IMPRESO | RADIO | TELEVISIÓN

Morelia, Michoacán a 27 de marzo de 2017
Morelia
Compra
Venta
USD

18.13

18.90

Las dos caras de Morelia

15 de mayo, 2016

Redacción web/La Voz de Michoacán

Por: Miguel Ángel Martínez Ruiz

Tenemos una hermosa ciudad, con sitios muy atrayentes, a los que han cantado nuestros más connotados escritores y poetas con frases elogiosas para la urbe que lleva por nombre el derivado del patronímico de nuestro gran héroe de la Independencia Mexicana, don José María Morelos y Pavón.

A fines de 1968, el escritor y poeta Manuel López Pérez se dio a la tarea de recolectar las poesías inspiradas por la muy noble y leal ciudad de Morelia,  y cuando hubo reunido el material suficiente le puso por título “Lampadario”. El licenciado Jorge Diez González Cosío editó ese trabajo dos años después.  En 1983, el señor Jorge Diez Gargari hizo la segunda edición. Don Rogelio Morales García, periodista y escritor, agregó algunos otros poemas y prosas sobre el mismo tema y formuló la propuesta al C. Presidente Municipal de Morelia, C. P. Sergio Magaña Martínez, quien auspició la tercera edición. Este solo hecho basta para que el mencionado alcalde  pase a la historia de Morelia como un  ciudadano muy interesado en  la cultura; motivo por el cual merece un reconocimiento público. Decisión inusual en nuestros políticos que casi no se preocupan por fomentar este aspecto tan importante, pues la ignorancia es su principal característica.

