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El amor y la amistad

12 de febrero, 2017

Redacción web/La Voz de Michoacán

MIGUEL ÁNGEL MARTÍNEZ RUIZ

 Entre los filósofos griegos, el primero que se ocupó de este tema fue Sócrates, cuyo pensamiento solo nos ha llegado  a través de los escritos de sus discípulos Platón, Jenofonte y Aristófanes. El primero de ellos describe las conversaciones del gran filósofo ateniense con algunos personajes que tuvieron el privilegio de platicar con él: Critón, Eutifrón, Fedro, Fedón, Cratilo, Teeteto,  Menón, Eutidemo, Gorgias, y Timeo, principalmente,  cuyas aportaciones fueron de enorme utilidad para rescatar la sabiduría del eminente maestro. En esas recreaciones, Sócrates reflexiona sobre diversos tópicos, siendo  el amor uno de ellos mediante sus famosos  Diálogos. Por el tema de este artículo, son de particular importancia aquellos en los que se aborda lo relacionado con el amor. Un primer intento por definir el concepto de amor se encuentra en el capítulo de Lisis o De la Amistad. Conforme a este texto, en términos generales, el amor es “desear que la persona amada sea lo más feliz posible.” Sin embargo, no es sino hasta el discurso siguiente cuando reflexiona con Fedro y dice que  “…este es deseo, pero incluso aquellos que no tienen Eros -según el sentido atribuido antes por Lisis- anhelan lo bello. ¿Sobre la base de qué podremos diferenciarlos? Sobre la base de dos principios rectores que Platón afirma  que existen en nosotros. El primero es un deseo innato de placer y el segundo una capacidad de juicio desarrollada tendiente a lo óptimo. Sucede que a veces tales principios coinciden y otras veces discrepan, en una lucha permanente por la supremacía.” […] “Se trata de un Eros que tiene por objetivo el placer antes que el bien, el cual no sólo es malo para el alma del amado sino también para su cuerpo en la medida en que el amante, poseído por el Eros egoísta, hace de su amado una persona físicamente débil al obligarlo a vivir encerrado en casa, privándolo con ello de dar salud a su cuerpo. Todo esto hace que sea inmensamente más sensato que el amado favorezca al no poseído por el Eros, de lo contrario se expone a un afecto que es como el del lobo por la oveja. Tal es la acusación de Sócrates contra el Eros.” En el libro El Banquete (Symposio) o Del Amor, se trata el amor platónico. Allí Fedro afirma que el amor es el dios más antiguo y el que lo sitúa al lado de la divinidad; Pansanias asevera que existen dos clases de amor de Venus: la Venus del cielo, muy digna, y la Venus popular, la cual enciende las más bajas pasiones; Erixímaco acepta el uranismo u homosexualidad; Agatón concibe el amor como algo que proporciona paz a los hombres y a la naturaleza. En cambio, Sócrates expone la teoría  que no es otra, sino la que sustenta Platón, definida como una expresión cuyo significado comúnmente alude al afecto físico no correspondido, el cual solamente se queda como un ideal. Es la motivación (o empuje) que lleva al conocimiento de una idea y a la contemplación de la misma, y que varía desde la apariencia de la belleza hasta el conocimiento puro y desinteresado de su esencia. Es una forma de amor y amistad en que no hay un elemento sexual (una vez alcanzado el encuentro sexual deja de ser amor platónico) o este se da de forma mental, imaginativa o ideal, y no de forma física.

                En el siglo  II a. C.,  el poeta latino Publio Ovidio escribió la obra Arte de amar (Ars amatoria) que consta de tres volúmenes en verso, con un propósito didáctico, pues en él se dan una serie de consejos sobre las relaciones amorosas, cómo cortejar a las mujeres y conquistarlas, la manera de conservar su amor o recuperarlo y cómo evitar que nos lo roben… Más o menos de esa misma época data el libro Diálogos acerca de la amistad (De Amicitia), escrito por el orador y filósofo latino Marco Tulio Cicerón, obra en la que define la amistad con las frases siguientes: “No es otra cosa la amistad que un sumo consentimiento en las cosas divinas y humanas con amor y con benevolencia: don tan grande que no sé si han concedido los dioses (excepto la sabiduría)  otro mayor a los mortales. Prefieren unos las riquezas, otros la buena salud, otros el poder, otros las dignidades y muchos los deleites: esto último propio de las bestias, y otro caduco y perecedero, dependiente no de nuestro arbitrio, de la inconstante fortuna. Y así discurren  noblemente los que constituyen el sumo bien en la virtud: esta misma es la que engendra y mantiene las amistades, de modo que sin ella no puede haberlas en manera alguna.” Los valores de esta relación entre los seres humanos y dice, entre otros muchos aforismos o frases: “Cuánta sea la fuerza de la amistad: no puede hallarse sino entre los buenos: quienes merecen este título”.

