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Acercamiento a la filosofía sobre el ser humano

7 de junio, 2015

admin/La Voz de Michoacán

En este artículo se reúnen algunas ideas sobre el ser humano, concebidas por diferentes filósofos. Como resulta más adecuado, no se tiene la pretensión de parafrasear el sentido de tales pensamientos a fin de no caer en interpretaciones erróneas, se ha optado por transcribir algunos párrafos interesantes.

El hombre “va siendo” y “dessiendo” -viviendo- Va acumulando ser -el pasado-: se va haciendo un ser en la serie dialéctica de sus experiencias… El hombre es lo que le ha pasado, lo que ha hecho… En suma, que el hombre no tiene naturaleza, sino que tiene historia. O lo que es igual: lo que la naturaleza es a las cosas, es la historia -como res gestae- al hombre”. J. ORTEGA Y GASSET: Historia como sistema, pp. 79-80.

Linneo (1707 – 1778), en su obra “Systema naturae” sostiene que el ser humano “es una animal más, producto de la evolución biológica. El hombre no ha existido siempre sobre la Tierra, sino que apareció en un tiempo relativamente reciente. Como cualquier otra especie viviente, la especie humana representa el término de una larga serie de transformaciones, de un proceso evolutivo. El hecho de la aparición del hombre es el caso más notable de la evolución biológica porque, una vez conseguidos los caracteres que lo hicieron posible, se produjo una inflexión o cambio cualitativo de tendencia, es decir, se produjo la emancipación de lo biológico para dar paso a la evolución cultural exclusiva del hombre. Éste ya no evoluciona en términos de individuo sino de sociedad e influye en todo el proceso anteriormente explicado.”

Faustino Cordón en su obra “La naturaleza del hombre a la luz de su origen biológico” dice: “La aparición del hombre nada menos que culmina y cierra la evolución de los animales. El hombre es un animal más (un animal genuino, un individuo directamente supracelular), pero podemos afirmar que ya no constituye una especie animal. En efecto: 1. Por una parte, a diferencia de las especies animales, que se caracterizan precisamente por el hecho de que cada una evoluciona por la selección de sus individuos ejercida por un determinado conjunto de otras, el hombre deja de evolucionar en término de otros animales y pasa a hacerlo en términos de la sociedad humana. 2. Y, en segundo lugar, el hombre mismo, lejos de tender a diferenciarse en especies, (por ley de la evolución cultural), tiende a una progresiva integración: a que cada hombre viva (sea) en función de grupos sociales cada vez más amplios, que en aspectos cada vez más numerosos, alcanzan ya a la humanidad entera.” F. CORDÓN: La naturaleza del hombre a la luz de su origen biológico, págs. 17-18.

El biólogo y escritor francés Jean Rostand afirma: “Desde que apareció el ser que se ha llamado “homo sapiens”, hombre sabio, este ser tardío surgido de los seres vivos que debía dominar el planeta, no ha cesado de desarrollar sus contactos con el mundo exterior, a la vez que se organizaba en colectividades más y más amplias y complejas. Aprendiendo a dominar y amaestrar las fuerzas materiales, a disciplinar sus instintos y a usar de su razón, creando íntegramente todo cuanto son las industrias y las técnicas, las ciencias y las arte, las filosofías, las leyes y las morales, se ha distanciado continuamente de sus humildes orígenes”. J. ROSTAND: El hombre, pág. 141.

Platón definió al hombre como un bípedo implume. Diógenes Laercio, burlándose de esta aseveración, tomó un gallo, al cual le quitó las plumas y lo echo en la Academia platónica al tiempo que decía: Este es el hombre de Platón; hecho que obligó al gran filósofo a dar una definición más completa: “Hombre. Animal sin alas, con dos pies, con las uñas planas; el único entre los seres que es capaz de adquirir una ciencia fundada en razonamientos”.

Aristóteles dijo que el hombre era ante todo un animal político, poniendo énfasis en su sociabilidad. También agregó: “Se admite que hay tres cosas por las que los hombres se hacen buenos y virtuosos, y esas tres cosas son la naturaleza, el hábito y la razón. Los otros animales viven primordialmente por acción de la naturaleza, si bien algunos, en un grado muy pequeño, son también llevados por los hábitos; el hombre, en cambio, vive también por acción de la razón, ya que es el único entre los animales que posee razón; de manera que en él estas tres cosas deben guardar armonía recíproca entre sí. Los hombre, en efecto, obran con frecuencia de manera contraria a los hábitos que han adquirido y a su naturaleza a causa de su razón, si están convencidos de que algún otro camino de acción les es preferible.” ARISTÓTELES: Política, VII, 12, 1332b.

Blas Pascal sostuvo que “El hombre es una caña, la más débil de la naturaleza; pero es una caña pensante. No hace falta que el universo entero se arme para aplastarla: un vapor, una gota de agua basta para matarla. Pero aunque el universo lo aplaste, el hombre sería todavía más noble que lo que lo mata, puesto que sabe que muere y el poder que el universo tiene sobre él; el universo, en cambio, no lo sabe.” PASCAL, Pensamientos, 347.