De esta obra se extraen algunos fragmentos en homenaje a la belleza de nuestra hermosa capital: LO SIEMPRE TUYO”/ Voy a decir de ti lo siempre tuyo:/ ese jardín profundo al que colgadas, acuden calles mansas, y pisadas/ luminosas, y viento en son de arrullo./Hállente los demás en el orgullo/de quien eres; mas yo en tus ultrajadas quietudes y en tus frescas rebanadas/ de sombra y de sol, Valladolid, te intuyo. |Barroca y monolítica, reposas/ ahí, tangente apenas, por carisma/ del tiempo, y afincada en tus baldosas./ Miras, como por un antiguo prisma,/ lo nuevo del jardín y de sus rosas,/ olvidada de todo y de ti misma. FRANCISCO ALDAY.|||”VENGO DE TI”/ Vengo de ti, bañado de geranios y de luces morenas./ Todos mis horizontes/me ofrecen la delicia/ de tu remoto azul. / Cuando se va la tarde por el valle/ hay un cielo moreno en que te busco./ Y en la noche sin luna, cada estrella/ es un geranio tuyo. ALEJANDRO AVILÉS.||| “MORELIA DE LAS HORAS SORPRENDIDAS”/ Maravilla de sol y de cantera,/ dulce amante de mayo florecido;/Morelia de mis horas y las tuyas, fuerza de amanecer estremecido./ Canto a las horas del Punhuato/ desnudo en las mañanas y en las noches;/ canto a esa dormida catedral/ que fue acueducto/ y a la despierta catedral de azúcar/ que endulza la cadencia de mis horas,/ con sus bronces sonoros entre el tiempo./ Aquí, desde estas rosas/ que florecen con toda lozanía,/ grito a su amanecer, Morelia Mía,/ la frase que define/ su inmensa claridad./ Morelia es la ciudad/ del dulce anhelo,/ que tiene siempre brotes consonantes,/es la ciudad que con azul de cielo,/ pinta mi corazón/ y lo hace vuelo… ENRIQUE GONZÁLEZ VÁZQUEZ. ||| “LA CIUDAD ENCALLADA”/ Porque hay menos amor y más palabras/ y crece de las bocas y sube no sabiendo/ si nació para desolación o para dicha,/si un minuto de seda compensará la muerte/ o batirá los muros y ahondara las grietas;/porque la sierpe sale a roer la paloma/ y encuentra un lago donde se arrodillan las nubes/ por esa especie oscura de goma que arrastráis/ en calles, y os disfraza de novias enlutadas/ porque todo se olvida cuando la muerte sabe/ y menos paraíso para mayor ceguera. / Por eso, y por la dulce mariposa/ prensada entre los libros/ voy a decir: Morelia, luna lisa simple y sola. MANUEL PONCE.||| “MORELIA”/ Me llama tu apacible, casta belleza…/las húmedas pupilas de tu tristeza,/ las vírgenes que lloran en tus altares,/ el calor en el alma de tus hogares!/ Cuando ya se aproxime la muerte fría/ y se cubra de escarchas la testa mía,/ buscaré un viento helado de alas inmensas,/ profundamente triste, como tú piensas/ y en sus fúnebres alas, tierra querida,/ iré a que me salude tu bienvenida;/ Y en tanto no percibas todos mis besos, / mientras caves mi tumba para mis huesos,/ soy el piadoso monje que a Dios envía/ una prez por tu santa melancolía. JOSÉ ORTIZ VIDALES.|||”ROMANCE A LA NOVIA DE PIEDRA”/ El reloj llora en lo alto/sus lágrimas de minutos, y en sus entrañas de cobre/parlotean los segundos. / La ciudad se despereza/y se estira largo a largo, / y fijamente la mira/el reloj desde lo alto. /El minutero se eleva/ señalando el infinito/ y al instante se desploma/como campeón que es vencido. /Valladolid antañona, / todo es tuyo, cielo y tierra/¿No ves que todo lo abarca/la manecilla que rueda?/¡Ay, Morelia soñadora,/eternidad hecha piedra!/Desde el reloj que palpita/los tiempos rápidos ruedan./Van cantando sus campanas,/tres campanas sin badajo,/ mientras el ojo redondo/minutos sigue llorando./Deja que pasen los tiempos,/deja que corran los mundos,/que en tu remanso de piedra/ la eternidad se detuvo. GONZALO CHAPELA Y BLANCO. |||”ROMANCE A MORELIA”/¡Plaza de armas rumorosa/en noches de serenata,/ cuando vueltas y más vueltas/dan mis garbosas paisanas,/ regando luengos adioses/ para envolver al que pasa!/¡En la miel de los buñuelos/prendida quedó mi infancia/ y mi juventud quedose/ de respaldo en una banca/latiendo en mi corazón/grabado con mi navaja/ entre corona de espinas/ y flechas atravesadas! LUCAS ORTIZ BENÍTEZ ||| A MORELIA (Borrador de una carta)/ Cómo me gustas, Morelia, /de noche y de madrugada;/¡qué diáfana tu sonrisa/ al despertar en el alba!/ Cómo me gusta tu luna/ que en espigas se desgaja,/ cuando el silencio ilumina/ las voces de tus miradas/ De madrugada y de noche,/ con derrotas y esperanzas,/ en el corazón te llevo,/ Morelia de las campanas. TOMÁS RICO CANO.