En las letras españolas, destaca El Libro de buen amor (1330 y 1343), conocido también como Libro de los cantares. Constituye una obra del Mester de Clerecía del siglo XIV. Esta composición está integrada por 1728 estrofas, cuyo hilo conductor es el relato de la autobiografía ficticia de su autor (Juan Ruiz, Arcipreste de Hita). Ha sido considerada una de las creaciones literarias muy importantes, no solo de España, sino de toda la Edad Media. “El libro contiene una colección heterogénea de diversos materiales unidos en torno a una pretendida narración de asuntos amorosos del propio autor, quien es representado en una parte del libro por el episódico personaje de don Melón de la Huerta. En él aparecen representadas a través de sus amantes todas las capas de la sociedad bajomedieval española.”

                En la obra cumbre de la literatura hispánica, El Ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha, Miguel de Cervantes Saavedra crea un personaje que es capaz de realizar cualquier hazaña, aunque signifiquen los más grandes sacrificios, y emprender todo lo que sea necesario para complacer a su amada Dulcinea del Toboso, de cuya hermosura quedó prendado desde la primera ocasión que la vio. Se trata del amor ideal, el anhelo, la emoción, el cariño sublime, excelso, elevado al más alto rango de los más puros sentimientos humanos.

                A esa misma época pertenece William Shakespeare, cuya obra Romeo y Julieta alcanza la gloria del amor cuando los amantes de  Verona enfrentan todas las adversidades del mundo que lleva a los personajes a sucumbir en su pasión inmensa, sin límites de ninguna índole, ellos se aman por encima de todo y llegan a la muerte antes de renunciar al gran amor de sus vidas. Es la tragedia lo que le da una dimensión excepcional, porque si hubiesen logrado huir, casarse y tener hijos, alejados de la sociedad en que vivían, no pasarían de ser una pareja común y corriente. El genio de su creador reside en expresar esa actitud valerosa para defender su amor intenso, profundo, indeclinable.

                Una historia análoga se da en la obra Abelardo y Eloísa, escrita por Pierre Abélard (Pedro Abelardo), en la que se narra el gran amor que surge cuando él, siendo un distinguido preceptor francés, se encuentra con su discípula Eloísa, y ambos caen en las redes de la pasión, tanto que no les importaron los convencionalismos de la oscurantista Edad Media, entregándose al disfrute del contacto carnal. Como resultado, ella queda embarazada y sus familiares la envían a un lugar alejado. Finalmente, consienten que ambos contraigan matrimonio, pero ella decide no vivir a su lado, se enclaustra en un convento, aunque lo sigue amando. Él es víctima de la emasculación como venganza de los familiares ofendidos. Él muere adorando a Eloísa y ella, al fallecer, pide que sus restos mortales sean depositados en la misma tumba que su amado Abelardo.

                Ya en el siglo XVIII, Jacques Henri-Bernardin de Saint-Pierre escribió la novela intitulada Pablo y Virginia, en la cual se cuestiona el modelo de sociedad, donde se requiere un cambio de las relaciones de poder. Los personajes de Pablo y Virginia son dos niños que se enamoran, viven felices y acordes con la naturaleza en una isla. Ella es requerida por un importante hombre de negocios que radica en Europa, lo cual trunca sus planes, pero ella no se siente feliz y regresa. Sin embargo, el barco en el que viaja al retornar se hunde, ella puede luchar por su vida para continuar la anterior, pero prefiere morir. Ese amor interrumpido por circunstancias de una realidad cruel vino a ser uno de los primeros pasos hacia el romanticismo.

