IMPRESO | RADIO | TELEVISIÓN

Morelia, Michoacán a 16 de enero de 2017
Morelia
Compra
Venta
USD

20.29

21.48

La violencia educativa nos reta a todos

17 de agosto, 2015

admin/La Voz de Michoacán

Ante la grave crisis social y la emergencia educativa, los profesores deben conservar su identidad y hacer su quehacer. La sociedad no puede permitir traiciones.

Estamos sumidos en un proceso de descomposición social que se traduce en corrupción de las estructuras gubernamentales y sociales.

Hay mucho factores que nos han llevado ahí uno de ellos es la educación con sus estructuras, programas e implementación que no ha formado hombres nuevos íntegros, sabios con sentido del bien, la verdad, la responsabilidad.

Una exigencia básica es que los profesores sean en su actuación profesionales ejemplares de la educación, cumplan con su compromiso de estar en la escuela para educar.

Urge que los profesores se ubiquen, que no sean el lupus de la sociedad, que no pierdan la orientación y se vuelvan contra el tejido social. Porque hay quienes se convierten en faltistas que subvierten el orden público, se transforman en vándalos y enemigos de la ciudadanía honesta e inocente.

Los profesores deben ubicarse como educadores auténticos. La base que les da derecho a exigir sus derechos y privilegios es el cumplimiento fiel, abnegado de su tarea. No pueden desviarse de su misión saliendo a la calle, dejando de dar clase. Su lugar está en el aula, frente a los niños dándoles su mejor forma.

Ni siquiera basta que transmitan conocimientos formando únicamente la mente y algunas habilidades.

Porque la educación es un proceso integral, rico, complejo. Los obispos de México sacaron en 2012 un precioso documento, “EDUCAR para una nueva sociedad”, donde consideran la situación de México en educación una emergencia educativa, Ahí afirman: “La tarea educativa es algo más que la transferencia de conocimientos; involucra la asimilación de valores… y una orientación decidida  hacia la libertad con responsabilidad que permita que el educando prefiera el bien sobre el mal y la verdad sobre el error”. ¿Por qué será que muchos ya no saben discernir así?

Hacen suya la bella descripción de Juan Pablo II ante la UNESCO: “La educación consiste en que el hombre llegue a ser más hombre, que pueda ser más y no sólo tener más y que, en consecuencia, a través de todo lo que tiene…. Sepa ser plenamente hombre”.

Estamos no sólo en la época de cambios vertiginosos y profundos sino en el cambio de época. La actualización, preparación, especialización de todos es indispensable.

Por eso es necesaria la Reforma Educativa y es necesario que los profesores entren en un proceso de actualización en la formación permanente. Las evaluaciones son sólo apoyos y alicientes para ayudarles a ser profesores competentes para responder a los desafíos de la educación en el nuevo milenio.

Es una actitud aberrante, incomprensible oponerse a la educación de calidad, hermosa y creíble para cumplir una tarea sublime con las nuevas generaciones como un servicio trascendente para elevar a los mexicanos a una vida más digna y feliz.

Por eso los educadores no pueden perder el tiempo ni distraerse. No pueden salirse del aula con fines ajenos a la educación. Deben dejar alianzas con grupos anarquistas, no meterse en supuestas luchas sociales que no les tocan.

Deben ser honestos, no engañar a las bases, padres de familia y sociedad enarbolando banderas que suenan bien pero que son falsas. Si creen que son buenos sus verdaderos móviles porque los ocultan y los disfrazan de bien ante los padres de familia y la opinión pública.

¿Qué puede justificar la osadía nefasta de tomar como rehenes a los niños y adolescentes, privarlos de su derecho a la educación, poniéndose como ejemplos de vándalos y monstruos?

La acción demoledora de los antiprofesores se opone a todo avance para superarnos y salir de la crisis, vencer la corrupción, al impedir la formación de los chicos como personas nuevas para un mundo sin corrupción.

Concluimos prácticamente que el boicot al inicio de clases y la oposición a la educación de calidad es un crimen muy grave contra el cuerpo social pegando en donde más duele, en los chicos, esperanza de un futuro más digno, de progreso, justicia y bienestar.

¡Profesores con sentido común y con dignidad profesional: no obedezcan a sus líderes! Tienen imperativos verdaderos categóricos, más altos y de mayor importancia que obedecer.

La sociedad es quien educa a las nuevas generaciones, los profesores son sus delegados. La sociedad debe hacer efectiva la educación cualificada de los chicos, en el aula, todo el tiempo, con profesores actualizados que asumen la reforma educativa y la prueba del enlace, todos los días del calendario, llenando los programas. La sociedad debe poner orden si los hombres a quienes delegó el poder político no cumplen con su tarea de velar por el orden en el sector educativo.

La inmensa mayoría de la familia mexicana tiene una fuerza aplastante frente a la pequeña minoría de los que gritan en la calle y hacen mucho ruido.

Cada ciudadano de a pie es importante, no puede quedarse con los brazos cruzados, rompa su egoísmo y el minimundo de su “yo” para tomar el riesgo y librar la batalla. Basta ya, hay que poner orden en el aula, el sistema educativo, los sindicatos y obligar simplemente a los profesores a que cumplan su tarea y quienes se resistan que busquen otra chamba.

En una democracia, el pueblo es el soberano y debe poner orden en ejercicio vital de la educación.

Comparte la nota

Publica un comentario