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Acerca de los orígenes de la lengua

17 de enero, 2016

admin/La Voz de Michoacán

Así como Stephen Howking escribió su conocida y reconocida obra “Breve historia del tiempo”, Yubal Noah Harari publicó un libro bajo el título de “Sapiens: Breve historia del hombre”. En este trabajo, el  autor nos presenta un ensayo sobre los principales hitos de la historia del Homo Sapiens desde su aparición hace 200 000 años hasta la actualidad. Se menciona lo anterior para  expresar que el propio Yubal Noah Harari concedió una entrevista al  conductor de televisión Pepe  Gordon, durante la cual  manifestó que las lenguas fueron creadas por la necesidad natural del hombre de ser chismoso, lo cual a su juicio se demuestra con el escaso interés que se tiene en los temas científicos como podrían ser la astronomía, las matemáticas o cualesquiera otras disciplinas. Sí en cambio se observa que los asuntos de carácter personal referentes a personas famosas despiertan una especial atención por parte de los lectores, radioescuchas o televidentes. Eso en cierta medida es verdad y se puede demostrar fácilmente a propósito de las reuniones privadas de el señor  Joaquín Guzmán Lovera, mejor conocido como “El Chapo”, con los actores Kate del Castillo y Sean Penn. Ha sido un verdadero abuso del Gobierno Federal en publicitar  con lujo de detalles la reaprehensión del delincuente más buscado. Todo lo que se ha dicho y escrito a propósito de estos hechos no tiene ninguna repercusión en la vida institucional de México, excepto el subir lo que llaman el “rating” o porcentaje de aceptación del presidente Peña Nieto, cuyo gestión ha sido muy criticada. Al margen de esto, la aseveración de Yubal Noah Harari no deja de ser aventurada al considerar el chisme como el origen del idioma. A este respecto existen diferentes hipótesis elaboradas por especialistas en la materia. La primera de ellas aparece en el primer libro de la Biblia, Génesis, que dice: “Tenía entonces toda la tierra una sola lengua y unas mismas palabras.” Los especialistas afirman que existen actualmente seis mil quinientas lenguas en el mundo actual, de las cuales solamente veinticinco pueden considerarse de primer nivel por su importancia, tanto por la producción escrita como por la cantidad de personas que las utilizan. Los liguistas se han formulado las siguientes cuestiones: ¿De dónde surgió esa diversidad? ¿Cuál fue el origen de todas las lenguas? Charles Robert Darwin, en 1871, escribió: “Creemos que la facultad del lenguaje articulado no ofrece tampoco una seria objeción a la hipótesis de que el hombre descienda de una forma inferior. De ahí surgió la teoría de la evolución del lenguaje, que sostiene que el origen de este se produjo a partir de los gruñidos y gritos emitidos por los monos antecesores del hombre. Se supone que los primeros homínidos empezaron por imitar los sonidos de otros animales, y daban gritos emocionales instintivos. Por su parte, Federico Engels asevera: “… los hombres en formación llegaron a un punto en que tuvieron necesidad de decirse algo los unos a los otros. La necesidad creó el órgano. La laringe poco desarrollada del mono se fue transformando… mientras los órganos de la boca aprendían a pronunciar un sonido tras otro“. Esta es una verdad irrefutable, pues se ha demostrado la actividad lingüística tiene sobre todo  un fundamento de carácter  fisiológico, a través de la actividad analítico-sintética de la corteza cerebral. El  eminente médico francés, Paul Pierre Broca (1824 – 1880), descubrió que el centro del lenguaje se localiza en la tercera circunvolución inferior del hemisferio izquierdo, zona que recibió el nombre de su descubridor. Posteriormente, Karl Wernicke (1848-1905), neurólogo y psiquiatra alemán, apoyándose en sus  observaciones, llegó a la conclusión de que la región comprendida en el tercio posterior de la circunvolución temporal superior del hemisferio izquierdo, constituía el centro de comprensión del habla (centro sensorial del lenguaje).

