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Morelia, Michoacán a 28 de mayo de 2017
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Morelia y su alcalde Alfonso Martínez Alcázar

24 de abril, 2016

admin/La Voz de Michoacán

Varios historiadores y cronistas se han ocupado del pasado de nuestra ciudad capital. Casi todos ellos coinciden en destacar su belleza arquitectónica en contraste con el bajo nivel de vida de sus habitantes y los problemas que tenían y aún tienen que afrontar a diario. Gabriel Rodríguez López y Gabriela Ortiz Nieto en su libro intitulado “Morelia. Una visión contemporánea” dedican la última parte de su trabajo a analizar estos aspectos que califican en los siguientes términos: “Algunos de esos problemas son moderados, pero muchos otros son agudos y requieren de rápidas y efectivas soluciones, porque amenazan la calidad de vida de la población”.

Entre otros puntos de la problemática municipal figuran los siguientes: 1) Vialidades insuficientes e inadecuadas, 2) Deficiente suministro de agua potable, 3) Inseguridad pública, 4) Falta de fuentes de trabajo. Empleo y subempleo, 5. Escasez de espacios verdes, 6. Baches y desperfectos en los arroyos y aceras de calles y avenidas, 7. Contaminación, 8. Marchas, bloqueos, plantones y tomas, 9. Inundaciones, 10. Crecimiento irregular de la mancha urbana, 11. Transporte público ineficiente, 12. Pintas, grafiti y vandalismo, 13. Alumbrado público deficiente, 14.  Niños en situación de calle, 15. Indigencia, 16. Drogadicción, 17. Cinturones de miseria, 18. Subdesarrollo en el medio rural, 19. Viviendas inadecuadas, 20. Drenajes y pavimentación, 21. Bajísimo rendimiento educativo.

