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La maestra Celia Gallardo González

31 de mayo, 2015

admin/La Voz de Michoacán

Una de las mujeres michoacanas más distinguidas del siglo XX fue sin duda la maestra cuya biografía se intenta escribir. Gracias a la valiosa colaboración de dos de sus hijos: Áurea Ceres y José Raúl Miravete Gallardo, quienes tuvieron a bien proporcionar los datos sobre esta destacada educadora que fue pionera en la defensa de los derechos de la mujer michoacana y cuya labor fue tan importante que no se puede agotar en un breve artículo periodístico. Desde muy joven manifestó grandes cualidades para las actividades de carácter político al surgir como lideresa en la Escuela Normal de Morelia, lo mismo en el Primitivo y Nacional Colegio de San Nicolás de Hidalgo. Sus firmes convicciones la llevaron a luchar denodadamente por la dignificación de la mujer en todos los planos de la existencia; motivo por el cual constituye un ejemplo, pues tuvo la integridad suficiente para enfrentar la discriminación que sufrían las mujeres en nuestro Estado, por una serie de prejuicios arraigados en la forma de ser de los varones mexicanos, con las actitudes machistas que estuvieron en boga durante mucho tiempo, sin conceder ninguna prerrogativa a las mujeres. Era tan marcada esa tendencia que no fue sino hasta el año de 1955 cuando las mujeres pudieron ejercer el derecho de votar. La luchadora social Gallardo González siguió la trayectoria que había iniciado Laureana Wright González, directora de la revista “Violetas de Anáhuac”, de 1984 a 1997, impulsora de la lucha feminista. En 1910, se organizó el Club Femenil Anti-Reeleccionista “Las Hijas de Cuauhtémoc”, agrupación que protestó en contra del fraude electoral y se manifestó en defensa de los derechos de las mujeres. El 13 de enero de 1916 se realizó el Primer Congreso Feminista en Yucatán, bajo los auspicios del gobernador Salvador Alvarado. Sin embargo, en la Constitución de 1917 se ignoró por completo la demanda de las mujeres a su derecho legítimo del sufragio y, por tanto, la ciudadanía. Del 20 al 30 de mayo, se llevó a cabo el Primer Congreso Nacional Feminista en la ciudad de México, donde exigieron que las mujeres pudieran participar en la vida política. Como resultado, el gobernador de San Luis Potosí, Aurelio Manrique, emitió un decreto mediante el cual se le otorgaba a la mujer el derecho al sufragio y a ser elegidas en cargos de carácter municipal. El 18 de noviembre de 1923 es una fecha histórica, pues ese día Elvia Carrillo Puerto fue electa Diputada al Congreso local. Finalmente, el 17 de octubre de 1953 se publicó en el Diario Oficial el nuevo texto del Artículo 34 Constitucional: “Son ciudadanos de la República los varones y las mujeres que, teniendo la calidad de mexicanos, reúnan, además, los siguientes requisitos: haber cumplido 18 años, siendo casados, o 21 si no lo son, y tener un modo honesto de vivir”. Con esto culminaron las luchas por alcanzar la igualdad de género. Por ello, la maestra Celia Gallardo González representa la continuación de esa causa en pro de la mujer mexicana.

Según las fuentes citadas, esta maestra nació el día 6 de julio de 1924 en la calle Fuerte de los Remedios 218, de la ciudad de Morelia, Michoacán. Fue la penúltima de cinco hermanos del matrimonio formado por el reconocido moreliano, que por veinticinco años fuera el Director de la Banda de Música del Gobierno del Estado y además formador de varias generaciones de niños músicos del internado “España – México”, el maestro de música Salvador Gallardo González y la señora Josefina González Romero. Sus hermanos: Gustavo, Beatriz, Ma. Guadalupe y Salvador.

Realizó estudios de primaria en la prestigiada escuela estatal “Mariano Jiménez”, donde se educaban solamente niñas, las que aprendían cocina, corte, música, canto, danza, declamación, componían en verso y en prosa y ganaban todos los primeros lugares de los concursos artísticos y académicos y salían como airosas y triunfantes competidoras de los muy recatados colegios de niñas atendidos por religiosas. Continuó sus estudios en la Escuela de Iniciación Universitaria para Señoritas y posteriormente, en la Escuela Normal, que por entonces dependían de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. También fue bachiller en Ciencias Sociales en el Colegio de San Nicolás de Hidalgo.

