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La manipulación del pueblo

2 de agosto, 2015

admin/La Voz de Michoacán

Las dos semanas anteriores, la selección nacional de futbol atrajo la atención de las mayorías y, después de múltiples derrotas y un triunfo medio turbio, concluyó con la separación del entrenador de dicho  equipo. Esto que se ha expresado en unos renglones constituye uno de los aspectos sociológicos más interesantes por sus diversas implicaciones nacionales, pues se involucran una serie de valores  que no tienen ninguna relación directa con ese ente o idea, donde caben todas las categorías: la patria, México, sus símbolos más importantes (bandera, escudo e himno nacional), instituciones, tradiciones, folclor,  costumbres, alimentos, etc. Desde antes de iniciarse los encuentros deportivos, en las afueras de los inmuebles donde tuvieron lugar las justas se instalaban parrillas para preparar o recalentar tacos, enchiladas, pozole, tamales, gorditas, sopes, garnachas, tortas, etc., etc., para satisfacer a los aficionados. Ya dentro del estadio, empezaba la ceremonia de los himnos: el nuestro, cantado por todos o casi todos los presentes, pues la gran mayoría del público era de origen mexicano. En las tribunas se podía observar todo tipo de disfraces: charros, revolucionarios, luchadores como Santo y Blue Demon, principalmente, chinas poblanas, indios con penachos, mujeres disfrazadas de Frida Kahlo, Adelitas, Chavos del ocho, Chapulines colorados, camisolas  de la selección, pelucas y rostros pintados con los colores de la enseña nacional, personas vestidas con trajes típicos de las diferentes regiones del país, etc. A una sola voz se escuchaba la canción “Cielito lindo” para animar a nuestros representantes. ¿Qué motiva todo este ritual? Se sabe que el futbol, al igual que todos los deportes, nació por la necesidad lúdica de los seres humanos o también por el deseo de canalizar el instinto gregario al reunirse con sus iguales e identificarse en torno al “equipo de todos”.

Pero ¿qué características tiene ese deporte para conmover a las multitudes? En primer lugar, se trata de un juego muy fácil de entender. Es infantil, como afirmara un periodista. En efecto, las reglas de este juego son simples. Una cancha con pasto natural o sintético que debe medir aproximadamente 105 metros de longitud, por 68 metros de ancho, dividida en la mitad mediante una línea con un círculo de 9. 15 m. de radio. Existen dos porterías con una longitud de 7.32 m. y 2.44 m. de alto. Las líneas deben ser continuas y tener una anchura máxima de 12 centímetros, la línea frontal del área grande debe medir 16,5 metros de longitud, la línea frontal del área del portero debe tener un ancho de 5,5 metros y un largo de 7,32 metros, el punto de lanzamiento de penaltis se encuentra a exactamente 11 metros de la línea de gol. En partidos internacionales, debe haber como mínimo entre 1,5 y 3 metros entre las líneas que delimitan el terreno de juego y las gradas, con la excepción de los campos que cuentan con pista de atletismo. El área auxiliar, espacio anexo al terreno de jugo es de 8,5 metros en los costados y 10 m. en los extremos para el calentamiento de los futbolistas,  el trabajo de los asistentes arbitrales, los recogepelotas, los cuerpos médicos y técnicos, etc. Todas estas especificaciones han sido sancionadas por la FIFA (Federación Internacional de Futbol Asociado).  EL balón debe reunir ciertas especificaciones en cuanto a sus medidas, cantidad de aire, peso, etc. El objetivo de cada equipo es hacer llegar hasta la portería contraria el balón, el cual debe trasponer la línea de meta (goal en inglés), tanto a nivel superficial como espacial. De las anotaciones logradas se desprende el triunfo, la derrota o el empate.

El tiempo reglamentario debe ser de noventa minutos, durante los cuales se reproduce una lucha casi guerrera, pues cada equipo empieza a ganar desde el momento que invade la superficie contraria. Se trata de un enfrentamiento  territorial, donde hay que expulsar al ocupante como en los tiempos primitivos e incluso actuales cuando se invade la propiedad de una nación, ya que esto significa una violación a la soberanía nacional. El portero es una especie de ángel guardián que se encarga de vigilar que por ningún motivo el balón entre a su portería, ya que esto significa simbólicamente el ingreso de un enemigo al recinto sagrado. Recuérdese que los pueblos primitivos para conquistar a sus enemigos llegaban a apoderarse de los templos o bien de las sedes del poder como demostración de superioridad.