Edgar Morín en su libro “El paradigma perdido” afirma: “Ante todo, el hombre no puede verse reducido a su aspecto técnico de homo faber, ni a su aspecto racionalístico de homo sapiens. Hay que ver en él también el mito, la fiesta, la danza, el canto, el éxtasis, el amor, la muerte, la desmesura, la guerra… No deben despreciarse la afectividad, el desorden, la neurosis, la aleatoriedad. El auténtico hombre se halla en la dialéctica sapiens-demens…” E. MORÍN: El paradigma perdido: el pasado olvidado. Ensayo de bioantropología pág. 235.

Según Martín Buber señala: “Podemos distinguir en la historia del espíritu humano épocas en que el hombre tiene aposento y épocas en que está a la intemperie, sin hogar. En aquéllas, el hombre vive en el mundo como en su casa; en las otras, el mundo es la intemperie, y hasta le faltan a veces cuatro estacas para levantar una tienda de campaña. En las primeras, el pensamiento antropológico se presenta como una parte del cosmológico; en las segundas, ese pensamiento cobra hondura y, con ella, independencia. M. BUBER: ¿Qué es el hombre?, págs. 24 – 25.

Erick Fromm sostiene: “El individuo carece de libertad en la medida en que todavía no ha cortado enteramente el cordón umbilical que lo ata al mundo exterior; pero estos lazos le otorgan a la vez la seguridad y el sentimiento de pertenecer a algo y de estar arraigado en alguna parte. Estos vínculos, que existen antes que el proceso de individuación haya conducido a la emergencia completa del individuo, podrían ser denominados vínculos primarios. Son orgánicos en el sentido de que forman parte del desarrollo humano normal, y si bien implican una falta de individualidad, también otorgan al individuo seguridad y orientación. Son los vínculos que unen al niño con su madre, al miembro de una comunidad primitiva con su clan y con la naturaleza o al hombre medieval con la Iglesia y con su casta social. Una vez alcanzada la etapa de completa individuación y cuando el individuo se halla libre de sus vínculos primarios, una nueva tarea se le presenta: orientarse y arraigarse en el mundo y encontrar la seguridad siguiendo caminos distintos de los que caracterizaban su existencia preindividualista. La libertad adquiere entonces un significado diferente del que poseía antes de alcanzar esta etapa de evolución.” E. FROMM: El miedo a la libertad, págs. 50-51.

Jean Paul Sartre dice: “el hombre carece de naturaleza: es él quien debe hacerse a sí mismo, eligiendo libremente en cada acto que realiza. Por eso el hombre se define como libertad absoluta”. Y agrega: “No hay determinismo, el hombre es libre… Está condenado a ser libre: condenado, porque no se ha creado a sí mismo; libre, porque es responsable de lo que hace.

“No hay doctrina más optimista, puesto que el destino del hombre está en él mismo, sólo hay esperanza en su acción”. J. P. SARTRE: El existencialismo es un humanismo, págs. 68-69 y 82-83.

“Para Hegel, la libertad consiste en comprender la necesidad: “La necesidad es ciega mientras no es comprendida”… La libertad de la voluntad no es, pues, otra cosa que la capacidad de decidirse con conocimiento de causa, es esa soberanía fundada en el conocimiento de las leyes necesarias de la naturaleza. La libertad es, pues, necesariamente un producto de la evolución histórica.” F. ENGELS: El Anti-Dühring, pág. 125.

Al decir de Edgar Morin, se deben abandonar las visiones solamente racionales, técnicas o utilitarias, pues el ser humano se nutre de antagónicos: Sapiens y demens: racional y delirante; Faber y ludens: trabajador y lúdico; empiricus e imaginarius: práctico e imaginativo; economicus y consumans: económico y dilapidador; Prosaicus y poeticus: prosaico y poético; Homo complexus: complejo.

“El siglo XXI deberá abandonar la visión unilateral que define al ser humano por la racionalidad, la técnica, las actividades utilitarias y las necesidades obligatorias. El ser humano es complejo y lleva en sí de manera bipolarizada caracteres antagónicos como: racional-delirante, trabajador-lúdico, empírico-imaginador, económico–dilapidador, prosaico–poético.

En el ser humano el desarrollo del conocimiento racional-empírico-técnico no ha anulado nunca el conocimiento simbólico, mítico, mágico o poético. El hombre es un ser complejo la posibilidad de convertirse en genio, viene del hecho de que el ser humano no sea completamente prisionero de lo real, de la lógica, del código genético, de la cultura de la sociedad. El genio surge en la brecha de lo incontrolable, justo allí donde merodea la locura. La creación, surge en la unión entre las profundidades oscuras psicoafectivas y la llama de la conciencia, así una de las vocaciones esenciales de la educación del futuro será el examen y el estudio de la complejidad humana.” Edgar Morin, Los siete saberes de la educación.

El mono desnudo es una obra escrita por Desmond Morris, quien dice que este ser tiene mejores relaciones con otros animales que con su misma especie, pues aunque el hombre saca provecho de los animales no tiene ese sentimiento de rechazo que experimenta ante otros de su misma especie, pues el hombre ve al animal también como un “amigo” con el cual su relación es tal vez más sencilla de llevar que las relaciones con otros de su espacie. Desmond Morris, El mono desnudo.

 

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