IMPRESO | RADIO | TELEVISIÓN

Morelia, Michoacán a 22 de junio de 2017
Morelia
Compra
Venta
USD

17.05

17.60

Cuestiones comunes, pero interesantes

9 de agosto, 2015

admin/La Voz de Michoacán

Con frecuencia utilizamos muchas palabras cuyo significado comprendemos, pero casi nunca nos detenemos a pensar en el origen de tales vocablos. He aquí algunos términos: Catedral es el lugar donde tiene su asiento el obispo o el arzobispo, según el caso. Sin embargo, no significa que este funcionario vaya a este lugar a sentarse, sino a ejercer su ministerio. Al igual que sede cuando alude al sitio donde están los poderes, tiene como referente la silla o el trono, donde se sentaba el rey o mandatario. Cuando se refiere al Papa se considera la llamada Sedia Gestatoria o trono destinado para ejercer el poder que le otorga su condición de Pontífice, nombre que procede de pontifix dado a los emperadores romanos, pero a la primera autoridad de la Iglesia Católica se le atribuye la capacidad de construir puentes entre la tierra y el cielo. Esto plantea la necesidad de que exista una puerta para entrar a la gloria, cuyas llaves solsticiales poseía el dios Jano y que después pasan a San Pedro, las cuales son elementos importantes en el escudo de El Vaticano. A propósito de este topónimo, se llama así porque significa colina, donde los etruscos establecieron un panteón bajo el cuidado de la diosa Vatika.

En todas las religiones la luz se encuentra presente como símbolo del bien, relacionado con la oposición entre el día y la noche. De ahí que muchas ceremonias religiosas se realizaban cuando el sol se encontraba en el cenit, a plomo (conforme a la plomada) y los cuerpos no proyectan ninguna sombra. Por ejemplo,  los griegos hacían sacrificios a los muertos al medio día, sin ninguna sombra.  Antiguamente se decía que de noche tenían lugar los actos delincuenciales, se asocia la presencia de fantasmas y aparecidos en la oscuridad; tal es el caso del Vampiro,  personificado en Drácula, cuyo origen es eslavo, pero los romanos clasificaban a los muertos malignos o sus espectros en dos categorías: los lémures y las larvas. Las larvas en concreto correspondían a individuos maléficos que no reposaban y buscaban la vida, prolongando esta con la sangre: salían de noche y podían chupar la sangre de los vivos, especialmente de niños y doncellas. De noche, el hombre por lo general descansa, es decir, duerme. Según los investigaciones más recientes, un hombre de 60 años habrá soñado, durmiendo, un mínimo de 5 años. El sueño ocupa aproximadamente una tercera parte de nuestra vida. Según Freud, los sueños permiten conocer las profundidades del inconsciente. El sueño se caracteriza en términos generales por ubicar al sujeto en cualquier parte y ser atemporal. Algunas veces deshilvanado. Soñar es indispensable para el equilibrio biológico y mental como dormir, respirar y alimentarse.  Un escritor señala que el sueño es el teatro en el que el soñador es a la vez actor, escenógrafo,  apuntador, productor, autor, público y crítico. Cuando amanece el gallo canta cuatro veces antes de que aparezca el sol, porque a la quinta ya llegó  a plenitud la luz del nuevo día.  Casi en todos los templos hay un gallo sobre un anemoscopio o veleta, porque representa a Jesucristo, ya que el gallo al igual que Cristo nos avisa de la llegada de una nueva aurora para la humanidad, según interpretaciones simbólicas.

Para los hindúes lo primero que existió fue el sonido que dio origen a toda la realidad, como  en el ser humano primero entra la palabra al oído, antes que los objetos a la vista. Así hay mantras o sonidos esenciales: OM y AUM. Coinciden con el pensamiento escrito en la Biblia, al considerar el verbo como el origen de la objetividad.

Ahora que está de moda el uso de tatuajes,  es conveniente recordar que estos  tuvieron mucha importancia en la China antigua, porque simbolizaban el carácter W, el cual significa “líneas que se cruzan”, lo que podía emparentarlo con el tejido, venas, arrugas y dibujos. Era una manera de identificarse con las fuerzas o potencias celestes. El tatuaje estaba impregnado de un sentido mágico y místico. En el México prehispánico era utilizado solamente por las prostitutas entre los aztecas. Su uso era más común para los otomíes. Muchos jóvenes se aplican tatuajes sin saber que esto puede ser perjudicial para su salud.

Desde tiempos inmemoriales el hombre concibió la forma de la tierra como un cuadrado y el cielo como un gran círculo. Por esa razón las casas del hombre tienen esa forma, las ciudades también y, desde luego, muchos templos tienen una forma cuadrada en su base y cuando se elevan las torres y cúpulas, estas adquieren formas redondas porque son elementos por los que asciende el alma hacia la gloria, también las hay cuadradas, pero siempre terminan en punta como la gran mayoría de las pirámides o sobre las torres se coloca una cruz. Muchos templos se abren hacia el oriente para recibir el sol. Es el mismo sentido de la cruz: la tierra es horizontal  y el cielo vertical. Al reunirse la vertical con la horizontal se da una vinculación entre lo divino y lo terrestre.