Visto superficialmente se trata de un simple juego, pero si se analiza con mayor profundidad, es fundamentalmente un negocio que arroja enormes cantidades de dinero, pues de lo contrario no se invertirían tan elevadas sumas  en construcción de estadios, compra de jugadores, más cotizados que cualquier científico y poseedores de fortunas que nunca han soñado los profesionistas más importantes del mundo. Como promedio, un futbolista de la primera división gana alrededor de 100 mil pesos mensuales; claro los hay que ganan millones de dólares. Sin embargo, los principales beneficiarios de esta actividad son los dueños de los equipos, quienes ganan por concepto de ingreso al estadio, venta de bebidas, banderines, matracas, banderas, camisas, tacos, tortas, etc., etc. Se mezcla deporte con bebidas alcohólicas y algunos estadios se convierten en las cantinas más grandes del mundo. A esto hay que agregarle que existe el llamado “día del club”, fecha en la cual se cobra el doble o cuando se presenta algún equipo taquillero.

Hay un aspecto en el que pocas veces nos detenemos a pensar: el control de las masas para que no presten atención a lo más trascendente: los 55 millones de mexicanos que viven en la pobreza, los altos índices de inseguridad, la baja del peso frente al dólar, los deficientes servicios de salud, la educación tan pobre que se imparte en las escuelas de casi todos los niveles, inundaciones, cambio climático, desocupación y subempleo, falta de viviendas dignas,  condiciones de insalubridad,  abusos por parte de las autoridades,  no observancia de los derechos humanos,  discriminación,  bullying, etc., etc. Es importante para la autoridad que los mexicanos estemos embobados con todo lo que pueda distraer la atención en cosas irrelevantes. Si pierde o gana la selección nacional, no cambia nuestra realidad, pues al día siguiente todo nuestro entorno sigue exactamente igual, no así cuando se dejan de atender los problemas que afectan a los grandes núcleos de población urbana, semiurbana y rural.

En esto desempeñan un papel preponderante los medios de comunicación masiva. De ahí que las televisoras posean  uno o más equipos y sean un factótum en la llamada selección nacional, donde existen grandes intereses de carácter económico. Si se es dueño de un estadio, se debe completar el negocio organizando un equipo y cuando ya se tienen ambos, el llamado “rating” (índice de audiencia) está asegurado, pues la transmisión del  futbol estará asegurada y se logrará así un negocio redondo.

Todos los aficionados vienen a ser objeto de manipulación por parte de empresarios y el gobierno se siente muy complacido con que haya este tipo de distractores a fin de que el pueblo, las masas no piensen ni se percaten jamás de sus condiciones de miseria, explotación y constante depauperación. En la Roma imperial se les daba “Pan y circo”, aquí ya no hay  pan siquiera, esto es, una alimentación con suficientes nutrientes.

En condición muy similar se encuentran los demás espectáculos. Surgen cantantes y actores en la televisión, donde se fabrican estos ídolos de barro, pues casi ninguno de ellos ha cursado la secundaria, menos alguna carrera universitaria. Son promovidos mediante un proceso publicitario desmesurado. Así las telenovelas convierten de la noche a la mañana en actores y actrices a jóvenes que acuden a los llamados “castings”, sin que hayan cursado una carrera en instituciones que para este fin existen debidamente registradas y avaladas por la Secretaría de Educación Pública. Así emergieron Mario Moreno “Cantinflas”, Pedro Infante, María Félix, por no citar sino a los más exitosos del siglo XX. Desafortunadamente, se les utilizó para hacer películas con temas muy deleznables. Por ejemplo, Pedro Infante fue utilizado como apologista de la vida en la vecindad, la pobreza, la condición de la gente de escasos recursos, los que sufren en medio de la miseria económica. Mario Moreno fue el arquetipo del mexicano que tiene grandes problemas para expresar su pensamiento, cayendo en contradicciones o simplemente sin expresar juicios coherentes; pero lo más grave de este cómico fue que representó al mexicano improvisado, quien sin saber nada logra el éxito con la mayor facilidad, creando una idea errónea en la mentalidad de los espectadores. María Félix fue la mujer engañada que cae en la prostitución y se convierte en dueña de una casa non sancta. Estos actores no produjeron ningún beneficio a los mexicanos mediante sus películas, claro que ellos fueron simples instrumentos de un sistema, cuyo finalidad principal radica en la enajenación del pueblo. Y las llamadas telenovelas que no son novelas desde ningún punto de vista, sino representaciones dramáticas adaptadas a la televisión y son un recurso para mantener cautiva al teleauditorio con temas tan trillados como el hecho de que fulanito se casa con fulanita después de luchar contra miles de oposiciones y dificultades. Los clisés o temas estereotipados, fiel copia de la creación genial de los  incomprendidos Romeo y Julieta, o pequeños dramas de la vida vulgar: el niño desamparado, las personas sin dinero, los amantes alejados de su ideal por prejuicios sociales, todo aquello que represente un motivo de congoja, conflictos entre marido y mujer, hijos delincuentes, etc. Los escenarios pueden ser el campo, la ciudad o ambos, pero siempre aparecen  los personajes con rasgos marcadamente maniqueistas, donde los malos son muy malos, sin una gota de bondad; por lo contrario, los buenos  son tan buenos que caen en la estupidez, son masoquistas que disfrutan tantos  perjuicios y agresiones, de los cuales son víctimas.