Desde otra perspectiva existen varias hipótesis para determinar de dónde proceden las lenguas indoeuropeas. La clásica ubica el origen en las estepas pónticas, al norte del Mar Negro, la cordillera del Caucaso y el Mar Caspio, hace unos 6.000 años. Otra propone que surgieron hace entre 8.000 y 9.500 años en Anatolia, y que  de ahí se extendieron por Europa y hacia la India.   Existe la hipótesis del origen estepario que atribuye la expansión hacia Europa y el Oriente Próximo a pueblos de pastores seminómadas llamados “kurganes”. Esa hipótesis se ha basado en estudios de “paleontología lingüística”, estableciendo una “protolengua” (primera)  ancestral, la cual se fue diferenciando  a través del tiempo. Desde el punto de vista histórico, la primera protolengua fue el protoindoeuropeo o indoeuropeo, que ha sido considerado como la lengua madre de las lenguas romances, germánicas, griegas, eslavas e indoiranias. Por lo que se refiere al antecedente del protoindoeuropeo, la suposición más aceptada es que su origen es anatolio. De Anatolia se inició la  expansión del indoeuropeo hace entre 8.000 y 9.500 años, a la vez que se difundió la agricultura, pues el estudio de los idiomas no se puede sacar del contexto socioeconómico que los produjeron. Las cinco subfamilias lingüísticas principales a que dio lugar el indoeuropeo fueron: célticas, germánicas, itálicas, báltico-eslavas e indoiranias, que aparecieron entre 4 000 y 6 000 años y su diversificación se inició aproximadamente hace 4 000 años expansión kurgana. Y dentro de cada subfamilia, las lenguas se habrían empezado a diversificar hace entre 4 500 y 2 000 años.

Al estudiar las lenguas europeas, algunos filólogos descubrieron la enorme semejanza de algunas palabras. Por ejemplo, en el vocablo madreen las diferentes ramas de la misma familia indoeuropea: Itálica: español (madre), catalán (mare), italiano (madre),francés (mère), portugués (mãe), etc. Helénica: griego (μητέρα). Germánica: inglés (mother), alemán (Mutter), holandés (moeder), sueco (moder, mor), danés (mor, moder), etc. Céltica: galés (mathair), bretón (mamm), etc. Eslava: ruso (мать), checo (matka), polaco (matka), servo; (majka), croata (majka). Báltica: Lituano (motina). Todas tienen ciertos elementos comunes.

Una de las lenguas del grupo indoario de la familia indoeuropea fue el sánscrito que floreció en el sur del continente asiático. Este idioma fue el medio de comunicación entre los líderes religiosos brahamánicos y eruditos, siendo también la lengua litúrgica del hiduismo, el jainismo y el budismo mahaya.  Los estudiosos identifican dos épocas principales en la literatura sánscrita: el periodo védico, entre 1500 y 200 años a. de C., y el periodo clásico, entre el 500 y 1000 de nuestra era. Las grandes obras épicas de la India: el Ramayana, la vida de Rama, y el Mahabarata, relato de los Bharatas, fueron escritas en sánscrito. También esta lengua fue usada para abordar temas religiosos, filosóficos, lógicos, matemáticos, astronómicos, etc.

La gramática del sánscrito más antigua fue escrita poróPanini, un gramático de la India que vivió alrededor del 400 a.C. y formuló las 3, 959 reglas. Esta gramática, llamada Ashtadhyayi, ha ejercido especial influencia sobre diversas teorías lingüísticas modernas. En las teorías evolucionistas de la bilogía hay dos grandes corrientes de pensamiento: una dice que se produce de manera gradual y otra que se produce a saltos. Los gradualistas, quienes sostienen que la evolución de las especies ocurre de forma gradual, mientras los partidarios de que se produce a saltos defienden la idea de que los cambios son abruptos. En relación con la evolución de las lenguas se han planteado teorías  similares.

