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Morelia, Michoacán a 24 de junio de 2017
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Increíble retraso democrático

12 de junio, 2017

Redacción web/La Voz de Michoacán

DIÁLOGO

Mateo Calvillo Paz

Se abusa de la sencillez de la gente, se usan los recursos públicos para comprar el voto del pobre. Los mismos vicios de hace décadas.

Cómo se abusa del estado de postración de la gente, de su ignorancia, de su carencia de formación democrática.

Es increíble la barbarie y perversidad de los gobernantes que destinan tantos recursos para marear a la gente con sus comerciales.

Lo políticos son unos aprovechados porque se burlan de un pueblo indefenso, ignorante, sin conciencia de su dignidad personal y ciudadana. Su indefensión y debilidad lo equiparan a una borregada que los líderes manejan a su antojo.

Parece que los gobernantes olvidan que son hombres y no semidioses, dueños del poder que dictan leyes contra la justicia y deciden de la naturaleza del hombre, como en la sexualidad. Hay una verdad que los volvería a la realidad:

“Cristo, vencedor de la muerte reina sobre el mundo que él mismo ha rescatado, su reino incluye también el tiempo presente”. El poder político… procede de Dios y es parte integrante del orden creado por él… se realiza en la vida social mediante la verdad, la justicia, la libertad y la solidaridad que procuran la paz” (Compendio de Doctrina Social de la Iglesia 383).

Los liberales se molestan cuando se les habla de Dios porque ellos se ponen en lugar de Dios.

¿Cómo es posible que después de la administración desastrosa y deshonesta de algunos gobernadores la gente siga votando por su partido, como en el Estado de México y en Coahuila?

Infecta al pueblo humilde de México una absoluta falta de defensas, está como los enfermos de SIDA, vulnerable a todos los virus sociales.

El pueblo manipulado está carente de criterio por eso pueden ser electos los peores criminales que más tarde revelan lo que son, como tantos gobernadores del PRI, algunos del PAN, otros del PRD que todavía circulan con fachada de gente decente.

Es pueblo está desactivado. No sabe conocer a sus candidatos ni le interesa. Votan por inercia o por manipulación.  ¡Necesita despertar!

Se queja de la perversidad e ineficacia de sus gobernantes que los gobiernan pero no son coherentes, inmediatamente vuelven a votar por el mismo partido que les han hecho tanto mal, como sucedió en Michoacán recientemente.

Los partidos en el poder son malos cuando producen frutos terriblemente malos de saqueo de recursos, enriquecimiento, ineptitud, descuidado de los grandes problemas y la gente sigue votando por ellos. Los malos políticos se valen de eso y siguen trepando a los puestos públicos.

La situación es muy dolorosa, el panorama aparece desalentador, incomprensible, absurdo. El cacareado progreso, los buenos resultados están manipulados por el partido en el poder, hasta el INEGI maquilla, por órdenes superiores, las cifras del crecimiento del producto, flujo de turistas, para hacer creer que gobiernan bien y promover a sus candidatos en los estados.

Es lamentable constatar tantos años perdidos, en el estancamiento democrático, en el atraso de la moral cívica. Estamos como en los tiempos de la barbarie de la dictadura del partido.

¿Cómo pueden hacer creer al pueblo humilde esta falsedad, esta simulación de elecciones? ¿Cuántos creen todavía?

¿Cómo se puede atentar, apenas veladamente, contra los valores fundamentales de la convivencia social: la persona humana, con sus derechos, la Nación y sus instituciones, Dios? ¿Qué pantomima estamos viviendo?

Se imponen preguntas gravísimas, trascendentes, vitales: ¿Esta ola de corrupción, de abuso del poder a dónde nos va a llevar? ¿Al caos moral y a la destrucción definitiva?

La segunda es: ¿Qué podemos hacer? Nos sentimos pequeños e insignificantes como hormigas, como un hombre frente al alto oleaje del Pacífico o al tsunami.

Para el hombre que cree en Dios, para quienes tenemos el tesoro celeste de la fe, la tormenta tenebrosa se desgarra y aparece una salida a la luz y la bonanza.

Hay una presencia, una lógica, una energía más grande, de otro orden que hace esperar lo imposible para las fuerzas y la lógica humana.

Se siente la presencia infinitamente más grande y bondadoso, de un Dios que escapa a la inmundicia de las clases dirigentes y de las multitudes, de un Dios que es misericordia y fidelidad. Y se escucha la voz de misterio y grandeza que él mismo reveló: “he aquí que yo hago nuevas todas las cosas”.

Urge hacer operante la fe.

Renace una ilusión nueva, confianza que señalaban hace años los obispos latinoamericanos reunidos en la conferencia de Puebla, una esperanza que no se deja desconcertar en un Dios que no es corrupto ni traiciona.

Que es capaz de crear mundos nuevos y de resucitar muertos.

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