                Al margen de la literatura, muchos autores han tratado de definir los conceptos de amor y amistad. La mayoría coinciden en que es muy difícil dar una definición más o menos completa, sin embargo, han procurado establecer las características de este fenómeno: emotivo, profundo, no se limita a los seres humanos, atracción afectiva, apasionado, devoto, hasta cierto punto irracional, desmedido, existen diferentes manifestaciones del amor: con elementos eróticos y sin ellos, y señalan en el amor hacia Dios o a la naturaleza, a la santidad, a la belleza, a la bondad, a los padres, hermanos y familiares, al prójimo, etc.

                También incluyen como ingredientes del amor otras ideas que pueden caer dentro de una percepción meramente subjetiva: bello, adoración, sufrimiento, vivir, creer, sentir, admirar, alegría, ternura, aceptar, reconocer errores, perdonar, etc.

                La poeta mexicana Josefa Murillo escribió una estrofa que dice: DEFINICIÓN. Amor, dijo la rosa, es un perfume/ Amor es un murmurio, dijo el agua/Amor es un suspiro, dijo el céfiro/Amor, dijo la luz, es una llama/ ¡Oh! ¡Cuánto  habéis mentido!/ Amor ¡es una lágrima!

                Para adquirir una idea más clara sobre estas concepciones se incluyen algunas frases de diversos autores:

La amistad es más difícil y más rara que el amor. Por eso, hay que salvarla como sea. Alberto Moravia (1907-1990).  Ama hasta que te duela. Si te duele es buena señal. Madre Teresa de Calcuta (1910-1997) Misionera yugoslava naturalizada india. Un hermano puede no ser un amigo, pero un amigo será siempre un hermano. Demetrio de Falero (350 AC-280 AC) Orador, filósofo y gobernante ateniense. En un beso, sabrás todo lo que he callado. Pablo Neruda (1904-1973) Poeta chileno. Cuando mi voz calle con la muerte, mi corazón te seguirá hablando. Rabindranath Tagore (1861-1941) Filósofo y escritor indio. No olvides nunca que el primer beso no se da con la boca, sino con los ojos. O. K. Bernhardt Escritor alemán. La amistad es un alma que habita en dos cuerpos; un corazón que habita en dos almas. Aristóteles (384 AC-322 AC) Filósofo griego. El que busca un amigo sin defectos se queda sin amigos. El amor es: el dolor de vivir lejos del ser amado. Uno está enamorado cuando se da cuenta de que otra persona es única. Jorge Luis Borges (1899-1986) Escritor argentino. El verdadero amor es como los espíritus: todos hablan de ellos, pero pocos los han visto. François de la Rochefoucauld (1613-1680) Escritor francés. Los verdaderos amigos se tienen que enfadar de vez en cuando. Louis Pasteur (1822-1895) Químico y microbiólogo francés. Amar no es solamente querer, es sobre todo comprender. Françoise Sagan (1935-2004) Escritora francesa. Ni la ausencia ni el tiempo son nada cuando se ama. Louis Charles Alfred de Musset (1810-1857) Poeta francés. La amistad duplica las alegrías y divide las angustias por la mitad. Sir Francis Bacon (1561-1626) Filósofo y estadista británico. La señal de que no amamos a alguien es que no le damos todo lo mejor que hay en nosotros. Paul Claudel (1868-1955) Escritor y diplomático francés. Amar no es mirarse el uno al otro; es mirar juntos en la misma dirección. Antoine de Saint-Exupery (1900-1944) Escritor francés. El más difícil no es el primer beso sino el último. Paul Géraldy (1885-1983) Poeta y dramaturgo francés. Cuando quieres realmente una cosa, todo el Universo conspira para ayudarte a conseguirla. Paulo Coelho (1947-?) Escritor brasileño. Exígete mucho a ti mismo y espera poco de los demás. Así te ahorrarás disgustos. Confucio (551 AC-478 AC) Filósofo chino. El que es celoso, no es nunca celoso por lo que ve; con lo que se imagina basta. Jacinto Benavente (1866-1954) Dramaturgo español. Al primer amor se le quiere más, a los otros se les quiere mejor. Antoine de Saint-Exupery (1900-1944) Escritor francés. El verdadero amigo es aquél que está a tu lado cuando preferiría estar en otra parte. LenWein. La memoria es como el mal amigo; cuando más falta te hace, te falla. Refrán. Los amigos son como la sangre, cuando se está herido acuden sin que se los llame. Anónimo. Tómate tiempo en escoger un amigo, pero sé más lento aún en cambiarlo. Benjamin Franklin (1706-1790) Estadista y científico estadounidense.

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