En lo referente a representaciones cómicas, fue creado el Chavo del 8, personaje que se desarrolla en el ambiente de una vecindad, donde coexisten familias desintegradas: una señora viuda o divorciada con su hijo, un hombre solo  con su hija, una mujer soltera y un niño abandonado o huérfano de padres. Con esto se está elogiando la desintegración familiar como algo valioso, además de la serie interminable de tonterías que dicen los personajes,

 Uno de los directivos de una empresa televisiva declaró en una entrevista: “La finalidad principal de mi empresa no es educar, sino entretener”, argumento carente de solvencia si consideramos la ingente necesidad que tiene nuestro pueblo de una educación masiva, con una cobertura suficientemente amplia, cuyos beneficios motiven a las personas al trabajo, la integridad de la familia y la vida pública rectilínea. Este comentario dio lugar a la expresión de un Secretario de Educación Pública que dijo: “La televisión destruye por la tarde lo poco que hace la escuela durante la mañana”.

A propósito de política, nuestros funcionarios tienen mucha semejanza con los actores, pues casi siempre representan papeles que no pocas veces les quedan muy mal. Tenemos gobernadores, cuyas fortunas ascienden a varios miles de millones de pesos, los diputados hacen como que trabajan y no hacen nada, pues casi nunca asisten a las sesiones y cuando acuden su participación es nula; los altos funcionarios se aprovechan de los cargos para su beneficio personal y el de sus familias.

En otra dirección, resulta lamentable que los cantantes y varios compositores sean casi analfabetos, con una ignorancia supina, incluso en temas referentes a su profesión. Pocos son los que conocen las notas, tienen una cultura musical adecuada y pueden desempeñarse en cualquier auditorio del mundo interpretando una ópera o participando con éxito en espectáculos de carácter internacional. Sin embargo, obtienen escandalosas sumas de dinero mediante los mal llamados conciertos, a los cuales asiste nuestra gente  a corear canciones insulsas, carentes de valor estético, sin ningún mensaje desde el punto de vista humano. No se tiene ninguna consideración al pueblo, pues lo único que les interesa es vender las localidades, muchos discos, y enajenar más a niños, jóvenes y adultos pertenecientes a las clases económicamente más débiles.

El gobierno debería asumir una política más acorde con el desarrollo cultural al que aspiramos como pueblo, anhelante de exaltar los verdaderos valores y no aquellos que sirven como pretexto para rebajar la moral pública con corridos en los que se elogia la delincuencia, la embriaguez, la violencia y otras conductas insanas.

Se deben orientar los esfuerzos de todos los sectores sociales hacia el logro de una educación de calidad desde todos los puntos de vista, si se quiere construir una nación alejada de la miseria y la explotación, donde no existan tantas desigualdades económicas, pues está comprobado que cada día los ricos son más ricos y los pobres cada día más pobres ante la indiferencia de nuestro gobierno.

Finalmente, vale la pena tener presente que cuando hay una opulencia en medio de la miseria, esa opulencia se convierte en una opulencia miserable.

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