Una de las cronistas más importantes sobre la vida mexicana en el siglo XIX fue la señora FrancesErskineInglis o Francisca ErskineInglis de Calderón de la Barca (Edimburgo, Escocia, 1804 – Madrid, España, 6 de febrero de 1882), conocida como la Marquesa de Calderón de la Barca, quien contrajo nupcias con el diplomático Ángel Calderón de la Barca, quien desempeñó el cargo de ministro plenipotenciario de España en México, después de haberse firmado en Madrid el Tratado de  Paz y Amistad el 28 de diciembre de 1836,  mediante el cual  se reconoció la independencia la nación mexicana. De 1939 a 1842 la pareja residió en México, dos años que le permitieron a la señora De la Barca describir el paisaje, los pueblos, las ciudades y las personas, así como sus costumbres, fiestas, tradiciones, etc. En 1943 reunió sus apuntes y cartas para editarlos como libro, al cual le dio por título Life in Mexico During a Residence of Two Years in That Country, (La vida en México durante una residencia de dos años en ese país). Respecto a Morelia dice lo siguiente: “Hemos pasado unos días muy agradables en esta hermosa ciudad.  Viendo cuanto es digno de ser visto, y admirando, como se merecen, las anchurosas y aireadas calles, sus muy buenas casas, los bellos edificios públicos, pero, de preferencia la Catedral, el Colegio y las  iglesias. Tiene asimismo una linda plaza con espaciosos portales que ocupan tres de sus costados, mientras que al oriente se levanta la Catedral. Hay en la plaza un mercado que se ve muy concurrido y con gran surtido de frutas y legumbres. Vive en esta ciudad, según dicen, una población de un poco más de quince mil almas, más quiero creer que debe de ser mucho mayor. La vida y los alquileres de las casas son tan baratos, que una familia que apenas podría subsistir en México, puede, con los mismos medios, gozar de toda clase de comodidades en Valladolid (alusión a Morelia). El clima es delicioso, y el aspecto de la ciudad ofrece un no sé qué tan alegre que contrasta en mucho con el de Toluca. […] Fuimos una de estas tardes a la Alameda, que es una ancha calzada muy recta, empedrada con losas muy lisas, sombreada de hermosos árboles y cerrada con un pasamanos de cantería de poca altura… Cruza la Alameda un hermoso acueducto de  sólidos sillares, con gráciles y elegantes arcos. […] Algunas casas son tan hermosas como cualquiera de las de México… […] Acompañados por varios de nuestros amigos, entre ellos uno de los canónigos de la Catedral, vistamos este espléndido edificio el segundo día de nuestra llegada. Su riqueza es todavía maravillosa, no obstante que durante las guerras civiles la han desposeído de  unos treinta y dos marcos de plata. Deslumbra el oro y la plata de su altar mayor; la balaustrada que le une con el coro y las columnas que la sostienen, son de plata pura; se cubren de plata los dos púlpitos y sus escaleras y si todos los ornamentos, que se conservan muy pulcros, son numerosos y riquísimos, no parecen ni recargados ni de oropel en su conjunto, por el buen gusto en que disponen de ellos. El coro mismo es de una extraordinaria belleza, lo que es también su reja de madera tallada, y una de las puertas es de plata maciza, mientras que otra es de un primor de escultura en madera. La enorme pila bautismal es toda de plata, y de plata son las soberbias lámparas. Admiramos, en particular, algunas bellas pinturas, casi en su mayoría de Cabrera, y nos llamó la atención la expresión excelsa de la Virgen: mezcla de amor maternal y de temor ante la divinidad presentada en el Hijo. Se dice que cuatro de estas pinturas fueron enviadas aquí por Felipe II. Son de un tamaño colosal, y pintadas de mano maestra; pero víctimas de la incuria o de la falta de aprecio están colocadas en lugares en donde la luz no las favorece.”

Más adelante, agrega: “No podría yo, al hablar de los productos naturales de Valladolid, dejar de mencionar a sus famosas pulgas. Ya nos habían alarmado con las pasmosas historias relacionadas con estos vivaces animales, y nos alegramos de hallarnos en una casa en la que se esmeraron con diligencia en desterrarlas. Pero dicen que en las posadas y en las casas de más o menos, constituyen una verdadera plaga y que se ha dado el caso de que se han llevado un pedazo de estera del suelo, y que cubren las paredes a millones. Nos han dicho que las monjas tenían, o tienen, la curiosidad de uncirlas a unos minúsculos carruajes y las enseñan en estas y otras habilidades.”

Hay dos frases que hieren nuestra integridad. La primera fue acuñada desde el siglo antepasado: “Michoacán, el estado torpe.” Y la otra también data de ese tiempo: “Para pulgas y  miseria, Morelia”. De la primera se dijo que su versión precisa era: “Michoacán, el estado del gobernante torpe”, aludiendo a alguno de los gobernadores de aquella época. La otra no ha sido rectificada y por lo que se refiere a la miseria, esta sigue presente en nuestro entorno. Abundan las casas construidas con pedazos de madera  y techos de cartón, donde existen todas las carencias imaginables. No se tienen los servicios indispensables, como agua, drenaje, luz, pavimento, etc. Ahí habitan seres humanos, sin derechos ni siquiera existencia legal, ya que no tienen actas de nacimiento, ni seguridad social, tampoco educación. Son mujeres y hombres adultos, con sus pequeños hijos, que crecen con una alimentación deficiente en proteínas, lípidos, glúcidos, vitaminas, etc.

