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‘Un nuevo comienzo’ en el reino de la justicia

27 de julio, 2015

admin/La Voz de Michoacán

Graves violaciones de los derechos, injusticias nos colocan en el reino de la iniquidad. Se anuncia un “nuevo comienzo”, sin la justicia no podemos esperar nada.

Un colega periodista comenta que no espera nada del gobierno de Silvano: la descomposición social que no se ha detenido, avanzará, y lo poco que queda del edificio estatal se seguirá desmoronando y se seguirá ahondando el caos.

Un Michoacán nuevo es el anhelo del inconsciente colectivo de todos nosotros. Es el deseo que alguien acapara cuando proclama: “un nuevo comienzo”.

El cambio de un mal muy arraigado tiene exigencias radicales: Hay que actuar, no en el mundo ficticio del discurso, de la visión de los gobernantes sino en los hechos objetivos, bajar de la realidad virtual-política a la realidad que viven los pobres michoacanos. No basta arreglar todo en el discurso creando una realidad de ficción, un mundo color de rosa.

Hay que tener toda la atención en la persona humana, estar abierto a las necesidades de todos los michoacanos, en especial de los necesitados.

No basta con llenar el estómago, poner dinero en el bolsillo, hay que atender al hombre integral, cuerpo y espíritu, que tiene un destino divino, que tiene exigencias espirituales: amar, pensar, ser feliz.

Es posible, hay que empezar por la renovación moral y espiritual del hombre. como soporte, eje, sujeto, motor del cambio deseado.

Hay que recuperar los valores. Caímos en la descomposición social porque abandonamos los valores morales y universales.

Hay que recuperar la justicia, aplicarla, castigar al criminal y premiar al justo, sancionar la conducta de cada uno, si hicieron el bien o el mal, según la ley divina y humana, natural y positiva, no según la conveniencia o humor del partido.

Las autoridades no pueden sancionar según capricho, suspendiendo la ley, se convierten en dictadores del reino de la arbitrariedad. Ningún hombre es Dios para determinar el bien y el mal. Hay que recuperar la justicia, darle respetarle a cada uno su derecho.

El Gobierno federal está para salvaguardar el orden público, impartiendo justicia, aplicando la Constitución y la ley divina y natural.

Prevarica y comete un delito si deja impunes a los criminales y detiene y encierra y a los inocentes.

Según el sentir de personas con criterio, es lo que hacen policías y el Ejército Mexicano cuando detienen al comandante de las autodefensas de Aquila, Cemeí Verdía. Están castigando a un inocente por motivos ajenos a la justicia.

El ciudadano tiene sentido común y ve y juzga las acciones de sus autoridades, del poder ejecutivo, judicial o legislativo.

El primer valor del Nuevo Comienzo que necesitan los michoacanos, hay que gritarlo muchas veces es la justicia. Uno de los grandes males que sufrimos es la impunidad. Hay tantos casos en la sociedad que necesitan justicia, la autoridad judicial está en un descrédito total.

El pobre está desamparado y no tiene voz para gritar, como el pobre de Israel: hazme justicia contra mis agresores.

Debe hacerse justicia a los servidores públicos de las administraciones pasadas, la pasada, la antepasada y la otra, no importa que se trate de funcionarios del mismo partido.

Hay que  hacer justicia a quienes fueron detenidos por engaño, sin respetar sus derechos. Hay que liberar ya a quienes están prisioneros sin el debido proceso, peor aún sin cargos reales.

¿A dónde lleva el reino de la iniquidad, impunidad? Lleva al terror, la destrucción y la muerte.

El Señor de la historia defiende la justicia, es su garante su juez. La Palabra de Dios se dirige a los poderosos de la tierra y los cuestiona gravemente sobre la práctica de la justicia.

El orden social es un edificio que Dios construye. Esto lo entienden quienes tienen el tesoro de la fe de Jesucristo. Tiene varios cimientos fundamentales, uno es la justicia.

La Revelación de Dios establece que es él quien juzga al mundo con justicia, eterna y universal. Los hombres aplican la justicia del Creador.

La misión esencial del gobernante es juzgar con justicia. Es lo primero que tienen que hacer, el rey, el gobernante, el servidor público. Tiene que hacer justicia al pobre. No puede condenar al inocente y liberar al criminal, Afirma la Revelación divina.

Tristemente, la corrupción y las violaciones de la ley infectan al mundo donde los gobernantes han olvidado la justicia.

Es tal nuestra descomposición social que en vez de la justicia reina la iniquidad, como ya sucedía en otros pueblos.

En el reino de la iniquidad no se puede esperar un nuevo comienzo.

Lo primero que tiene que hacer el gobernante es hacer una limpia, sacar la iniquidad y establecer la justicia. Se necesita hacer una limpia en la casa y sacar todo el mal, la perversión.

Hay que barrer la podredumbre, sanear el corazón del hombre. Hay que cambiar el corazón corrupto y ávido de dinero y poder y poner un corazón que ama a los pobres y quiere establecer su justicia.

El ”nuevo comienzo” va por ahí, debemos exigir que se cumpla la frase de campaña, solo exigimos nuestro derecho.

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