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¿Hacer fiesta en el mes de la Patria?

14 de septiembre, 2015

admin/La Voz de Michoacán

En el mes patrio no estamos para fiestas, hay que mostrar el amor y fervor cambiando y levantando la patria caída en manos de los narcos y de los corruptos.

El filósofo de Güemes cuenta esta anécdota de su niñez. “la maestra de primaria de Güemes:

La hiena es un animal que vive en el norte de Africa, se alimenta de carroña, emite un aullido semejante a la risa del hombre. A ver, Carlitos, ¿qué entendiste?

Que la hiena es un animal que vive en Africa, come carne podrida y hace un aullido que parece que se está riendo.

Muy bien…. Tu, Kikito.

Que la hiena es un animal que vive muy lejos…. Que come carne podrida, se ríe como hombre….

Mmmm, está bien, has añadido algo. ¿Y tú, filosofito?

Yo más bien le tengo una pregunta, maestra, la hiena (con el país que tiene,) con lo que come, ¿de qué ´ingaos se ríe?

Estamos en una crisis larga y terrible, hay millones y millones de pobres, faltan empleos, salarios dignos, no hay ley sino injusticia, impunidad, desigualdad social… Entonces ¿de qué ´ingaos hacemos fiesta?

Otra anécdota complementaria. El Senador Robert Kennedy, candidato a presidente de Estados Unidos proclamaba: “no preguntes que hace Estados Unidos por ti, pregúntate que haces tú por Estados Unidos”.

No podemos ser como el niño que juega sentado en una bomba de tiempo.

No podemos cerrar los ojos a nuestro entorno ni perder la sensibilidad humana. Hay un enorme sufrimiento en las multitudes pobres. Experimentan desencanto porque sienten a sus autoridades distantes, en otra esfera, muy altos en su pequeño mundo de privilegiados, en la nube de su discurso inflado, vanidoso, fantasioso.

Un hermano se suicidó en las casas de Herso, ¿no sería orillado por la falta de dinero y de un futuro esperanzador?

Hay mucho duelo y sangre derramada, a pesar de los índices que maneja el discurso oficial.

Los montes se extinguen ante los burócratas que ponen el acento en la pila infernal de trámites y no hay remedios efectivos y creíbles

Ustedes conocen, amigos lectores, otras formas de sufrimiento, otras personas que llevan un dolor indecible de muerte y desesperación.

El cuento de un país que todo es realizaciones, éxitos, riqueza, progreso, con los mejores políticos del mundo es sólo eso, cuento.

En esta situación, encontramos a mexicanos que ni siquiera se dan cuenta de la gravedad de la situación o los tiene sin cuidado como a niñotes.

Hay quienes sólo se preocupan por su ego y su pequeño mundo mezquino como los empresarios que sacan el dinero y lo ponen al abrigo en los bancos extranjeros.

Otros que sufren la miseria de bienes materiales y valores morales, mentira, corrupción, impunidad, falsedad, no tienen dignidad para levantar la cabeza, no hablan donde se oiga, sólo reniegan en voz baja.

Encontramos a Los que están enojados, encaprichados porque “papá gobierno” no los mantiene bien ni les resuelve todos los problemas a través de “Prospera” o de otros programas que muchas veces son atole con el dedo. Son como niños inútiles, irresponsables que no han hecho nada para resolver los problemas. Forman como una masa inerte o una multitud de zombis.

Es verdad que hemos tenido un gobierno que desde la Revolución nos ha mantenido así, no nos ha enseñado a crecer en democracia. También es cierto que nos hemos dejado dar ese trato indigno y mortífero.

¿Qué hacer? Es momento de entender, actuar y enderezar el rumbo. Sabemos la respuesta. Apoyados en los valores absolutos de la rica cultura mexicana y aportando nuestro esfuerzo significativo, podemos caminar por la salida de la corrupción y la postración social.

La campaña de renovación tiene su punto de partida y sus principios bien claros. La solución es simple, pero se apoya en la veleidosa y frágil voluntad humana.  La solución está a la mano pero al mismo tiempo infinitamente lejos.

Nos hace falta un empujón de educación y motivación pero cuántas veces no tenemos la nobleza, la generosidad, la entrega para dar pasos que nos parecen de gigante. Estamos tirados por tierra y no queremos o no tenemos la consistencia y perseverancia para levantarnos y caminar. Hace falta que Cristo pase y dé la orden: levántate y anda.

Se necesita restaurar y reformar al hombre. Se necesita la conversión al bien, a la verdad.

Hay medios como los talleres de resurgimiento, para levantar la autoestima, resucitar el fuego de la fe, liberar las energías de la persona.

Yo no puedo cambiar al gobernador o al presidente ni a los demás ciudadanos, pero ¿puedo responder por mí mismo?

El cambio empieza con ciudadanos nuevos, individuos que se encienden, se contagian, se acompañan, engrosan la multitud del pueblo nuevo, que sale de la tierra de la postración y de la esclavitud, hacia la verdad y la renovación patria.

Ha habido ejemplos, hombres diferentes de la chusma: Morelos, los primeros insurgentes, los héroes de Nocupétaro.

Ahora hay hombres diferentes como aves migrantes que levantan el vuelo del lodazal donde vegetan otros que se pelean por la comida como las aves de corral.

Hay un Viento venido de lo alto que sopla en el rescoldo y reanima el fuego. Tiene todo el poder para hacer hombres nuevos, principios de una nueva creación, que superan el mundo de la retórica de orgullo y ficción, que no hacen declaraciones sino actúan callados, abnegados luchan por la liberación de los poderes corruptos, injustos, aliados con los malos. Se impone el ejemplo de muchos autodefensas que arriesgaron su vida y empujaron el cambio que se ha dado en Michoacán.

Cada uno puedes ser ciudadano del país nuevo, dejando la etapa del viejo mexicano que se enloda en la apatía, rutina, cobardía y termina revolcándose en la corrupción y atraso. Todos debemos ser principio del cambio.

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