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México y Trump

6 de noviembre, 2016

Paola Franco/La Voz de Michoacán

Por: Miguel Ángel Martínez Ruíz
En el supuesto de que Donald Trump logrará el éxito sobre su adversaria Hilary Clinton, la prospectiva para nuestro país sería de zozobra. Es bien sabido que el candidato republicano, desde que inició su campaña, utilizó una serie de recursos oratorios, mediante los cuales tocaba las fibras más sensibles de un amplio sector de la población estadounidense, y, como en el amor, los negocios, la política y la guerra todo se vale, empleó frases relacionadas con la inmigración, los grupos fundamentalistas del  Islam, los gastos que hacen los EE. UU. en la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte, por sus siglas en inglés)que fue fundada en 1949,  la falta de oportunidades laborales por culpa de la invasión silenciosa que, desde hace muchos años, han venido realizando los mexicanos, ¿por qué los mexicanos? Simplemente, porque nuestros connacionales constituyen la primera minoría en el vecino país del norte, y como solución al problema propuso la construcción de un muro en toda la frontera, el cual deberían pagar los mexicanos, ya sea su gobierno y, si esto no es posible, mediante la confiscación del dinero que se les paga a los braceros ilegales. También se ha valido de toda clase de insultos contra la señora Clinton, acusándola de mentirosa, sacando a relucir aspectos de su vida privada, incluso señalándola como delincuente y afirmando que la enviará a prisión por el uso u ocultamiento de información privilegiada a través de twits o tuits cuando fungió como secretaria de estado. Como respuesta, los asesores y promotores de la campaña en pro de la señora Clinton, han dado a conocer en las redes sociales algunas actitudes indecentes del candidato opositor. Lo que llama la atención verdaderamente, por constituir un hecho inédito, es el que un empresario sin antecedentes políticos de importancia esté a un paso de convertirse en el presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, la primera economía y la primera potencia militar del planeta. No es necesario ser un experto en política ni en seguridad internacional para darse cuenta que dejar en poder de un individuo sin la formación política, ética y educativa es un riesgo para la humanidad entera. Él ha sido un empresario exitoso que piensa en función de sus intereses de clase, con una perspectiva pragmática desde el punto de vista económico y esto es del agrado de muchos ingenuos que piensan en volver a etapas pretéritas, en las que los Estados Unidos seguían la política del Big Stick , cuyo lema era “habla suavemente y lleva un gran garrote, así llegarás lejos” (speaksoftly and carry a bigstick, youwillgofar) como camino  hacia el progreso, pero en la actualidad ya no es posible encerrarse dentro de sus fronteras territoriales, sino que la globalización requiere de apertura en todos los órdenes de la vida de las naciones si se quiere estar a tono con los requerimientos actuales.

En los tres debates, el señor Trump se vio como un hombre falto de educación, su inglés es el común y corriente que usan los estadounidenses sin cultura sólida. En nada se parece al acento bostoniano del inglés que utiliza el presidente Barack Obama. El vocabulario de Trump es pobre, no emplea más de 1500 palabras, es decir, las de mayor frecuencia en el habla normal de cualquier persona con poca escolaridad. Sus actitudes son torpes, no se comporta como una persona bien educada, más bien asume actitudes poco amables, le agrada hacer alarde de su riqueza, de su amor a los Estados Unidos, que más bien es el amor al dinero. Como carece de argumentos, fácilmente recurre a la diatriba, el insulto, la amenaza, etc. Se asume como el hombre más respetuoso hacia las mujeres y ahí mismo se comporta como un rufián frente a su contraparte Hilary Clinton. No es un sujeto simpático, ni posee una gran elocuencia, sus proyectos son simplistas, no hace reflexiones profundas, etc. Y ¿por qué ha tenido hasta ahora una gran aceptación, primero al derrotar a sus oponentes dentro del partido republicano, y ahora que lo posicionan como probable triunfador de las elecciones finales? La respuesta es fácil y a la vez complicada, fácil porque salta a la vista que en los Estados Unidos están dadas las condiciones para no seguir con el mismo modelo de gobierno, al cual consideran como un fracaso en ciertos aspectos, y Hilary Clinton representa el continuismo de esta política no muy acertada para los intereses de los grupos conservadores y reaccionarios; la contestación a la pregunta es complicada, debido a que en la política no existe ninguna lógica y muchas veces los resultados son imprevisibles. Lo verdaderamente incuestionable es que tras el señor Trump existe un grupo de asesores (politólogos, historiadores, sociólogos, antropólogos, psicólogos, etc.) que han estudiado las motivaciones conductuales del electorado norteamericano, sin desdeñar los antecedentes electorales, es decir, las últimas elecciones presidenciales, conforme a ese modelo sui generis de democracia que se vive en Estados Unidos, donde el voto directo poco importa, y el abstencionismo es muy elevado, incluso más alto que el que existe en México. Y, como el ser humano es sumamente complejo por la infinidad de variables que determinan su comportamiento, los especialistas se han encargado de hacer una especie de constructo o robot que sigue al pie de la letra las indicaciones, y el discurso es lo que más ha influido en el electorado, porque el aspecto físico del señor Trump es sumamente desagradable. Claro que los presidentes de ese país nunca o casi nunca han sido personas muy bien parecidas, sino al contrario, lo cual significa que no se requiere ser muy apuesto para figurar en las actividades políticas de cualquier nivel.

