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Juan Gabriel y el Laberinto de la soledad

11 de septiembre, 2016

Redacción web/La Voz de Michoacán

Por: Miguel Ángel Martínez Ruíz.

El fenómeno sociológico, que constituye la presencia del cantante, actor, músico, compositor, productor discográfico y filántropo mexicano Alberto Aguilera Valadez, es muy interesante por las implicaciones que tuvo, con motivo de los homenajes organizados en su memoria. ¡Qué factores influyeron para que personas de todas las clases sociales, sin distinción de edad, sexo o condición económica acudieran para entrar a ver, solo a ver, las cenizas del llamado “Divo de Juárez”? Con el propósito de comprender y explicar estos hechos se debe ubicar al personaje en que se convirtió el cantautor dentro de su contexto sociocultural. En el Palacio de las Bellas Artes de la Ciudad de México se presentaron más de 700 mil personas para recordarlo y, como póstumo reconocimiento, interpretar sus canciones.

Mario Moreno Reyes “Cantinflas”, en el mismo  recinto solamente reunió 150 mil, y otros artistas honrados ahí, como María Félix, los escritores Gabriel García Márquez, Octavio Paz y Carlos Fuentes solo lograron un poco más de cien mil. El periodista y escritor Nicolás Alvarado se atrevió a escribir  un artículo, en el cual trató con claro desdén al cantautor, estas son algunas de sus frases: “…conozco apenas unas pocas de sus canciones que, confesaré, me han bastado para identificarlo como uno de los letristas más torpes y chambones en la historia de la música popular, todo sintaxis forzada, prosodia torturada y figuras de estilo que oscilan entre el lugar común y el absurdo.” Más adelante agrega: “Mi rechazo al trabajo de Juan Gabriel es, pues, clasista: me irritan sus lentejuelas no por jotas sino por nacas, su histeria no por melodramática sino por elemental, su sintaxis no por poco literaria sino por iletrada.” Inmediatamente, las redes se llenaron de tweets en contra de estas críticas. Tanto movió a los usuarios del  internet que el señor Alvarado se vio obligado a presentar su renuncia al cargo de Director de TV UNAM. Quienes manifestaron su disgusto, lo acusaron de asumir una actitud homofóbica, intolerante, irrespetuoso de los derechos humanos y otros señalamientos por el estilo. En realidad, Alvarado se dejó llevar por la emoción, más que por la objetividad de un estudioso de los problemas culturales y sociales. Días después, el propio Nicolás Alvarado expresó: “Ofrezco una disculpa para quienes se hayan sentido agraviados por la inoportunidad del texto. No era el momento para este texto porque el país lloraba la muerte de Juan Gabriel”. También  se manifestó preocupado por la libertad de expresión al decir: “Como ciudadano puedo recibir una crítica porque alguien está en desacuerdo con alguna opinión que puedo tener con tal o cual escritor o artista, pero la crítica pasa por otros derroteros y tiene otro tono. Mejor ya no soy funcionario público y mejor soy escritor”.  Al margen de estas opiniones muy personales, para emitir juicios sobre Juan Gabriel se requiere explicar la realidad y, con base en esto, hacer lo posible por entender el cómo y el porqué de su trascendencia. Debe verse conforme a las circunstancias de su vida, tanto personal, como dentro del medio artístico. Se sabe por relatos hechos por él mismo que su biografía estuvo llena de dolor y abandono, pues su padre padeció una severa enfermedad psiquiátrica; motivo por el que su madre tuvo que emigrar de su lugar de origen, Parácuaro, Michoacán, hacia el norte del país, específicamente a Ciudad Juárez, donde por razones de trabajo y debido a ciertos rasgos de inadaptación que acusaba el niño Alberto Aguilera de solo cinco años de edad, la señora tuvo que internarlo en la Escuela de Mejoramiento Social para menores (se supone que infractores), y allí permaneció durante ocho años. En esa institución conoció a un maestro de hojalatería, cuyo nombre era Juan Contreras, quien había sido músico, pero estaba afectado por la sordera. Fue él su primer profesor de música.  De ahí que adoptara el nombre de Juan como homenaje permanente a este buen hombre y a su padre que se llamó Gabriel. Como era el encargado de tirar la basura, a los trece años huyó. Tuvo que refugiarse en casa del maestro Juan, quien lo protegió y asumió la responsabilidad paterna. Le daba algunas piezas de artesanía, elaboradas por ambos para su comercialización. Hizo intentos por dar a conocer sus aptitudes musicales, dado que ya había escrito algunas canciones y no era tan mal intérprete. Viajó a algunas ciudades fronterizas (Ensenada, Tijuana, Rosarito, entre otras)  sin encontrar trabajo. Después regresó nuevamente a Tijuana y obtuvo trabajo en un centro social, donde conoció a José Alfredo Jiménez. Regresó al lado de su madre y consiguió un empleo en el lugar denominado “Noa, Noa”.

