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El gobernador Silvano Aureoles y el conflicto magisterial

22 de mayo, 2016

Redacción web/La Voz de Michoacán

Por: Miguel Ángel Martínez Ruíz

Los medios de comunicación masiva tienen la obligación ineludible de informar objetiva e imparcialmente sobre los actos incorrectos de quienes tienen alguna responsabilidad de carácter público,  al mismo tiempo que es su deber indeclinable dar cuenta de las acciones positivas, es decir, aquellas que trascienden al bienestar común. De ahí que este artículo aluda al reciente desempeño del C. Gobernador de Michoacán con motivo de algunas manifestaciones, realizada por la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), organismo sindical que ha mantenido secuestrada la ciudad de Morelia, sin que nadie se lo impida. Es esta la primera ocasión que la máxima autoridad estatal asume su papel para poner orden en medio del caos que ha privado durante varias décadas.

Desde el día en que rindió su protesta como titular del Poder Ejecutivo Estatal, el Ing. Silvano Aureoles Conejo expresó textualmente: “Tomo posesión como Gobernador de Michoacán, en un momento con un acumulado histórico de desafíos, pero lo hago con gran optimismo y entusiasmo por convertir los retos en oportunidades para mejorar nuestra realidad. He propuesto un nuevo comienzo. No lo hago como un borrón y cuenta nueva, ni como una amnesia ilusoria. Lo hago como una base sobre la cual construiremos la transformación del estado de Michoacán de Ocampo.”

“Amigas y amigos: A Michoacán le hemos fallado una parte importante de la clase política. La inseguridad pública, el imperio de la ilegalidad y la impunidad, la crisis de las finanzas públicas, la ineficacia e inconsistencia gubernamental, y los conflictos sociales, han sumido a Michoacán en una vorágine de desequilibrio e incertidumbre.

“La inestabilidad estructural e institucional que hemos vivido, ha generado retrocesos, parálisis y caos en todos los temas y ámbitos de la vida diaria, además de un gran descontento social, de una población que se siente lastimada, engañada y vulnerable. “Esta situación, ha llevado a que la sociedad desconfíe de sus autoridades a tal grado, que ha asumido una posición de resignación o de complicidad, o por el contrario, de hacerse justicia por sus propias manos.

“Hechos indignantes, como el contubernio de autoridades con el crimen organizado, sea por acción u omisión, incluso en las más altas esferas del gobierno estatal, han acaparado los titulares de medios nacionales e internacionales, y ensuciado la imagen de Michoacán, ¡llenándonos de vergüenza y de coraje! Hemos sido estigmatizados como un estado corrupto y hasta inepto.

“Los frecuentes cambios en posiciones estratégicas del gobierno – 4 gobernadores en poco más de 7 años, 6 secretarios de gobierno, 7 secretarios de finanzas; 7 secretarios de desarrollo económico, -por mencionar algunos ejemplos-, han generado un tremendo desequilibrio.

“Esto ha imposibilitado la continuidad de planes y proyectos y ha impedido, digámoslo claro, el progreso de nuestro estado.

“Endeudamientos, desorden financiero e inseguridad jurídica, han desencadenado en un alud de incumplimientos a proveedores y olvido de programas sociales.

“¡Una economía estancada! ¡Un caos fiscal! Las marchas y los plantones de diversos grupos, las tomas en edificios públicos, los bloqueos en calles y carreteras, y las tomas de casetas de peaje, son ya parte del paisaje habitual michoacano.

“Estos disturbios, si bien algunos nacen de justas exigencias, estrangulan la actividad económica y dañan la imagen del Estado.

“Soy un férreo defensor de la libertad de expresión, pero hemos rebasado lo tolerable, se afecta los derechos de terceros y a la ciudadanía en su conjunto, por eso, es urgente romper este ciclo perverso en el que todos perdemos.

“Amigas y amigos: Junto con ello, NO podemos esperar que Michoacán cambie, mientras sigamos siendo indiferentes a la lacerante y creciente pobreza.

“Tenemos más de dos y medio millones de michoacanas y michoacanos pobres, de los cuales una parte importante está en condición de pobreza extrema.

“¡Esta situación es insostenible! ¡Genera violencia y desesperación! Provoca descomposición social, abandono y un sentir de desesperanza generalizado.”

Llamó la atención que manifestara lo anterior frente a varios exgobernadores, corresponsables del desastre que ha vivido Michoacán en las últimas administraciones gubernamentales. Esta actitud es digna de reconocimiento, pues está demostrando con hechos su vocación de servir a los intereses superiores del pueblo michoacano y no convertirse en cómplice de grupos que solo piensan en enriquecerse a como dé lugar sin importar el daño que causan al crecimiento y desarrollo de la entidad.

