IMPRESO | RADIO | TELEVISIÓN

Morelia, Michoacán a 28 de marzo de 2017
Morelia
Compra
Venta
USD

18.13

18.90

“El Chapo” y la nación en ruinas

20 de julio, 2015

admin/La Voz de Michoacán

La fuga de El Chapo es un polvo de la nación en ruinas. La fuga pactada revela la realidad de la Nación, donde pactan el crimen organizado y el poder.

El único interés que tiene la fuga de “El Chapo” es que pone de manifiesto la grave crisis de nuestras instituciones que ya no cumplen sus funciones, no hay autoridad que haga valer la ley, con liberad, no existe el estado de derecho. El centro de atención no es “El Chapo” sino el gobierno, con funcionarios que tienen pacto los criminales. Es la percepción que he notado en las calles.

La conclusión es simple y terrible: estamos expuestos a todo en un Estado sin ley.

Muchos mexicanos tienen el sentimiento de ser objeto de burla de parte del supremo gobierno.

El hecho se ha anunciado, publicitado, hasta la saciedad, para satisfacer la curiosidad, con frecuencia morbosa. Hay quienes han hecho negocio con la noticia. No hay que recordar.

La importancia está en otro lado y es excepcional, hay que reflexionar sobre el acontecimiento para entender en dónde estamos parados y qué orientación llevamos en nuestra marcha histórica. Hay que leer la señal de lo tiempos como diría el Maestro.

Entre la gente que piensa y expresa su opinión hay el consenso casi unánime de que no se trata de una fuga sino de una salida pactada.

Si examinamos este hecho teniendo en cuenta la trama socio política, adquiere una importancia muy honda, trascendental.

Pone de manifiesto la crisis gubernamental y judicial arrastrando todas las instituciones políticas y sociales. Esto se da en un entorno de corrupción generalizada y de descomposición social bajando a niveles que apenas podemos creer.

El crimen pacta con los hombres en el poder desamparando a la población que queda totalmente indefensa, expuesta a ser pisoteada en sus derechos y asesinada.

Es el dinero y el poder tiránico lo que domina el país.

Los mexicanos no se rigen por los principios, las leyes de la Constitución ni por los mandamientos de Dios.

Es el caos, es el estado fallido, los hombres no se rigen con la ley sino con la fuerza de la jungla.

La nación se derrumba, no se sostiene porque le falta la fuerza que le dan los principios. Los principios se expresan en las leyes que hacen que las instituciones funcionen y les dan su razón de ser.

Todo se torna un mundo de pesadilla, de absurdo como los escenarios de Kafka. Se vuelve un mundo desordenado, imprevisible donde lo imposible sucede como la fuga del narcotraficante.

¿Cómo hemos llegado a esto? Se llega a través de la pérdida de la calidad humana, espiritual, de una conciencia bien formada. Cuando el hombre desecha los valores universales, absolutos, que obligan en conciencia.

Hemos llegado ahí porque el hombre vive a ras de la tierra, o en el nivel de su ser animal según conveniencia o capricho, porque se deja llevar por sus bajas pasiones instintivas, por el egoísmo, la soberbia y la pasión por destruir, despojar, asesinar.

Detrás de todo, entre las sombras hay poderosas fuerzas ocultas. En la fuente infernal está la seducción del Maligno. La fuerza del Maligno.

¿Qué sigue?

¿En qué va a terminar todo esto? El caos, el abismo la muerte.

Como aquel joven de un ejido de Apatzingán y su mamá, asesinados por muchos encapuchados.

Estamos expuestos a todo. En este reino del crimen y la corrupción no vale la pena vivir.

Los verdaderos autodefensas prefieren jugarse la vida antes que vivir bajo la arbitrariedad sumidos en la inseguridad, con la navaja en el cuello.

No se pierde nada si uno se va de este mundo: Es mejor morir de pie que vivir arrodillados, la fe es una fuerza que está por encima de los vaivenes del mundo.

Abre una abertura a lo trascendente. Es un plus de la experiencia de los mexicanos. Tener fe es apoyarse en una presencia del más allá, más grande, todopoderosa. Introduce una lógica diferente a todas las lógicas del mundo. Con la fe sucede lo imposiblemente bueno.

El mundo se ve en Jesucristo. Acorralado por las autoridades corruptas de su pueblo es, orillado hasta la rivera de la muerte.

Humanamente no hay quien lo salve. Se pierde en el fango del crimen, de la arbitrariedad y la prevaricación de la ley. Contra toda justicia lo detienen, lo torturan, le aplican la pena capital.

En el caos y la victoria del crimen y de las fuerzas del mal amanece la luz de un mundo nuevo, lo humanamente imposible sucede, el mundo nuevo de la justicia y del amor amanece y empieza su proceso triunfante.

En este mundo nuevo, la lucha por el bien tiene sentido. La muerte tiene sentido porque es el paso, la pascua hacia un mundo mejor. El mártir es recompensado con la gloria, la riqueza y la felicidad en el mundo definitivo del bien y el amor, la verdad y la justicia.

Comparte la nota

Publica un comentario