¿Qué repercusiones potencialmente tendría la elección de Trump? Lo del muro es impensable, eso es un absurdo, pero sí vendría cierto endurecimiento que ya anunció al no permitir que los capitales estadounidenses vengan e instalen fábricas, pero esto sería un contrasentido, pues los capitalistas norteamericanos prefieren la mano de obra barata y no la que tiene que pagarse en dólares en los Estados Unidos, además de los impuestos que son muy elevados. Iría contra el individualismo a ultranza en la economía, emanada del liberalismo decimonónico. Lo que sí debe preocuparnos es la revisión del Tratado de Libre Comercio, al cual se le ha considerado como una desventaja para los Estados Unidos, aunque en realidad los capitalistas norteamericanos nunca pierden, ellos van tras los pingües ganancias en su beneficio, nunca se han caracterizado por ser desprendidos a la hora de compartir  su dinero. SI vienen aquí es porque  les conviene. Aunque también la señora Clinton en sus declaraciones ha mencionado la conveniencia de hacer esa revisión, pero no se ha precisado en qué aspectos y bajo qué condiciones.

 

Los mexicanos hemos sido un pueblo muy creativo, pero también somos muy buenos imitadores. Todo lo que hacen los estadounidenses, gringos, o como se llamen, ya que no tienen un gentilicio propiamente dicho, pues el nombre de Estados Unidos es una denominación de carácter político, no el nombre de una nación, profundamente arraigada en el pasado histórico. Como buenos imitadores, hemos asimilado incluso modelos, experimentos o estilos que han fracasado. Se citan algunos ejemplos: 1) El nombre de Estados Unidos Mexicanos fue adaptado a nuestro país; 2) Dar mayor importancia a los valores materiales que a los del espíritu, pues como señaló un destacado intelectual mexicano: Los Estados Unidos llegaron a la civilización sin pasar por la cultura; 3) El capitalismo se impuso en los sistemas de producción y la industrialización del campo nos llegó de Norteamérica, es decir, copiamos el modo de producción tanto agropecuaria como en todas las industrias; 4) El bienestar como estilo de vida  en lo que se denominó American way of life, el cual consistía en incrementar el consumismo en cualquier forma, particularmente a crédito; 5) Los sistemas educativos, particularmente la escuela activa; 6) Los automóviles como una necesidad de la vida moderna; 7) Los adelantos en medicina; 8) La arquitectura, con la incorporación de los rascacielos; 8) La llegada de empresas como la Coca Cola, los productos enlatados, la leche pasteurizada y en polvo para la crianza de los bebes, esto es, el cambio de costumbres en la dieta alimenticia del mexicano; 9) El fomento del turismo; 10) La música, el cine, la televisión, las producciones discográficas, las revistas, los libros, la prensa,  la radio y casi todos los medios de comunicación masiva;  11) Los electrodomésticos; 12) La propaganda y la mercadotecnia;  13) La computadora y ahora la Internet que utiliza tres letras “W” que significan Worldwide web (telaraña alrededor del mundo), los twitters, del inglés twitqe significa parloteo. 12) Los hot-dogs, las hamburguesas; 13) Los juicios orales, sin tener la infraestructura indispensable ni los policías capacitados; 14) La selección de maestros con base en un examen como se hace en los Estados Unidos, etc., etc. Casi no existe ningún aspecto en nuestra vida que no haya sido influenciado por los norteamericanos, y nuestro mercado está invadido de marcas estadounidenses.

Desde tiempos inmemoriales la economía mexicana ha sido y es un satélite de la estadounidense. Por eso, en tiempos de crisis, se afirma que cuando ellos estornudan a nosotros nos da una pulmonía.

Para nuestro país no ha sido nada fácil tener frontera común con el país más desarrollado del orbe, pues sus ambiciones se reflejaron desde la invasión norteamericana de 1847 que trajo como consecuencia el robo de más de la mitad de nuestro territorio; la intromisión que han tenido en la vida política del país quedó ampliamente demostrada durante la Revolución Mexicana, pues las armas que se utilizaron fueron proporcionadas por los comerciantes y mediante convenios con los grupos que participaron en la lucha revolucionaria. En toda la historia norteamericana, solamente han sufrido una invasión, la que realizó Pancho Villa y que le costó al país una indemnización y el que sirviera de pretexto para ingresar al territorio nacional en la llamada Expedición Punitiva, la cual tuvo que ser suspendida por el inicio de la incorporación de los Estados Unidos a la Guerra Mundial I.

Una de las influencias más nocivas ha sido el consumo de drogas en los Estados Unidos, que constituye la causa principal de muchos de nuestros problemas relacionados con la delincuencia organizada, pues las armas y el trasiego de toda clase de drogas, las cuales son muy bien pagadas por los consumidores estadounidenses.

La influencia mexicana también está presente en muchos aspectos, entre otros, el tequila, la cerveza, el folclor, la música, el guacamole, los totopos,  tacos, burritos, mariachis y muchas de nuestras fiestas y tradiciones.

Ahí se dan fenómenos de aculturación, transculturación,biculturali dad y multiculturalidad. La primera consiste en la aceptación de otra cultura y la pérdida de la propia. La segunda es la aceptación parcial o total de los contenidos culturales de otra nación que sustituyen a las que se poseen. La tercera es la adopción de la extranjera sin deterioro de la propia, y la cuarta viene a ser la coexistencia de diversas culturas, entre las cuales se da una interacción permanente. En los Estados Unidos, país cuya población está integrada por inmigrantes, existe un mosaico de culturas, las cuales tienen como vínculos las ventajas económicas que tiene el vivir en un país del primer mundo.

Desde el punto de vista político, para las elecciones de 2018, se verán cambios muy significativos, pues los candidatos habrán de utilizar la mercadotecnia al estilo Trump, y triunfará el que sepa utilizar en forma más hábil las redes sociales, la propaganda, las promesas, aun cuando estas se olviden al día siguiente de las elecciones.

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