Sus anhelos de adolescente inquieta y su carisma de líder nata dejaron huella de su paso en esas instituciones. En la Escuela Normal fue de las entusiastas organizadoras e integrantes del equipo femenil de Básquetbol “Tarascas”, que llegó a participar en torneos nacionales y que incluso sostuvo juegos amistosos con equipos varoniles del interior del Estado a falta de quintetas femeninas en aquellos años. Como la mayoría de los jóvenes de su tiempo, luchó por las reivindicaciones populares y nacionalistas, desempeñando el cargo de Secretaria de Acción Femenil de la combativa Federación de Estudiantes Universitarios de Michoacán.

En el año de 1940, inició su labor docente como ayudante en la escuela estatal “Lázaro Cárdenas” de la ciudad de Morelia, misma que continuó en la escuela donde ella cursó la primaria, la “Mariano Jiménez”. En el año de 1945 se desempeñó como educadora en el jardín de niños “Emilio Carranza”. Después ingresó al sistema federal de educación pública, como maestra de grupo de enseñanza primaria, laborando en escuelas rurales federales como la de Santa María de Guido, del Municipio de Morelia, y la escuela “Revolución” de Zinapécuaro, y en las escuelas federales “Mariano Michelena”, “Centro José María Morelos y Pavón” y “David G. Berlanga” (Tipo), de la ciudad de Morelia, así como en la “Ignacio M. Altamirano” de la ciudad de Uruapan. Combinaba su trabajo docente, el que fue brillante y sobresaliente, con actividades de alfabetización y enseñanzas manuales y artísticas a jóvenes y adultos en diversas instituciones, como en la Penitenciaría de Morelia, el Cuartel de la XXI Zona Militar y en la Escuela Técnica Industrial.

En 1948 se casó con el ingeniero agrónomo Raúl Miravete Anota, de quien se separó en 1955, quedando a cargo de los cinco hijos que procrearon: Aurea Ceres, Ma. Antonieta, Rosana, José Raúl y Carlos Gabriel.

En 1957 formó parte del Cabildo moreliano como Regidora, puesto que obtuvo en reconocimiento a su dedicación y empeño en el ejercicio de su profesión. Como integrante del Ayuntamiento de Morelia, se le recuerda visitando las escuelas para percatarse de qué era aquello en lo que el Municipio podía ayudar; o bien, rodeada de grupos de campesinos que le exponían sus problemas.

En el año de 1959, tuvo el honor de ser electa como diputada local, por el Distrito de Morelia, formando parte de la LV Legislatura del Congreso del Estado, convirtiéndose en la primera mujer que ocupó una curul en Michoacán. Como diputada de la LV Legislatura del Congreso Michoacano, llegó a fungir como presidenta del mismo. Con tal carácter presidió diversas sesiones solemnes, entre las cuales destacan: una con la presencia del C. Presidente de la República, Lic. Adolfo López Mateos, y la correspondiente a al quinto informe del entonces C. Gobernador del Estado, Lic. David Franco Rodríguez, al cual dio contestación.

Sus funciones legislativas no la apartaron de su quehacer social, convirtiéndose en gestora y promotora de obras comunitarias en su Distrito. Implementó jornadas integrales de trabajo y gestión en las comunidades rurales más incomunicadas, a donde sólo era posible el acceso a caballo u otras bestias de monta. Así, llegaba con un pequeño ejército compuesto de enfermeras, ingenieros y funcionarios de diversas dependencias, para atender necesidades de salud, de educación, de obras de servicios y de asuntos agrarios. Interesada por la integración de la familia, en esas jornadas organizaba matrimonios colectivos y registro de hijos de las parejas que vivían en unión libre por carecer de autoridad civil de esa competencia. De igual forma, su preocupación por la niñez la motivó a participar activamente en la conformación del Instituto Michoacano Pro Infancia y como legisladora pugnó para la aprobación del Proyecto de Ley que dio origen al Instituto Michoacano de Protección a la Infancia, filial del Instituto Nacional de Protección a la Infancia (I.N.P.I.).

Otra de sus actividades lo fue el periodismo, el que ejerció desde que era   estudiante, como directora del periódico estudiantil   “Nosotros” y colaborando en los periódicos “El Nicolaita” y “Michoacano”. A inicios de los años sesenta fundó y dirigió el periódico “Voces Femeninas”, editado en la ciudad de Morelia y en el que colaboraban un grupo de entusiastas mujeres michoacanas.

