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Bicentenario del sacrificio de Morelos

21 de diciembre, 2015

admin/La Voz de Michoacán

¿Qué pasa cuando un pueblo olvida a sus héroes? Pierde piso. Así sucede con el gran Morelos. El 22 de diciembre es el bicentenario de su fusilamiento por la patria naciente.

Ese día de 1815, en Ecatepec, el Padre José María Morelos es fusilado a causa de la independencia. Muere como un héroe y un creyente. Afirma: si en algo he faltado contra Dios, me remito a su misericordia.

Este martes se conmemora el bicentenario. La fecha por sí sola tiene grandeza histórica. La celebración en las almas sabias, que guardan vivo el recuerdo despierta ecos profundos de grandeza.

José María Morelos Pavón nació en la ciudad que, en su honor, adoptó el bello nombre de Morelia.

Era Morelos uno como nosotros. Carga con la condición humana. Experimentó las limitaciones, errores y faltas, por un lado.

Por el otro, fue un hombre extraordinario, genial. Estuvo dotado de una personalidad excepcional, riquísima, con enormes cualidades casi en todo.

En el orden natural tenía grandes dotes: una naturaleza robusta, templada por el trabajo duro, acrisolado por el viento y el sol. Poseía un ánimo generoso. Su inteligencia era amplia y brillante apoyado en su pasión por el estudio.

Era poseedor también de enormes dotes sobrenaturales: se sustentaban en su sentido de fe que lo llevó a entrar en el plan de Dios, que era fuente de luz clarividente y causa de motivación para abrazar con su causa la liberación del pueblo y una vida mejor.

Asumió la condición del servidor de Yahvé que asume los sufrimientos del pueblo y carga con su vicios y pecados, por lo que sufre terribles castigos, como se lee en lo cantos de Isaías.

De ahí surge el nombre humilde con el que se nombra a sí mismo, el Siervo de la Nación.

Es notable su caridad innata que se traduce en su compasión compasión por los pobres, que brota de su condición humilde y de su empatía. Comparte su suerte y siente la necesidad de redimirla.

Abraza la causa de la independencia porque quiere liberar al pueblo de su esclavitud, pobreza, opresión. La solución será independizarse de España y crear una nueva nación libre.

Documentado en sus lecturas pone las bases para la organización del pueblo independiente que va a nacer como nación: los Sentimientos de la Nación, el Congreso de Chilpancingo, la Constitución de Apatzingán.

Sostiene la lucha de independencia, la deja a la mitad del camino. Otros la llevan a su consumación en 1821.

El Virrey Félix María Calleja lo hace prisionero por traición, lo condena a muerte. Como un valiente, un héroe de la fe arrostra la muerte, es fusilado.

Intento explicarme el olvido y la desafección por la celebración de una fecha trascendental de nuestra historia. Vivimos el ocaso de los héroes. La gente de hoy, en la era de la tecnología, de la producción industrial  y del consumo no se ocupa de las ciencias filosóficas y humanas. Los héroes se pierden en el polvo del olvido.

Se pierden los valores del espíritu y la tradición cultural, se borra la memoria histórica. El hombre vive el presente, ha perdido los horizontes del tiempo.

Es un ser plano, sin relieves, sin sentimientos de admiración, de gratitud, le interesa el dinero para comprar placeres del cuerpo.

Se vive una existencia mecanizada, de máquinas, de robots. Este nivel de vida produce en los humanos conductas insensibles, inflexibles, crueles, ingratas. Están de moda los shows ruidosos, de mucho ritmo ensordecedor y luces que encandilan.

Se ha señalado hasta la saciedad la pérdida de los valores trascendentes que lleva a la baja en la calidad humana. El potencial del espíritu está adormecido, en “stand by”.

Estas características se encuentran en los gobernantes que además, están muy clavados en sus intereses personales y de grupo. Además, están concentrados en ganar mucho dinero y mantener el poder para su grupo.

Así no aparece un interés profundo y entusiasta por las conmemoraciones históricas, organizan algunos actos, a veces sin alma, para salir del compromiso, sin invertir mucho dinero ni ingenio.

Es necesario despertar el alma humana, recuperar el rico sustrato cultural de México, las preciosas riquezas de espíritu, sentimientos, pensamientos y libertad.

Sin duda, surge en todos los mexicanos que viven de su cultura, en los mexicanos sabios y agradecidos un homenaje interior, emotivo, de gran colorido y solemnidad en esta fecha memorable del sacrificio heroico y bello de José María Morelos, éste mártir y padre de la patria.

Hagamos votos porque la patria que el soñó, nos inspire y movilice como una utopía y nos ayude a salir de la crisis y a vencer la corrupción y el crimen organizado e institucionalizado.

Que él reciba la corona de la gloria, en la patria soñada, definitiva, de manos del Señor de la Historia.

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