Hace algunos años, un niño le aseaba el calzado a un político de Michoacán, y este le preguntó al pequeño trabajador: -¿Vas a la escuela? –No, señor. –Es muy importante que te eduques para que llegues a ser profesionista. -No puedo ir, -¿Por qué? -En mi casa no tenemos qué comer. Un amigo del político le dijo: Deberías ponerte en el lugar del niño y ser tú  quien le limpiaras los zapatos, comieras lo que él  tiene por alimento, dormir en el suelo, etc.,  para que vivieras en carne propia los problemas del pueblo. Es muy fácil predicar sin haber sufrido las condiciones de pobreza en que se debate un gran número de mexicanos.

No sería mala idea que nuestros políticos de elección popular y funcionarios fueran a vivir una semana en las condiciones de extrema pobreza de las personas marginadas.

De ese medio salen los niños en situación  de calle, no todos, pero sí muchos, quienes crecen con un gran resentimiento social y esto los lleva a engrosar las filas de la delincuencia.

Otra ocasión, un hombre muy bien vestido, abogado cultísimo, que iba acompañado de algunos de sus pasantes. Un niño se le acercó y le manifestó: -Señor, me da para comer. Aquel hombre le respondió: -Tú lo que necesitas es un buen baño, estás gordo y chapeado. Uno de los jóvenes, más sensible a las necesidades del menor, le entregó  un billete de cincuenta pesos y le dijo: Ve a esa tienda y compra lo que necesites. El dinero que sobre me lo traes. Así lo hizo el pequeño, y, a los pocos minutos, regresó con el cambio. El colaborador del abogado le regaló ese dinero al niño. Por lo que el abogado le dijo a su acompañante: No es correcto fomentar la mendicidad en los niños. El joven le contestó: Los alimentos de un niño o de cualquier ser humano no pueden esperar. Es un problema que se tiene que resolver ya.

La pobreza lacerante que afecta a muchos miles de familias morelianas es la cara triste de nuestra ciudad. ¿Qué esperamos para tratar de ayudarlas?

La comprensión humana y las acciones respectivas serán el mejor homenaje para esta ciudad en su 475° aniversario. Por cierto, hace muchos años, en las escuelas primarias se enseñaba el Himno a Morelia, escrito por la poeta Sara Malfavón, que cultivó con mucha inspiración la poesía cívica, la cual casi ha desaparecido. Ese himno dice: “A Morelia entusiastas cantemos/ en un himno sonoro y triunfal…/ y a los cuatro confines llevemos/ de su historia la fecha inmortal. Sobre el dorso sutil de una loma/ -oriflama en la puesta del sol-/ te levantas cual grácil paloma,/ inundada de tenue arrebol…/A la luz de la tibia mañana,/ tu silueta parece emerger/ como copia de fiel castellana/ que conserva su estirpe de ayer…/Circundada de valles y montes/ -atalayas que guardan tu honor-/en tus ansias de ampliar horizontes/ vas en pos de un progreso mayor./ Y la voz de ese afán ya se escucha/ cual si fuese una dulce canción,/ en un canto armonioso de lucha/ que es trabajo, cultura y acción./ Son tus torres y cúpulas, unas/ raras joyas que irradian su luz,/ en las noches calladas y brunas/ semienvueltas en denso capuz…/Y en tus viejos rincones en calma/ el recuerdo parece temblar,/ son remansos tranquilos que el alma/ invitándola están a soñar…/ Tú le diste su cuna a Morelos/ y Morelos su nombre te dio…/ y en la comba auroral de tus cielos/ como Hidalgo un Ocampo surgió./Tus poetas y sabios te dieron/ de sus triunfos el fresco laurel/ y a tus plantas, señora, pusieron/ lira, puma, paleta y pincel!/ Loor y prez al Virrey de Mendoza/ que al fundarte dos razas unió:/ para él esta estrofa que glosa/ cuatro siglos que el tiempo guardó./ Loor a él repitamos en coro,/ al compás de un acorde marcial/ y guardemos con letras de oro/ esta fecha de limpio historial.” Resulta inexplicable por qué ha sido desdeñado este himno tan hermoso por parte de las autoridades municipales.

Comparte la nota

Publica un comentario