el horror de la violencia y el abuso, que ahora no únicamente es de parte del grupo de delincuentes que asolan la región, también de algunos policías estatales rurales, a quienes se les ve en el documental preparando cristales de metanfetamina.

El creciente consumo de drogas en México, la falta de empleos, la ineficiente educación, son solo algunos de los aspectos que no han tenido la atención requerida de parte de las autoridades, pese a sus constantes viajes al extranjero para propiciar inversiones y aprender de otras experiencias–según la justificación que siempre pretenden dar a sus excesivos gastos-.

No puede soslayarse la mermada atención que reciben hoy día innumerables niños y jóvenes dentro de sus respectivas familias, sea por distracciones personales de sus padres, mal llevadas circunstancias de separación o evitar el desgaste emocional de la imposición de la autoridad en lo que se refiere a la consolidación de valores éticos.

Intentamos comprender que el mundo atraviesa por complejos problemas económicos, ecológicos, de seguridad y formación, como lo aconsejó Hegel, y no es tarea fácil resolverlos; no obstante, existen métodos para propiciar mejores condiciones de vida, que en algunos países han funcionado, evitando, mientras tanto, 0000caer en los mismos errores.

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