Abundando en detalles, debe decirse que el miércoles 27 de abril, hubo esa movilización (como ellos la llaman) de profesores y alumnos de algunas escuelas normales para protestar por la presencia del actual secretario de Educación Pública, y ante los desórdenes que intentaban realizar miembros de la policía les impidieron el paso. Algunos fueron detenidos y conducidos a las instalaciones de la Procuraduría de Justicia. El gobernador Silvano Aureoles fue muy claro al señalar que no iba a permitir esos desmanes, pues las acciones de los maestros son improcedentes desde el punto de vista legal, ya que obstaculizan la vía pública y causan destrozos a su paso.

Ese mismo día, a través de los diferentes medios de comunicación masiva, se escucharon voces de diferentes personas aprobando las acciones del gobernador Aureoles, incluso con especial entusiasmo le expresaron su felicitación. Esta respuesta popular es un fiel reflejo del descontento provocado por los líderes corruptos del magisterio que en lugar de conducir con atingencia a sus agremiados los llevan a realizar actos fuera de la ley. No se puede tolerar que se quebrante el estado de derecho, pues se corre el riesgo de que Michoacán se convierta en un estado sin derecho, lo cual sería catastrófico para todos los sectores de la población que vive en nuestro Estado.

No obstante la adopción de tales medidas, apegadas a derecho,el día 19 del actual los maestros democráticos volvieron a tomar de rehén a la ciudad, afectando a toda la población. No les importa si llevan un enfermo grave, una mujer a punto de dar a luz, la llegada puntual al trabajo de muchas personas. Solamente su movimiento y las demás personas no existen, ni tienen derechos humanos.

Está muy bien que el gobierno respete las garantías constitucionales (derechos humanos), entre ellos el de asociación y el de la libertad para la expresión de las ideas, pero de ahí a permitirle a cualquiera que se ostente como luchador social e incida en conductas delictuosas hay una diferencia muy grande. En este caso, se debe actuar conforme a derecho y castigar a los responsables de actos tipificados en el Código Penal vigente, pues de lo contrario ¿qué garantías tiene el ciudadano común de que se le respeten sus derechos? No es correcto que se quebrante el estado de derecho, los gobernantes que lo permiten se convierten en cómplices de los delincuentes.

El actual conflicto magisterial, con el pretexto de la reforma educativa, tiene como antecedente más lejano la creación de los sindicatos, resultado de las conquistas sociales logradas por el movimiento social de la Revolución Mexicana. Estas organizaciones fueron auspiciadas por los regímenes emanados del partido oficial (PNR, PRM y PRI) para controlar a los obreros, campesinos, empleados, trabajadores de Pemex, maestros, etc., y mediatizar los auténticos intereses de clase. Todo se lograba a través de los sindicatos, con los cuales el gobierno en turno negociaba los problemas y les hacían concesiones a cambio de los votos para darle una máscara de democracia al sistema político. De ese modo apareció el llamado “charrismo” sindical, cuyos protagonistas fueron y siguen siendo muchos líderes corruptos, condición que seguimos padeciendo en las estructuras de casi todos los gremios. Dentro de este contexto han surgido grupos disidentes al inconformarse por no ser partícipes de las prebendas, regalías y dinero en efectivo con los que solían corromper a esos líderes espurios.

La verdad es que los dirigentes de la Coordinadora, en su mayoría, son profesores egresados de las Escuelas Normales Rurales, donde se les inculcó una ideología con tintes marxistas, pero carecen de una formación sólida que les permita tener una visión cabal de la realidad social, incluso desconocen muchas obras esenciales de la corriente promovida por Marx, Engels, Lenin, etc. Les hace falta estudiar más, pero esto no se logra a través de manifestaciones, plantones y huelgas. Para formarse como profesores eficientes y eficaces se requieren muchas horas de estudio, único método que conoce el hombre hasta ahora para aprender. Esa es la realidad, y deben aceptarla.

Desde hace más de 150 años, en la Constitución de 1857 se establecieron varias garantías o derechos humanos al respecto: “Artículo 6. La manifestación de las ideas no puede ser objeto de ninguna inquisición judicial o administrativa, sino en el caso de que ataque la moral, los derechos de tercero, provoque algún crimen o delito, o perturbe el orden público.”

En Michoacán, al iniciarse el movimiento democrático magisterial, fue bien visto, pero muy pronto cayeron en los vicios contra los cuales se manifestaron originalmente. El problema ha ido creciendo y las ambiciones de los líderes también. Los gobernadores han sido condescendientes al otorgarles elevadas sumas de dinero con la única condición de que no alteren la paz pública, pero esos acuerdos o “minutas” jamás son satisfechos, pues a mayores concesiones más crece el afán de enriquecerse por parte de los líderes. Hace algún tiempo, un secretario de Educación en el Estado declaró a la prensa, después de presenciar una magna concentración de profesores procedentes de todos los municipios: “No sé qué más quieren, hace diez días les entregué sesenta millones de pesos”. Aseveración que puso al descubierto la corrupción de los gobiernos y los líderes deshonestos. Esa es la verdad. Si alguien considera lo contrario, es posible realizar una encuesta, transmitiéndola en vivo por algunos canales, en la plaza pública, mercados, casa por casa, etc.,  para que los maestros conozcan directamente  la pésima opinión que de ellos tiene la ciudadanía.

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