Visitó en varias ocasiones la ciudad de México, pero las circunstancias no lo favorecieron, incluso fue acusado falsamente de robo. Motivo por el que estuvo en calidad de recluso en la penitenciaría de Lecumberri. Ahí Enriqueta Jiménez, conocida como “La Prieta Linda”, lo rescató y fue su primera intérprete. A partir de entonces, por el éxito logrado por la cantante, la vida de Juan Gabriel empezó a cambiar.

Octavio Paz escribió en 1950 el libro intitulado “El laberinto de la soledad”, que trata de la psicología del mexicano, que se siente solo. Venera a las deidades, pero ninguna llena su soledad. Se observa en las canciones de Juan Gabriel la angustia existencial causada por la soledad, la culpa y la vergüenza, además de frustraciones y conflictos. Sin pretender un análisis profundo de las motivaciones de los temas que aborda el cantautor, se incluyen algunas letras de sus canciones para observar cómo sus creaciones reflejan la problemática de su vida: “Hasta que te conocí: Yo sabía de alegrías, la belleza de la vida; pero no de soledad, pero no de soledad, de eso y muchas cosas más. Yo jamás sufrí, yo jamás llore, yo era muy feliz… yo vivía muy bien.  Hasta que te conocí,  vi la vida con dolor, no te miento fui feliz, aunque con muy poco amor. Y muy tarde comprendí que no te debía amar, porque ahora pienso en ti, más que ayer, mucho más. […]Y es que tú fuiste muy mala, sí, muy mala conmigo. Por eso no te quiero,  no te quiero ver jamás.”II“Para que me haces llorar: Para qué me haces llorar, que no ves como te quiero, y para que me haces sufrir, que no ves que más no puedo. Yo nunca, nunca había llorado, y menos de dolor, ni nunca, nunca había tomado y menos por un amor. Por qué me haces llorar, y  te burlas de mí si sabes tú muy bien que yo no sé sufrir. Yo me voy a emborrachar a no saber de mí que lo sepan que hoy lloré y que hoy me emborrache por ti.”II “Así fue: “Perdona si te causo dolor, perdona si te digo adiós, cómo decirle que te amo, cómo decirle que te amo. Sí me ha preguntado, yo le dije que no, yo le dije que no. Soy honesto con ella y contigo. A ella la quiero y a ti te he olvidado. Si tú quieres seremos amigos, yo te ayudo a olvidar el pasado. No te aferres, ya no te aferres a un imposible, ya no te hagas, ni me hagas más daño, ya no.” II “Amor eterno: “Obscura soledad estoy viviendo, la misma soledad de tu sepulcro. Tú eres el amor del cual yo tengo, el más triste recuerdo de Acapulco.”II “Yo no nací para amar: A mis dieciséis anhelaba tanto un amor que no llegó, siempre lo esperé. Todos mis amigos se encontraban en la misma situación, y después yo vi cómo iban cambiando su manera de vivir. Todos con su amor, cada uno de ellos, muy sonrientes muy felices, menos yo. Y la soledad, cada vez más triste, y más oscura yo viví. Y a esa edad, todos preguntaban los motivos, yo solía siempre decir: Yo no nací para amar, nadie nació para mí, tan solo fui un loco soñador nomás. Yo no nací para amar, nadie nació para mí, mis sueños nunca se volvieron realidad. Siempre lo busqué pero, nunca pude encontrar ese amor, siempre lo esperé y en todas partes que esperaba, ese amor nunca llegó. Hoy mi soledad cada vez más triste,  y más oscura pueden ver, hoy en esta edad aún me preguntan mis amigos, y es triste responder…”

