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Dos michoacanos distinguidos: Alberto Bremautz Martínez y Pablo G. Macías

3 de agosto, 2014

admin/La Voz de Michoacán

 

Lic. Alberto Bremauntz Martínez

Nació en Morelia, Michoacán, el 13 de agosto de 1897. Fue hijo de los señores Alberto Bremautz y María Martínez. Hizo sus primeros estudios en Uruapan y Ciudad Hidalgo, Michoacán, donde radicó su familia durante algún tiempo. El interés de su padre en la formación educativa de su hijo fue determinante para que viniera a Morelia a fin de continuar sus estudios. Vivió en la casa de un amigo de su progenitor, el violinista y maestro Antonio Aullet; posteriormente, fue a residir al lado de una tía suya de nombre María Bremautz. Estuvo en calidad de interno en el Colegio de San Ignacio que dependía del Seminario Conciliar de Morelia, institución que abandonó para continuar en el Colegio de Infantes, el cual servía para cultivar las aptitudes musicales de los alumnos, especialmente en el canto. En 1911 se incorporó al Primitivo y Nacional Colegio de San Nicolás de Hidalgo con la finalidad de aprender a tocar el violín. En 1915 se inscribió en la recién fundada Escuela Normal para Maestros de Morelia, donde concluyó la carrera de Profesor y obtuvo su título el 18 de mayo de 1918, ejerció esa profesión en diversos planteles educativos, además de desempeñarse como Jefe de la Sección de Instrucción Preparatoria, Normal y Especial de la Dirección General de Instrucción Pública. Tanto en el Colegio de San Nicolás como en la Escuela Normal tuvo oportunidad de estudiar y aprender algunas disciplinas que ampliaron su cultura y, por consiguiente, su criterio para entender el mundo y la vida conforme a las influencias ideológicas de la Revolución Mexicana. Esto le permitió actuar en la vida política de Michoacán cuando el Gral. Francisco J. Múgica fue postulado por segunda ocasión como candidato a la gubernatura de Michoacán. Después de ganadas las elecciones, el joven Bremautz volvió al Colegio de San Nicolás para concluir sus estudios de preparatoria y seguir la carrera de abogado en la Escuela de Jurisprudencia de la Universidad Michoacana, institución que le otorgó el título de Licenciado en Derecho el 10 de septiembre de 1929, al mismo tiempo fungía como Presidente Municipal de Morelia, cuya gestión fue significativa por la reorganización de la nomenclatura de la ciudad, la cual quedó dividida en cuatro sectores: Nueva España, Independencia, Reforma y Revolución que sigue vigente. Fue también uno de los fundadores de la Confederación Revolucionaria del Trabajo. Fue maestro de la Escuela de Jurisprudencia, donde impartió Economía Política. En la década de los treinta laboró como Abogado Defensor de Oficio y se incorporó al Partido Nacional Revolucionario, del que fue vicepresidente en el Comité Estatal. Esta condición le favoreció para que fuera postulado como candidato a la diputación local por el distrito de Puruándiro. Ya en la Cámara de Diputados formuló un Proyecto de Reglamento para el Ejercicio de las profesiones en el Estado. Este antecedente le hizo posible su elección como candidato a la Diputación Federal, en cuyo cuerpo colegiado tuvo una participación muy relevante al ser uno de los miembros de la Comisión de Educación que propuso la reforma al Artículo 3° Constitucional, que contenía el establecimiento de la educación socialista que se efectuó el 10 de octubre de 1934 en la Cámara de Diputados y ratificada en la de Senadores el día 19 del mismo mes.

Cuando el Gral. Lázaro Cárdenas del Río desempeñaba el cargo de Presidente Constitucional de México, el licenciado Alberto Coria fue nombrado Presidente del Tribunal Superior de Justicia en el Distrito Federal, quien también había sido de los alumnos fundadores de la Escuela Normal de Morelia y, como resulta lógico, compañero de estudios del licenciado Bremautz, a quien designó titular del Juzgado Tercero de la Primera Corte Penal en enero de 1935. Algunos meses después, el presidente Cárdenas lo distinguió con el cargo de Magistrado de dicho tribunal superior. Fue también uno de los promotores del Frente Socialista de Abogados, del cual fue Secretario General; también fundó juntamente con otros michoacanos destacados la Casa de Michoacán en la ciudad de México.

Creó la asociación civil “Acción Socialista Unificada”. Presidió el Instituto Revolucionario de Estudios Sociales y el Congreso Nacional contra el Terror Nazi; miembro de la Academia Nacional de Historia y Geografía; también fue Presidente del Instituto de Intercambio Cultural Mexicano-Cubano “José Martí”.

Fundó en Morelia la Escuela de Contadores que posteriormente se transformó en la Escuela de Comercio y Administración de la Universidad Michoacana.

Fue Rector de la Universidad nicolaita durante el periodo de 1963 a 1966.

Publicó obras importantes como La participación en las utilidades y el salario en México; El sufragio femenino desde el punto de vista constitucional; La educación socialista en México; Por una justicia al servicio del pueblo y La batalla ideológica de México, Setenta años de mi vida. Falleció en la ciudad de México el 3 de diciembre de 1978.

