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Luchas para detener la descomposición social

12 de septiembre, 2016

Redacción web/La Voz de Michoacán

Mateo Calvillo Paz
La descomposición social huele a cadáver, la hacemos todos, nos pega a todos y la detenemos todos denunciando los crímenes y defendiendo el matrimonio natural.

La descomposición social es asesinato, impunidad contra todo código de moral, le pega muy duro al cuerpo social que ya huele a cadáver. En la muerte o en la perversión de un hermano todo el cuerpo social sufre.  Dios guarde la hora que nos peque en carne propia o de un familiar.

El mal está todos, en los hijos humildes del pueblo y en la clase dirigente, los del poder político, económico, social.

Hay que buscar el Bien Común y señalar los vicios, aunque los poderosos corruptos se tomen por semidiosecillos intocables que no admiten sus errores ni la crítica constructiva.

Su actitud es triste e irracional. Se defienden como gatos boca arriba. Vociferan y amenazan contra los que señalan sus maldad y sus errores.

El ciudadano de a pie se debe pronunciar y tomar partido, con criterio bien formado para tomar la salida  de esta situación de corrupción y violencia.

Hay un terreno firme, con señalamientos seguros: la ley natural y divina, el código de moral, las leyes son expresión de los valores y principios de la conducta humana, que tiene como centro la persona.

Los obispos y sacerdotes de la Iglesia católica, -quienes tienen la fe de Jesucristo los conocen y aceptan-, tienen la misión de conducir al pueblo haciendo presente al Mesías, Jesús, el más sabio y grande conductor de pueblos.   Son hijos del pueblo, tienen liderazgo social, son la voz de los que no tienen voz, personas de preparación sólida e integral.

Hay que resistir al amarillismo de la prensa: “truena la Iglesia…” tituló La Voz.

Los obispos no inventan nada. Señalan de una manera tranquila aspectos de una realidad harto más cruda, cruel, lacerante que está viviendo la gente. La realidad es eso y mucho más.

Señalan   la injusticia de quienes  “lesionan la tranquilidad y el derecho de los demás al libre tránsito… El robo de vehículos en las carreteras, dejando a sus propietarios a la deriva… La desaparición de personas, sin que nadie dé razón de dónde encontrarlas, vivas o muertas”.

Son sólo muestras del flagelo, les falto mencionar el robo de autobuses, su retención, el incendio sin que se castigue a los criminales ni reparen el daño de muchos  millones de pesos. Frenan la actividad socio económica, ahuyentan las inversiones, el turismo….

Denuncian los obispos  “han impedido que nuestros niños y jóvenes tengan un ciclo escolar regular”.

El movimiento magisterial disidente está imponiendo su ley y el Estado no actúa con la fuerza de la ley para salvaguardar el estado de derecho, es la ingobernabilidad en el país.

Las democracias con frecuencia enmascaran dictadores que no admiten crítica, inmediatamente gritan, amenazan, son capaces de aplastar, asesinar, desaparecer.

Los gritos, en el caso del mensaje de los obispos no se han hecho esperar.

Los obispos, discípulos de Cristo asumen su encargo de denunciar la maldad y de dar testimonio de la justicia de Cristo. Son testigos, es decir mártires.

Cristo fue testigo de la verdad. Fue muy duro y directo contra las autoridades corruptas de su pueblo. Los llamó, sepulcros blanqueados, raza de víboras, criticó su avaricia y despojo de las viudas, lo pobres sin voz.

Las clases dirigentes lo agarraron mediante traición, lo torturaron, le hicieron un juicio de acuerdo a intereses perversos. Lo mataron. Pero él los derrotó, resucitó en un mundo nuevo de justicia.

Los obispos ven lucecitas de solución, presencia de ciudadanos honestos que son fermento de vida nueva. “Nos alienta el surgimiento de organizaciones civiles cuyos fines son observar la   realidad, discernirla, brindar asesoría…  algunas experiencias de organización ciudadana para la autodefensa de las comunidades han frenado la comisión de delitos y han impedido vejaciones y atropellos de ciudadanos”.

“Invitamos y alentamos a todos los católicos y personas de buena voluntad a sumarse promoviendo leyes e iniciativas ciudadanas, que nos encaminen a resolver esta situación.

Pedimos encarecidamente a todos fomentar la reconciliación y el diálogo como camino seguro para conseguir la paz.

En otra Iniciativa de la Iglesia, que es el pueblo de Dios no sólo la jerarquía, organiza una marcha para defender el matrimonio según el proyecto de Dios, la familia, columna de una sociedad feliz, que perpetúa la vida sobre la tierra.

La Iglesia no se deslinda de la marcha, todo católico, todo laico es Iglesia. Es la Iglesia en marcha el sábado 10 de septiembre a las 16:30 hrs de la  plaza Morelos hacia el Congreso del  Estado.

Hay ataques de enemigos sin rostro que alientan los matrimonios homosexuales que son contra natura, una desviación del amor y la sexualidad como la practica la casi totalidad del pueblo.

Una infinita minoría quiera imponer sus modas apoyados por el presidente de la república al punto de querer cambiar la ley, influir en la educación, cambiar el curso de la sexualidad y la dignidad de la persona humana.

Los discípulos de Cristo están obligados a defender su derecho a vivir su sexualidad, realizar su vocación a la familia conforme al plan de Dios que creó al hombre y la mujer. Tienen derecho a gritar sus creencias haciendo uso de su libertad de expresión.

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