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Aspectos de la literatura mundial

14 de junio, 2015

admin/La Voz de Michoacán

El primer cuento de la historia fue de origen egipcio: Los dos hermanos. Asimismo entre los sumerios destacó la poeta Enheduanna, primera escritora en toda la historia humana, más de 2000 años antes de Cristo. Igualmente hubo creaciones literarias importantes escritas en prosa como El Satiricón de  Pretonio, y la obra de Lucio Apuleyo intitulada La metamorfosis o El asno de oro, la cual se considera como una de las primeras novelas del mundo, aunque también hubo dos géneros que influyeron en la novela moderna: la novela bizantina, cuyo ejemplo más reconocido es Helidoro de Émesa: La Etiópicas o Teágenes y Clariclea (siglo III d. C.), y la novela pastoril Dafinis y Cloe, de Longo de Lesbos (siglo II d. C.). El asno de oro (Asinusaureus) de Apuleyo, es la única novela latina completa que se pudo rescatar, la cual fue escrita en el siglo II d. C., cuyo argumento se considera como una adaptación de  un texto griego, atribuida a Lucio de Pratae. En el siglo II de nuestra era, el autor romano AulioGelio acuñó en su obra “Noches áticas” el giro “escritor clásico” para referirse a un “tipo de hombre refinado, elegante y elitista”, opuesto al “escritor proletario” que escribe sobre temas de carácter popular y descuidado. Con el tiempo el vocablo “clásico” se utilizó para designar lo mejor en su clase. Es por ello que las obras más importantes de las culturas griega y romana se convirtieron en clásicas, es decir, dignas de ser imitadas, especialmente durante el Renacimiento, periodo de transición entre la Edad Media y los tiempos modernos, el cual comprende, según algunos autores, desde 1350, con la disgregación de la filosofía escolástica, hasta 1600, cuando entra en crisis la concepción humanista. Durante esta etapa ocurren hechos muy relevantes que van a transformar no solamente el pensamiento y la creación literaria, sino todas las estructuras de la sociedad, ellos son: la caída del Imperio Bizantino, el descubrimiento de América, la Reforma religiosa emprendida por Lutero y Calvino, etc. Desde el punto de vista literario, el resurgimiento de los modelos clásicos grecolatinos que se vieron robustecidos con la presencia de los eruditos exiliados en Italia después de la caída de  Constantinopla, lo cual significó un notable impulso al estudio de las letras y, en general, la cultura helénica. Los conceptos de libre albedrío, el valor de la persona humana (individualismo) y la tolerancia que encontraron en Erasmo de Rotterdam uno de sus principales defensores; además el ejercicio de la libertad para emitir juicios críticos basados en la ciencia que se manifestó en los trabajos de Pico de Mirándola, Leonardo da Vinci o Michel de Montaigne. Otro autor fundamental en lo que atañe a la dignidad de la persona humana es Maquiavelo con su obra más conocida “El príncipe”. En la actividad poética los principales autores se orientaron por la exaltación del refinamiento, la exquisitez, con frecuentes alusiones a La Arcadia, novela pastoril renacentista, escrita por JacopoSannazaro en italiano. En la dramaturgia las extraordinarias obras de William Shakespeare y la prosa de Boccaccio, junto con Dante y Petrarca son figuras esenciales en la literatura italiana del Renacimiento. No pueden dejar de mencionarse figuras imprescindibles en las letras como Miguel de Cervantes Saavedra, Francis Bacon,  Francisco Rabelais, Quevedo y muchos otros más. Hay escuelas literarias que se perpetúan durante varios siglos, como ocurrió con el clasicismo que alcanzó su apogeo en la Francia de Luis XIV a través del siglo XVII, alcanzando incluso al siglo XVIII. Sus características principales fueron: La racionalidad y la ciencia, predomino la razón sobre la sensibilidad, La inspiración de los artistas se basó en la inteligencia,
los artistas buscan equilibrio, sencillez y proporción. Originalmente se pretendió seguir al pie de la letra la Poética de Aristóteles, el Arte poética de Horacio y Acerca de lo sublime, atribuida a Longino; pero muy pronto se distanciaron al adoptar preceptores como Castelverto, Escaligero y Boileau, los cuales se convirtieron en auténticos tiranos de la creación literaria con sus reglas demasiado estrictas. Sin embargo, no tardarían en llegar los vientos innovadores del espíritu romántico como una reacción contra ese neoclasicismo y sus principios de racionalidad, y confiriendo prioridad a los sentimientos humanos. Este movimiento  tiene como rasgo esencial la liberación con un moderado radicalismo político, que tuvo su máxima expresión en la Revolución Francesa. Víctor Hugo proclama su lema: “La libertad en el arte, la libertad en la sociedad”. Esto equivalía al enfrentamiento entre el liberalismo y el despotismo ilustrado. También se caracterizó este movimiento por la ruptura con toda la tradición y los paradigmas anteriores, tanto en la poesía como en las demás artes. Hubo también un romanticismo reaccionario representado por  Francisco René de  Chateaubriand. En Inglaterra las figuras más significativas de este movimiento fueron  William Wordsworth y Samuel Taylor Coleridge, William Blake, etc. Dentro de la misma corriente literaria (SturmundDrang: Tormenta e ímpetu) figuran personajes como Johann  Wolfgang von Goethe y  Friedrich Schiller. En el campo de la filosofía y el pensamiento pedagógico surge con excepcional originalidad Juan Jacobo Rosseau, el ideólogo más importante de la Revolución Francesa. El fenómeno llamado romanticismo, porque tuvo varias manifestaciones en diversas actividades humanas, influyó en la formación del simbolismo con poetas tan importantes como Charles de Baudelaire y StéphaneMallarmé. En la narrativa francesa resulta imprescindible citar a Honorato Balzac y Stendhal, seudónimo de Henri Beyle. Con una orientación más bien folletinesca se encuentran Alejandro Dumas y Eugenio Sue. En los Estados Unidos, Edgar Allan Poe; y en España, Gustavo Adolfo Bécquer, seudónimo de Gustavo Adolfo Claudio Domínguez Bastida; en Rusia, el poeta AleksandrSerguéyevichPushkin. Durante el siglo XIX surgieron algunos poetas que se autonombraron “bohemios” para designar la oposición a la sociedad burguesa, comportándose como verdaderos “gitanos” como protesta contra las ambiciones financieras y el afán de prestigio. El romanticismo dio origen a dos corrientes: el simbolismo y el parnasianismo. El primero se desarrolló en Francia a fines del siglo XIX y sus principales representantes fueron Mallarmé, Verlaine y Ribaud, además de Jules Laforgue, Tristán Corbiére, Henri de Reignier, y los prosistas Remy de Gourmont y Marcel Schob. Poetas que recibieron marcadas influencias del simbolismo son, entre otros, Paul Valéry, ReinerMariaRilke, Stefan Geoge, AlexandrBlok y William Buttler Yeats. Esa tendencia se observa en los últimos dramas de Ibsen,  el teatro de Maeterlink, de Claudel y de Anton Chejov. Estas ideas tuvieron como antecedente filosófico las ideas platónicas de que lo que percibe el hombre, no son sino sombras de una realidad que no logra ver con la debida claridad (Alegoría de la Caverna, en su obra La República).El segundo tomó el nombre de un poema de Baudelare que dice: “El hombre pasa a través de forestas de símbolos,  que le contemplan con aspectos familiares.” Este movimiento fue muy importante por las repercusiones que tuvo en el Modernismo que se desarrolló en los países de habla hispana y en el Imaginismo de los países anglosajones. El parnasianismo también tuvo sus inicios en Francia, a partir de 1860, y el nombre fue tomado de la publicación de Alphonse Lemerre: Le ParnasseContemporain.