Independientemente de estas consideraciones, que  en España, con 504.750 km2, se hablan 14 variedades lingüísticas; en Papúa Nueva Guinea, 462.840 km2, existen 817; y en Camerún,  con 475.442 km2, 286. En Nigeria, 923.768 km2, se hablan 478 idiomas, mientras que en Bangladesh, 144.000 km2, hay 35. Como contraste, en México, casi 2 millones de km2, aparecen registradas 289 lenguas; en IrianJaya, 412.981 km2, 256; en la India, más de 3 millones de km2, 407; en Australia, 7,6 millones de km2, 236; en Myanmar, antes Burma, con 678.500 km2, 110. En el lado opuesto observamos que en Bielorusia, 207.600 km2, sólo se habla 1 idioma; en Chile, 756.950 km2, 10; y entre las dos Coreas, 219.020 km2, 3 lenguas solamente.

Las diez primeras lenguas del mundo, por el número de hablantes naturales, aparecen en este orden: chino mandarín, inglés, español, bengalí, hindi, portugués, el ruso, el japonés, el alemán y el chino wu.

Se ha discutido mucho sobre la teoría evolucionista aplicada al desarrollo de las lenguas, pues se dice que dicha evolución se da de lo simple a lo complejo y, al observar las lenguas actuales, se llega a la conclusión de que la sintaxis del griego, el latín o el alemán antiguos es sumamente compleja si la comparamos con las lenguas que les sucedieron: el griego moderno, las lenguas romances y el alemán actual.

Un fenómeno interesante en la evolución de las lenguas es el que presentan los Estados Unidos de Norte américa, donde sus  habitantes, incluyendo a los canadienses hablan inglés o francés, después de haber olvidado las lenguas de sus abuelos: alemán, sueco, holandés, lituano, italiano, afro-seminole, apache, cherokee, inuktitut, etc.

El hecho de haber desechado las lenguas de los abuelos no es tan grave como ha llegado  a ser cuando las lenguas se desintegran progresivamente dando lugar a lo que se llama pidgin, lengua de un grupo determinado, en la cual se mezclaron palabras y frases de los hablantes nativos con las de otros grupos, y ahí es donde empieza a convertirse en un creole o lengua criolla, sobre la base del pidgin.

El pidgin más antiguo fue la lingua franca o sabir. Se trata de un dialecto empleado por los marinos y mercaderes del Mediterráneo desde el siglo XIV que continuó en uso hasta finales del siglo XIX. También este fenómeno se ha presentado en otros lugares del mundo, especialmente en los puertos, donde concurren muchos mercaderes procedentes de diferentes partes y con hablas distintas.  La etimología de la palabra pidgin es una cuestión que todavía se discute, pues algunos la hacen derivar de El pidgin de Guangzhou –del que una etimología popular hace derivar en el propio término “pidgin“– se originó en los puertos chinos para la negociación. Otra rica fuente de pidgins fue la introducción en las colonias americanas y caribeñas de esclavos de origen africano; la combinación de las distintas lenguas que éstos hablaban –puesto que los esclavistas capturaban indistintamente a miembros de distintas etnias, muchas veces desconocidas u hostiles entre sí– con las lenguas de los terratenientes coloniales y los nativos amerindios dio lugar a numerosas mezclas, de las cuales la mayoría se estabilizaron al final en lenguas criollas. En Sudamérica, la combinación del portugués, el español y las lenguas tupí-guaraníes dio origen a la Línguageral o ñẽen’gatú, hablado en la cuenca del Amazonas y empleada para los ritos umbanda hasta el día de hoy.

Se ha llegado a asegurar que el verdadero perfil del lenguaje de nuestros antecesores más remotos y su posterior evolución, se obtuvo con la introducción de la sintaxis, como consecuencia de una mutación en el desarrollo cerebral del homo sapiens sapiens. Esa analogía del protolenguaje con lenguajes primarios, tales como los que se aplican para establecer comunicación con algunos monos, así como algunos dialectos pidgin actuales, no debe llevarnos a concluir que haya habido un avance progresivo y significativo del protolenguaje hasta alcanzar la complejidad sintáctica y léxico-semántica de nuestros sistemas. En realidad, el desarrollo de la sintaxis es posterior al de la semántica y la pragmática.

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