En la actividad política destacó como interesante oradora, y ligada al sector popular del Partido Revolucionario Institucional PRI, ocupó la Dirección de Acción Femenil de la Federación Estatal en Michoacán de la C.N.O.P. y al mismo tiempo fue nombrada secretaria de Acción Femenil del Comité Directivo Estatal de dicho partido, siendo de las fundadoras de la Casa de la Mujer Michoacana, que más tarde se conoció como Casa de la Mujer Cenopista. Se desempeñó como Secretaria General del mismo Comité Directivo Estatal del PRI, siendo la primera mujer que ha ocupado ese cargo. El Comité Ejecutivo Nacional del PRI le asignó algunas tareas como Coordinadora de Acción Femenil en el Distrito Federal y en los estados de Michoacán, Guanajuato y Tlaxcala, y como Delegada del Sector Femenil en el Estado de Nayarit.

En el año de 1964, se convirtió en la primera michoacana diputada al Congreso de la Unión en la XLVI Legislatura, representando al Primer Distrito, Morelia, del Estado de Michoacán. Como diputada federal continuó el papel de gestora de sus representados en las instancias federales.

Tuvo encomiendas en la Dirección de Servicios Educativos en el Medio Rural, en la Dirección de Educación del Valle del Estado de México y en la Dirección de Alfabetización de la Secretaría de Educación Pública. Continuó su labor docente en la escuela primaria “Margarita Maza de Juárez”, de San Juan lxhuatepec, Tlalnepantla, Edo. de México, cuyos grupos a su cargo obtuvieron primeros lugares a nivel de Zona Escolar.

Desde el año de 1971 y por espacio de once años, de manera paralela a su actividad docente, fungió como administradora del Conjunto Habitacional “Doctores” del ISSSTE, en la ciudad de México. Como fue una constante en su vida, ahí también realizó labor social, organizando actividades deportivas, culturales y artísticas, dirigidas principalmente a los jóvenes hijos de las familias de aquel centro habitacional, que se encontraba dentro de una zona con problemas de drogadicción y pandillerismo. Para ello, obtuvo del ISSSTE la construcción de espacios deportivos en el citado centro.

Se hizo acreedora a la medalla “Maestro Ignacio Manuel Altamirano” en el año de 1987. Falleció en la ciudad de Morelia, Mich., el 22 de octubre de 1993.

El nombre de la Profra. Celia Gallardo, está inscrito en el Diccionario Michoacano de Historia y Geografía del constituyente e historiador Jesús Romero Flores. El ayuntamiento de Morelia le honró en el año de 1995, al darle el nombre de “Celia Gallardo González” a un andador de la colonia Bosques de Oriente, de la ciudad de Morelia. En octubre del año 2003, con motivo de los cincuenta años de que le fue otorgado el derecho del voto a la mujer en México, el Tribunal Estatal Electoral de Michoacán y el Comité Estatal del Partido Revolucionario Institucional, le otorgaron sendos reconocimientos post-mortem.

Así se expresaba el pensamiento de Celia Gallardo: “. . . Creemos que se requiere un trato jurídico que otorgue la protección a la mujer y al niño; es indispensable una acción integral para elevar la economía hogareña y conseguir, que la mujer sea auxiliada en las abrumadoras tareas que sobre ella pesan y que contribuyen a restarle las legítimas alegrías de un hogar, se necesita la acción de todas las fuerzas concurrentes a fin de mejorar la vivienda popular, es necesario que se multipliquen escuelas y que se brinde acceso a la mujer en estudios de especialización, y en los de carácter superior y de investigación científica. En suma es necesario que se haga realidad el principio de que, si la mujer goza de igualdad ante la ley, también goce de igualdad ante la propia vida. . .” *

*(Fragmento del discurso pronunciado por la Profa. Celia Gallardo González, el día 9 de marzo de 1958, en el acto de campaña política del Lic. Adolfo López Mateos, en la ciudad de Morelia, Michoacán, como candidato para Presidente de la República).

Aún queda mucho por hacer: En Morelia no existe ninguna estatua dedicada a alguna mujer, salvo un pequeño busto en la loma de Santa María, dedicado a doña Josefa Ortiz de Domínguez, quien nació en Valladolid, actual Morelia, pero en su tierra natal no le hemos hecho justicia erigiéndole una estatua como se la merece.

 

 

 

 

 

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