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El Papa Francisco y el sentido de la vida

1 de febrero, 2016

admin/La Voz de Michoacán

El Papa es depositario de un tesoro humano y divino, de la sabiduría que nos lleva a encontrar el sentido de la vida para resolver los grandes problemas.

El Papa trae un gran regalo que hay que buscar entre las envolturas y los reflectores, es una sabiduría de milenios que tiene como fuente a Dios.

Las grandes crisis tienen un componente humano. No se pueden resolver solamente por los tecnócratas, dando la espalda a los filósofos y a los hombres de Dios.

Tienen que ver con su origen y su destino definitivo, más allá de estos horizontes se encuentra Dios.

El hombre, mientras siga siendo hombre, no puede ignorar la dimensión moral de los problemas.

Prescindir de Dios, para quienes tienen la fortuna de tener una fe auténtica en él, es privarse de la visión plena de las situaciones, de un apoyo en la emergencia, de una meta que supera los bienes perecederos y materiales.

El Papa tiene una visión de la situación de los creyentes enl mundo, es como un marco de doctrina. De ese tesoro extraerá la sabiduría que nos va derramar en  sus mensajes.Damos una muestra de esa sabiduría apoyados en su encíclica Laudato Si, SOBRE EL CUIDADO DE LA CASA COMUN.

El Papa da una pista luminosa de comprensión de la vida del individuo y de la sociedad. Desde la fe y su cosmovisión ilumina las grandes realidades de nuestra vida: la técnica y ciencia, la política, la economía. Son realidades mayores  en nuestra vida. Enseña que “la política no debe someterse a la economía y ésta no debe someterse a los dictámenes y al paradigma eficientista de la tecnocracia” (n.189).

La tecnocracia tiende a imponer su modelo de humanidad, como si fuéramos máquinas para producir bienes de consumo. El Papa señala principios que orientan estas fuerzas mayores que se imponen a los hombres. Esas se manejan sin ley, sin moral que preserva la dignidad humana, sin buscar el bien común.

“Hoy, pensando en el bien común, necesitamos imperiosamente que la política y la economía, en diálogo, se coloquen decididamente al servicio de la vida, especialmente humana”.

Hay que cuestionar el estilo de vida de las sociedades desarrolladas. “Sabemos – denuncia el Papa- que es insostenible el comportamiento de aquéllos que consumen y destruyen cada vez más, mientras otros todavía no pueden vivir de acuerdo con su dignidad humana (n.193).

“Hay que cambiar el modelo de desarrollo global, lo cual implica reflexionar responsablemente sobre el sentido de la economía y su finalidad, para corregir sus disfunciones y distorsiones”.

El Papa hace una crítica objetiva y fundada de la política. “Si el Estado no cumple su rol en una región, algunos grupos económicos pueden parecer como benefactores y detentar el poder real, sintiéndose autorizados a no cumplir ciertas normas, hasta dar lugar a diversas formas de criminalidad organizada, trata de personas, narcotráfico y violencia muy difícil de erradicar” (n. 197). Si la política no es capaz de romper una lógica perversa y también queda sumida en discursos empobrecidos, seguiremos sinafrontar los grandes problemas de la humanidad (n.197).

Esta sabiduría es sólo muestra maravillosa del tesoro espiritual del Papa.

Son conceptos que sin duda vamos a escuchar en la visita. Estas verdades nos familiarizarán con esa palabra que no escuchamos todos los días. Es como un marco de referencias que nos permitirá tener una comprensión más amplia de su mensaje.

Señala el Papa también principios teórico prácticos. Llevados a su realización conforman un “estilo de vida que implica capacidad de convivencia y de comunión. Jesús nos recordó que tenemos a Dios como nuestro padre común y que eso nos hace hermanos. El amor fraterno sólo puede ser gratuito…. Nunca puede ser un pago por lo que otro realice… Por eso es posible amar a los enemigos”.

Intimamente conectada con ésta, recuerda otra verdad valiosa: “hace falta sentir que nos necesitamos unos a otros, que tenemos una responsabilidad por los demás y por el mundo, que vale la pena ser buenos y honestos. Ya hemos tenido mucho tiempo de degradación moral burlándonos de la ética, de la bondad, de la fe, de la honestidad.”

No se puede obviar la realidad más preciosa de la vida, el amor. “El ejemplo de Santa Teresa de Lisieux nos invita a la práctica del pequeño camino del amor, a no perder la oportunidad de una palabra amable, de una sonrisa, de cualquier gesto que siembre amor y amistad” (n. 230).

Su influencia alcanza la sociedad. “El amor lleno de pequeños gestos de cuidado mutuo es también civil y político, se manifiesta en todas las acciones que procuran construir un mundo mejor…. Por eso, la Iglesia propuso al mundo el ideal de una civilización del amor (n. 231).

El Papa nos ofrece la sabiduría, la luz para cambiar nuestra situación de miseria y violencia. Actitud de primer orden en la visita del Papa es la escucha. Humildemente hay que reconocer la propia maldad y cambiar. Con hombres nuevos se construye la sociedad nueva de vida digna y progreso.

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