Poco después Filippo Tommaso Martinetti funda el movimiento poético denominado futurismo en Italia. Su principal órgano de difusión fue la revista Lacerba, aun cuando la mayoría de sus manifiestos fueron publicados en el diario francés Le Figaro de Paris. Martinetti destacó dos rasgos fundamentales para la creación poética del futuro: el avance de la ciudad con sus intrincadas relaciones y el culto de la velocidad que tenía como principal ejemplo al aviador y poeta Gabrielle D’Anunnzio. La estética de Martinetti era una reacción contra el romanticismo, pues le urgía “matar al claro de luna”. Este movimiento afectó las obras del poeta Ungaretti y del dramaturgo Pirandello. También influyó para que se gestaran otros movimientos como el vorticismo en las letras inglesas, encabezado por PercyWyndhamLewis. También tuvo repercusiones en la obra de los escritores rusos de las primeras décadas posrevolucionarias: Boris Pasternak y Vladimir Maiakovsky. También favoreció a los movimientos imaginista, ultraísta y expresionista.

Durante la Primera Guerra Mundial Tristán Tzara inició en Zurich el movimiento dadaísta, el cual intentaba condenar la crisis en la cual se había sumergido toda Europa. Este proceso se extinguió hacia el año de 1922. Se pude decir que el dadaísmo desembocó en el surrealismo que asimiló la mayor parte de los movimientos de vanguardia. Representa la ruptura con todas las tradiciones literarias y culturales, heredadas desde el Renacimiento, en particular el pensamiento burgués. Este movimiento fue auspiciado por André Bretón, quien lanzó el Manifiesto Surrealista en 1924. La idea original era expresarse en contra del realismo, de ahí su denominación.

En otra dirección, a través del siglo XX hubo autores que pusieron su atención en la corriente del subconsciente. Entre ellos James Joyce con su obra El Ulises impactó la creación novelística hacia 1930, especialmente en novelas como Las olas de Virginia Wolf y en El sonido y la furia y Mientras agonizo de William Faulkner, obras en las que se pone especial énfasis en el monólogo interior, diferentes planos temporales y de perspectiva para los narradores, los cuales pueden ser no solamente uno, sino varios, inclusive un narrador impersonal.

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