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Rescatar la espiritualidad

7 de diciembre, 2015

admin/La Voz de Michoacán

La corrupción y perversión en que caímos en la convivencia social, se debe al abandono de la vida integral del ser humano, incluida su espiritualidad.

No tememos a quienes se asustan de los valores trascendentes y tradicionales aduciendo modas de brillo superficial y efímero. Compartimos estas reflexiones con los amigos que comparten esta visión integral del hombre, cuerpo y espíritu, con sus grandes riquezas.

La pérdida de valores lleva al individuo a una vida mutilada y fragmentada, a una vida corrupta de conveniencia, al relativismo y al reino del capricho y la falsedad.

Ha embrutecido a muchos, los lleva a conductas aberrantes, al crimen y el cinismo, con la pérdida de su dignidad.

Nuestra crisis es fundamentalmente crisis moral.

Entre las reformas gubernamentales, falta la reforma del hombre, unidad primera del tejido social, sujeto de la corrupción o de la vida nueva.

Es urgente rescatar la vida interior del hombre, ese espacio de recogimiento donde el hombre se conoce y decide la orientación de su vida y de la familia humana.

Porque otro mal agobia al hombre actual, se ha convertido en un ser superficial, con terrible levedad de su serser, se vuelve veleidoso, sin firmeza ni consistencia, al garete, expuesto a las peores conductas.

Se ha convertido, por otro lado,  en su ser máquina, actúa mecánicamente. Afirma el sabio francés Jacques Audinet que las herramientas modifican al sujeto que las usa. Esto sucede con muchos hombres de la era de los inventos tecnológicos.

Les pasa a los adictos a dispositivos celulares, concretamente a los chicos, actúan automáticamente, no piensan y se evaden en un mundo de determinismos, producto de los cálculos científico como los juegos y conexiones en la realidad virtual.

Se está perdiendo la rica espiritualidad de los pueblo, señala un colega japonés refiriéndose a su país. Es el desgaste que sufren nuestras riquísimas y milenarias culturas indígenas. Estamos perdiendo el rico sustrato espiritual de la cultura mexicana, que tiene impresionado al Nuncio Apostólico, Cristophe Pierre.

Se puede revertir esa erosión de la espiritualidad. Debemos enderezar el rumbo de la sociedad humana, somos arquitectos y constructores de la historia.

Debemos, como seres espirituales, sacudirnos la vida materialista y determinista y liberar las fuerzas espirituales que dormitan en nuestro ser, como la inteligencia y la libertad,para abandonar salir de la crisis y corrupción y crear el mundo sano y digno que nos merecemos.

Ahora voy a referirme a los centros de espiritualidad, lugares privilegiados donde el gran silencio permite escuchar los vientos de las altas cumbres, y sentir su frescura y su pureza.

Siempre ha habido centros de recarga espiritual. Países con una gran tradición espiritual, Tibet, países orientales, algunos pueblos indígenas de todos los continentes.

Las modas empujadas por la producción y el consumo hacia el materialismo y el placer de los instintos corporales han orientados a las multitudes a esa pérdida de profundidad interior.

En Occidente, cuando los imperios se corrompen y caen ante el ataque de los bárbaros, son los centros de espiritualidad los que salvan la cultura occidental como la abadía benedictina de Cluny en Francia.

En México, los hombres de hierro, buscadores de riqueza material, los españoles arrasan la cultura milenaria de los pueblos indígenas, fueron bárbaros destructores de una espiritualidad profunda y altísima.

El occidente de México concretamente Michoacán es afortunado cuenta con una abadía benedictina, la abadía cisterciense de la Madre de Dios ubicada sobre la carretera Ciudad Hidalgo –Huajúmbaro.

Es un centro que nada tiene de mocho, mojigato, irracional, absurdo.

Vive una comunidad venida de Francia, del occidente. Son mujeres que consagran su vida a la búsqueda de lo Absoluto, el Bien imperecedero y la verdadera sabiduría.

Su espiritualidad se remonta hasta los inicios del cristianismo. En Europa es aglutinada y sistematizada por un gran Maestro, San Benito que vivió en Italia, en

Para tender a su meta ardua, oscura, inagotable, llena de enigmas absolutos, llevan una vida virginal, de oración y trabajo. Buscan el tesoro escondido.

Su vida es muy sabia, cimentada experiencia de siglos. Su horario hace que la persona deje las tensiones, sienta gran paz y armonía interior. La primera hora de oración, Vigilias es a las 4.30 de la mañana y las actividades se concluyen con el toque de la campana a las 8 de la noche.

Es una abadía situada en un paisaje idílico, en la Sierra de Ciudad Hidalgo, entre pinos y arroyos.

Se reciben peregrinos. Encuentran amplias áreas reservadas a su atención, con austeridad, servicios profesionales, económicos, hermosos, limpísimos.

Comparten las monjas cistercienses con los peregrinos la oración que estructura la vida del día.

La eucaristía es una experiencia que lleva a una altura única, donde planea la presencia de Dios que habita en la asamblea y en cada persona.

Entra el peregrino en un proceso de recogimiento, encuentro consigo mismo, catarsis, purificación.

No aleja del mundo, sino es una toma de distancia para entender el devenir de las cosas y el sentido valioso que puede dárseles.

Enseñan a vivir con ánimo ligero, puro. Se encuentra otra vertiente del mundo, el sujeto se ve libre de corrupción, contaminación con alas para ver las metas más altas y alcanzarlas.

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