Las causas del gran éxito de Juan Gabriel radican en la tristeza, el abandono, cierto desencanto y frustración, pobreza, soledad y otras variables de la afectividad humana, particularmente muchas lamentaciones, con los cuales se identifican sus admiradores y fans. También influyó la sencillez de sus letras, que son accesibles al promedio de los mexicanos y de los llamados latinos en general, pues en España obtuvo un triunfo sensacional. El disco Recuerdos, grabado en Londres, alcanzó una elevadísima cantidad de copias que fueron vendidas. Protagonizó cinco películas y lo acompañaron artistas de la talla de Sara García, Verónica Castro, Julio Alemán, Lucha Villa, etc.

Todos los cantantes se disputaban las composiciones del cantautor, entre los cuales destacan Angélica María, Lucha Villa, Daniela Romo, José José, Lucía Méndez, Rocío Durcal, Luis Miguel, Ana Gabriel, Raphael, Aída Cuevas, Vicente Fernández, Lupita D’Alessio, María Victoria, Pedro Vargas, Lola Beltrán, Amalia Mendoza, Marco Antonio Solís, Cornelio Reyna, Jennifer López, Rocío Jurado, Shakira, Marc Anthony,  Juanes, Joan Sebastian, Alejandra Guzmán,  Amanda Miguel, Fifth Harmony, Jesse&Joy, Laura Pausini, Diego Verdaguer,  Emmanuel,  Luciano Pereyra, Anahí, Natalia Lafourcade, José María Napoleón, Paquita la del Barrio, Luis Fonsi, Lupillo Rivera, David Bisbal, Espinoza Paz, India, Carla Morrison, Antonio Orozco, Natalia Jiménez y muchos más.

Hubo presentaciones tumultuosas en varias ciudades de Latinoamérica, España y los Estados Unidos. En el Rose Bowl de Pasadena, California, hubo una concurrencia de 75,000 espectadores, lo mismo en el Madison Square Garden de Nueva York, el Estadio Azteca, el Estadio Nacional de Chile, el Estadio Orange Bowl en Florida, en Madrid, en la Plaza de Toros México, el Hollywood Bowl y muchísimos palenques en toda la República Mexicana, siendo la más importante su presentación en el Zócalo de la Ciudad de México, donde asistieron más de 350,000 personas el 1 de enero del año 2000.

Recibió muchos homenajes en vida, como el premio La Guirnalda de Oro y la Excelencia Universal por parte del Rey de España, una estrella en Hollywood, el presidente municipal de Los Ángeles declaró el 5 de octubre como el “Día de Juan Gabriel”, le fue erigida una estatua en la Plaza Garibaldi de la Ciudad de México, etc.

Sus canciones han sido traducidas a muchos idiomas, como inglés, francés, alemán, italiano, portugués, japonés, tagalo, etc.

Como intérprete ha vendido más de 150 millones de discos, 75 millones de copias como productor discográfico y 45 millones por las interpretaciones hechas al lado de Rocío Dúrcal.

Fue de los pocos cantantes que recibieron la aprobación para que actuara en el Palacio de las Bellas Artes, a cuya presentación asistió el presidente de la República.

Los méritos de Juan Gabriel pueden resumirse en cuatro aspectos: 1) Siendo huérfano sufrió el abandono y  en lugar de  engolfarse en lo trágico de su vida supo sobreponerse a los problemas y resultar airoso en esta dura prueba, además surgió del pueblo más pobre; 2) Fue un hombre con sentimientos de solidaridad humana, pues proporcionó gran cantidad de sus recursos económicos para el sostenimiento de instituciones de beneficencia pública; 3) Mantuvo una postura contraria al machismo mexicano, borrando hasta cierto grado la imagen del charro con pistola al cinto, pendenciero, jugador, enamorado, gritón, borracho y no pocas veces chillón; y 4) Contribuyó a la cultura popular con aciertos y desaciertos, pero al fin su trabajo constituye una aportación no esencial, pero sí estimable.

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