Al aparecer la crisis económica en Grecia, se le llamó “la tragedia griega”, creación a base de elementos sagrados y cuyas representaciones dramáticas  constituían ceremonias en honor de la divinidad. En el teatro,  los espectadores se proyectan sobre los actores y llegan a identificarse con los personajes y comparten los sentimientos expresados o son arrebatados por los diálogos  y las acciones. Pero la propia expresión de las pasiones y el desarrollo de las situaciones los liberan de cuanto  permanecía encerrado en ellos y se produce el fenómeno de la catarsis, que significaba entre los griegos tanto podar los árboles (cortar la madera muerta), como el alivio del alma por la satisfacción real o imaginaria de un imperativo moral cuando se tenían sentimientos perjudiciales. Lo mismo se dice de la tauromaquia donde un hombre se enfrenta a una bestia a través de todo un ritual. El toro viene a ser símbolo de todos los instintos y principalmente del de conservación, de sensualidad y de propensión exagerada a los placeres, la potencia y la fogosidad irresistible. En cambio, el torero juega el papel de la inteligencia, la habilidad que enfrenta la fuerza bruta. Ahí se da la ambivalencia del espíritu y el cuerpo. La afición a las corridas de toros se explicaría a los ojos de algunos psicoanalistas, por ese deseo secreto e inconfeso de matar la bestia interior, pero se produciría como una sustitución y la bestia sacrificada en el exterior dispensaría el sacrificio interior o daría la ilusión, por la mediación del torero, de una victoria personal.

Los colores tienen cargas simbólicas. Entre otras, las siguientes: amarillo oro, poder y grandeza; blanco, pureza, paz, luz; rojo, felicidad, gozo; negro, destrucción; verde, renuevo, resurrección; azul, color de los emperadores. De color rojo son el fuego,  la sangre, el corazón, la libido, también es distintivo del conocimiento esotérico y de la ciencia, según algunos autores. Es el que está más ligado a la vida. El rojo suele usarse en las insignias militares, tal vez inspiradas en Marte, dios de la guerra, planeta de ese color. Tanto en lo profano como en lo religioso se ha convertido en símbolo de juventud, vigor, santidad y riqueza, pero también amor. De ahí que se envíen rosas rojas a la amada. En muchos pueblos se utiliza el color rojo para las festividades: de primavera, matrimonio, nacimiento de un niño.

A través de la historia, el número siete ha tenido un significado muy especial entre los diferentes pueblos de la tierra, tanto que  en La Biblia se lo considera el número perfecto.  Probablemente debido  a las siguientes coincidencias: los días de la semana son siete: domingo, lunes, martes, miércoles, jueves, viernes y sábado; las notas musicales: do, re, mi, fa, sol, la, si, también son siete; existen siete pecados capitales: soberbia, avaricia, lujuria, ira, gula, envidia y pereza; antiguamente se consideraba que había siete mares en el mundo;  los siete sabios de Grecia: Cleóbulo de Lindos, Solón de Atenas, Quilón de Esparta, Bías de Priene, Tales de Mileto, Pítaco de Mitilene y Periandro de Corinto; los siete metales conocidos en la antigüedad: hierro, cobre, estaño, mercurio, plomo, oro y plata; los siete sacramentos: Bautismo, confirmación, eucaristía, penitencia, unción de los enfermos, matrimonio y orden sacerdotal; las siete Maravillas del Mundo Antiguo: La Gran Pirámide de Guiza (Egipto), los Jardines Colgantes de Babilonia, el Templo de Artemisa en Éfeso (actual Turquía), la Estatua de Zeus en Olimpia, el Mausoleo de Halicarnaso, el Coloso de Rodas, el Faro de Alejandría (Egipto); Las siete Maravillas del Mundo Moderno: El “Cristo Rendedor” de 38 metros de altura en Rio de Janeiro, Brasil, el Coliseo de Roma, el Taj Mahal de India, la Gran Muralla China, la antigua ciudad de Petra en Jordania, las ruinas incas de Machu Picchu en Perú y la antigua ciudad maya de Chichén Itzá en México; los siete milagros, los siete dones del Espíritu Santo: sabiduría, inteligencia, consejo, fortaleza, ciencia, piedad y temor de Dios, los siete arcángeles: Miguel, Gabriel, Rafael, Uriel, Jofiel, Sahmuel y Sadkiel; las siete bellas artes: arquitectura, danza, escultura, música, pintura, literatura y cinematografía; los siete colores del arcoíris: rojo, anaranjado, amarillo, verde, azul, azul celeste y violeta (algunos consideran el blanco como la síntesis de los colores, pero hay quienes no lo incluyen como color); los siete cielos, los siete pétalos de la rosa,  las siete cuerdas de la lira, (de donde procede la palabra lírico, género literario),la totalidad de la vida moral, compuesta por las tres virtudes teologales: fe, esperanza y caridad, más las cuatro virtudes cardinales: prudencia, templanza , justicia y nobleza suman siete; Las siete  obras  espirituales de misericordia: enseñar al que no sabe, dar buen consejo al que lo necesita, corregir al que yerra, perdonar las injurias, consolar al triste, sufrir con paciencia los defectos del prójimo y  rogar a Dios por los vivos y las almas perdidas;  las siete obras de misericordia humana: visitar y cuidar a los enfermos, dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, dar posada al peregrino, vestir al desnudo, liberar al cautivo y enterrar a los muertos; los siete animales puros salvados por Noé  del diluvio, José sueña siete vacas gordas y siete flacas, la bestia infernal tiene siete cabezas,  los siete enanos, los siete samuráis, los siete libros de Diana, los siete magníficos, las siete vidas de un gato, etc. La Biblia abunda en ejemplos en los que se emplea el septenarium y sus derivados relativos a la totalidad de lo real y lo posible. Además habría que agregar el decuplo de siete que es el 70. “¿Cuántas veces, Señor, pregunta Pedro, debería perdonar las ofensas que me haga mi hermano? ¿Llegaré hasta siete veces? Jesús le responde: No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.” El capítulo 10 del Génesis enumera 70 pueblos de la tierra, dispersados tras la construcción sacrílega de la torre de Babel, donde se dio la confusión de las lenguas, falta que recae sobre la humanidad entera. Se llamaba Babel por encontrarse en Babilonia o viceversa.

Comparte la nota

Publica un comentario