PABLO G. MACÍAS. Nació en Coeneo de la Libertad el 29 de junio de 1908. Sus padres fueron el profesor Pablo Macías y la señora María de Jesús Guillén. Inició su formación educativa en la Escuela Primaria “Nicolás Bravo” de Morelia, dirigida por el prestigiado maestro Juan N. Martínez. Posteriormente se inscribió en la Escuela Normal de Morelia, donde obtuvo el título de Profesor de Educación Primaria, cuando esta institución pertenecía a la Universidad Michoacana. Fue uno de los primeros maestros federales, juntamente con los profesores María de la Luz Quintero, Luz Martínez Báez, Fiacro Pérez y Juan Díaz Vázquez. Cuando cursó la carrera en la Normal, aprovechó su tiempo para estudiar la preparatoria en el Colegio de San Nicolás de Hidalgo, para continuar después su formación en la Escuela de Contadores, Taquígrafos y Telegrafistas. Se dedicó al magisterio durante cuarenta y siete años, desde 1924 hasta 1971.

A través de este amplio periodo pudo cursar la carrera de abogado en la Universidad Nacional Autónoma de México, y laboró en actividades periodísticas, trabajo que realizó con una gran vocación, la cual se manifestó en su etapa estudiantil. Siendo muy joven y aún alumno de la Escuela Normal fundó algunos medios de comunicación periodística, entre otros: Verbo Libre, El Ser Nacional y Valladolid. En 1916 radicaba en la ciudad de Torreón, Coahuila, donde colaboró en el periódico La Opinión. Poco después, editó su propio periódico: Revolución, en el cual ha quedado constancia de su orientación ideológica a favor de los trabajadores de la Comarca Lagunera, agraristas y ejidatarios. Luchó abiertamente contra los monopolios, cacicazgos, corruptelas y demás lacras del sistema capitalista. Fue víctima de ataques, amenazas y destrozos en su imprenta. Ya casi para finalizar la década de los años 30’s se trasladó a la ciudad de México, donde fue colaborador de los diarios Excelsior, El Universal y El Nacional.

Su primer libro, intitulado Los tarascos en la filosofía y el arte, fue editado por la Universidad de California el año de 1932.

Al cumplirse el IV centenario de la Fundación del Colegio de San Nicolás de Hidalgo en 1940, el periodista Macías escribió por encargo la monografía intitulada Aula Nobilis, cuya publicación fue promovida por los integrantes de Vanguardia Niolaita, el cual recoge testimonios de la vida del colegio y de la Universidad Michoacana.

Durante la II Guerra Mundial, el periodista Pablo G. Macías publicó artículos muy bien acabados, condenando la ideología e invasiones nazis; motivo por el que la República Francesa le otorgó, años más tarde, la Médaille de Bronze de la Reconnaissance Francaise, el 20 de mayo de 1947. Estos artículos fueron reeditados en un libro que llevó por título: Mi contribución a la victoria.

En 1943, vio la luz pública su libro: El pensamiento del Colegio más antiguo de América. La UNAM editó otro libro del escritor Macías: Hidalgo, reformador y maestro, 1959. Otras obras suyas fueron: La educación pública en la Constitución de 1857, 1957; El Chamizal, territorio de México en poder de los Estados Unidos, 1961; El Colegio de San Nicolás, santuario de la patria, 1960; Ignacio Cumplido, impresor y periodista, 1966; El presidente Juárez, la supuesta venta de Sonora y el cadáver de Maximiliano, 1968; Un recuerdo al poeta Jesús Sansón Flores, 1969; Don Vasco de Quiroga en su IV Centenario, 1969.

Formó parte de la Junta de Gobierno de la Universidad Michoacana, a partir de 1963 y en 1966 publicó un libro muy importante sobre el conflicto que vivió esa Casa de Estudios: Octubre sangriento en Morelia.

También fue autor de Hermanos en un ideal, 1973; Pátzcuaro, 1978 y Ario de Rosales, 1980. Estos libros formaron parte de una colección de Monografías municipales, publicadas por el Gobierno de Michoacán.

En la Secretaría de Educación Pública, el profesor y abogado Macías desempeñó algunos cargos, entre otros, los siguientes: Inspector, Visitador Especial, Subjefe de Departamento y Director de la revista “Artes del Libro”. También dirigió la publicación “Magisterio”, órgano del SNTE. En las páginas de esta revista publicó algunos trabajos sobre la Civilización prehispánica en Michoacán que dieron lugar a un libro: Los chichimecas. Apuntes para escribir la historia prehispánica de Michoacán, el cual fue editado por el Gobierno del Estado en 1980.

El Centro de Estudios sobre la Cultura Nicolaita publicó una obra autobiográfica, Luces y Sombras, testimonios nicolaitas, 1981.

Dejó de existir en la ciudad de México el 3 de mayo de 1985.

La vida y la obra de estos dos personajes michoacanos deben servir de ejemplo a las actuales generaciones de mujeres y hombres de Michoacán, sobre todo en las horas críticas que atraviesa nuestro Estado, después de tantos problemas, cuya solución definitiva no se advierte en un futuro inmediato. Es deber de todos contribuir al mejoramiento cívico, social, moral de nuestra entidad federativa.

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