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¡Ah, justicia tantas veces violada!

2 de mayo, 2016

admin/La Voz de Michoacán

La justicia no se aplica siempre, sin distinciones, sino según la conveniencia, se condiciona o negocia. Así nunca saldremos de la corrupción, impunidad, muerte.

Anécdota. Jesucristo, el hijo de Dios es entregado en poder de las autoridades corruptas. Es inocente, pasó haciendo el bien y denunciando el mal.

Sufre humillaciones, es juzgado por jueces inicuos.

Lo entregan al poder civil, que gobierna desde la urbe.

Lo humillan y torturan con saña y crueldad. Lo condenan como el peor de los criminales. Ya no tiene figura humana y lo cuelgan, no de un poste sino de una cruz.

Pensamiento.  La injusticia continúa en el mundo, en nuestro estado, entre nosotros.

Hay nocentes que sufren y no les hace justicia. Hay hermanos que sienten la impotencia y una indignación muy honda, odio y resentimiento. Hay familias que han sufrido la injusticia por la muerte, atropello, en sus seres queridos.

Hay muchos desaparecidos, sepultados en las fosas clandestinas, encarcelados siendo inocentes. A ciento cuarenta autodefensas se los llevaron por engaño.

Ayotzinapa es un botón de muestra. Mireles es inocente, está ahí por defender de la violencia a los de su familia y su raza y todos lo reconocen pero se cumplen consignas siniestras, los comentaristas nombran al Comisionado Castillo o al poder central.

Cristo “no le sacó”, desafió al gobernador Poncio Pilato y a todos los corruptos de su pueblo. Desafió al mal

Lo aplastaron con toda la fuerza del poder, sin hacerle justicia.

Por eso, en esta vida, algunos creen que los perversos tienen la última palabra y hasta se burlan.

No es así. Cristo, mártir de la justicia triunfa con el poder de Dios. Sus amigos lo ven resucitado, en un mundo nuevo de pureza, paz, donde se hace justicia a los inocentes. Es el tiempo de pascua que estamos viviendo.

Los poderosos que cometen la injusticia son terribles, tienen el poder, el dinero, aplastan al pobre.   Sin embargo hay un poder más grande, que establecerá finalmente la justicia, el derecho, la transparencia.

La redención continúa, Cristo comparte su infinito poder con sus amigos.   La injusticia, corrupción, arbitrariedad, prepotencia no tendrá la última palabra.

Los discípulos deben acercarse a Cristo para comprometerse en la lucha contra el mal, purificarse de tanto crimen y construir el mundo nuevo.

En esta vida se construye un mundo provisional, con limitaciones y sombras de mal, el reino pasajero.

La verdad de las cosas se dará en la herencia eterna. Ahí aparecerán las verdaderas realidades.

Todos llegaremos al tribunal supremo, ante Cristo, juez, ahí se hará justicia verdadera.

Los perversos, mañosos no escaparán a Dios que los mandará a la desgracia eterna. De la justicia humana los hombres se burlan, de Dios nadie se ríe.

Sentimiento. Es bueno sentir que el mal nos pega, hay que tomar partido contra la situación de iniquidad quienes aplastan al pobre, al inocente. Debemos estar de lado de quienes sufren la injusticia, encarcelados, desaparecidos.

Tampoco podemos abandonar a su suerte a los nuevos cristos que siguen en  su pasión,  en manos de poderes inicuos.

No podemos ver a Cristo que sufre, la injusticia, la tortura, la muerte, sacudirnos las manos y seguir nuestro camino.

¿Hay que ir hasta la muerte? Sí, tras los pasos de un Mesías que es martirizado, no podemos ser miembros cobardes o comodinos.

La iglesia es un pueblo de mártires, comprometidos con la justicia para cambiar el mundo de corrupción.  Así lo expresaba San Policarpo que iba al martirio.

Desafío. ¿Somos un pueblo de débiles de “agachados”, que aguantan las peores arbitrariedades, injusticias, humillaciones, imposición?

Cristo no enseña que nos dejemos humillar, que aguantemos todo. Eso no es una virtud cristiana.

Cristo invita a un puñado de valientes. Recordemos que Morelos y muchos de los insurgentes ex alumnos del Seminario de Morelia, eran creyentes.

Tenemos el compromiso de vencer la corrupción, la impunidad, las arbitrariedades y tiranías.

No es posible que un país de católicos tolere esta situación de corrupción, injusticia, maldad.

Se necesita actuar, respondiendo a las señales de los tiempos que Dios envía.

Tenemos que ser buenos samaritanos, como recuerda el Papa Francisco, con los hermanos que caen en manos de los malvados que hieren y despojan.

No podemos abandonar a quienes están presos, aunque se encuentren lejos, en Sonora-.

Hay señales para los papás, no pueden abandonar a sus hijos cobardemente, quedarse callados ante el descuido criminal de quienes se dicen profesores y son enemigos de los niños, los dejan sin clase, son devastadores  de la educación.

Hay que encontrar los canales para expresar la inconformidad, la indignación. Hay que darles salida porque reprimidas, enferman a la persona y al cuerpo social.

 

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