Morelia se fundó en el siglo XVI y sus calles fueron diseñadas para que por ellas transitaran vehículos tirados por caballos y mulas. En el siglo XXI los vehículos automotores se han convertido en el medio de transporte más utilizado. Como es bien sabido, la gran cantidad de autos y camiones no solamente contaminan el aire que respiramos, sino que constituyen un verdadero problema para los peatones, quienes no son respetados por muchos cafres del volante, y  a las horas pico ocasionan serios congestionamientos, sobre todo cuando las organizaciones gremiales se manifiestan por cualquier motivo. Históricamente, la ciudad siempre ha sufrido la falta de agua. De ahí que el obispo de Michoacán, Fray Antonio de San Miguel haya ordenado la construcción del acueducto. Posteriormente, se construyeron los llamados “filtros viejos”, los cuales fueron sustituidos en el año de 1951 por la planta potabilizadora que se localiza en la loma de Santa María de Guido, la cual surte a la ciudad con agua de la presa de Cointzio, cuyos recursos acuíferos son insuficientes; razón por la que ha sido necesario extraer agua de los mantos friáticos. Sin que esto haya permitido solucionar el problema, pues a muchas colonias solamente se les abastece del vital líquido dos o tres días a la semana. En casi todos los rumbos de la ciudad se cometen a  diario asaltos a mano armada, robos a instituciones bancarias y a casas habitación, lo mismo que lesiones y homicidios. No se tienen suficientes policías y algunas veces estos elementos uniformados, no todos afortunadamente, se involucran con la delincuencia, lo cual hace que los ciudadanos desconfíen de los garantes del orden. En nuestra ciudad carecemos de centros de trabajo suficientes que proporcionen oportunidades ocupacionales a todas las personas que los requieren y, cuando los hay, son empleos mal remunerados, cuyos salarios no alcanzan para el sostenimiento de una familia, como lo prevé la ley correspondiente.La Organización Mundial de la Salud (OMS), dependiente de la ONU, señala que deben existir 10 m2 de áreas verdes por habitante, lo cual significa que en Morelia deberían existir cerca de 7 millones de m2. Sin embargo, las autoridades municipales han reportado desde hace diez años que existen 3 m2 por habitante, lo cual equivale a 1 920 000 m2 de espacios verdes. Como se puede observar, en este sentido se tiene un marcado déficit. No es aceptable que esta cifra se encuentre igual o haya disminuido, pues no existen verdaderos programas de reforestación, antes al contrario se deforesta más cada año. Los baches forman parte del paisaje urbano desde hace varias décadas, incluso hay reportes en diarios de hace treinta años acerca de enormes baches, nada menos en la avenida Periodismo hace algunos años duró un bache durante varios meses sin que nadie lo corrigiera, aun cuando allí se encuentra el periódico de mayor circulación en Michoacán. Las aceras se encuentran sumamente destruidas, pues los propietarios de autos se han encargado de romper las aceras para hacer rampas que les permitan introducir sus vehículos, de tal manera que una persona en silla de ruedas no puede transitar por ninguna de esas arterias, tampoco señoras con carriolas o personas de la tercera edad sin riesgo de sufrir algún accidente, pues muchas veces se hace necesario descender al arroyo vehicular con los peligros que esto implica. La contaminación del agua, los alimentos, el aire y el ruido están presentes en todos los lugares, salvo en sitios muy apartados y solamente a cierta hora del día, a esto se asocia la recolección y tratamiento de la basura. Cuando se observa en otras ciudades que ya cuentan con vehículos hechos ex profeso para estas actividades, se percibe el atraso en este sentido, y no se está aludiendo a ciudades extranjeras, sino a varias de México donde han sabido abordar este problema con atingencia. Las marchas, bloqueos, tomas y platones están a la orden del día, es rara la ocasión en que se pude transitar por la avenida principal, pues de que no son los maestros, son los empleados, los transportistas y todo tipo de organizaciones sindicales para presionar a la autoridad, pero a quien realmente presionan es a los ciudadanos y a los transeúntes que tienen que soportar las condiciones antihigiénicas de quienes permanecen obstruyendo la vía pública, violando los derechos de terceros. Morelia fue fundada en la parte alta de la loma de Guayangareo, y por esto muchos fraccionamientos que se encuentran hacia el norte, el sur y el poniente sufren en la temporada de lluvias serias inundaciones. Este problema es muy difícil de resolver, ya que se tendría que cambiar la orografía, lo cual es imposible, pues el agua de las lluvias por gravedad desciende de la parte alta de la ciudad hacia las periferias. La ciudad ha crecido sin tener un plano regulador, los fraccionadores han hecho un gran negocio en esta capital comprando regalados los terrenos ejidales y vendiéndolos al 10 o 20 mil por ciento. ¿Quién ha autorizado estos fraccionamientos? Los diferentes presidentes municipales que ha habido en Morelia, quienes nunca se han preocupado por que haya calles amplias, áreas verdes, espacios escolares, etc., tal y como lo marca la ley. ¿A qué se ha debido? Simplemente a una causa: ¡Corrupción! Hasta la fecha no se tiene un plano regulador de la ciudad de Morelia y si se tuvo alguna ocasión, jamás se ha respetado. Las casas que construye el INFONAVIT han sido abandonadas por la ínfima calidad de los materiales utilizados, además de los espacios tan reducidos, donde apenas cabe una familia con dos hijos, pues si son más tienen que utilizar literas y en tiempos de calor deben salir al exterior porque no se pude dormir en estas pseudo-viviendas con espacios reducidos. Por ello la ciudad ha crecido en forma anárquica. Nuestro transporte público es caro, de mala calidad, exceso de velocidad, etc. Muchas unidades pertenecen a modelos de hace hasta 25 años atrás. Son contaminantes, sucios, desvencijados y muchos conductores descorteces. Desde que se inició la llamada “democratización” del magisterio, la cual debería llamarse el retroceso del profesorado, ya que sus líderes luchaban en contra de Elba Esther Gordillo, pero ellos cayeron exactamente en los mismos vicios de corrupción, venta de plazas, abandono del trabajo docente, vandalismo, etc., el mal ejemplo ha cundido y los jóvenes normalistas de algunas escuelas, no todas, se han dedicado a cometer diversos delitos tipificados en el Código Penal, tales como quema de camiones, agresión a transeúntes, bloqueo de calles, pintas, grafiti, etc. Hace mucho tiempo que el alumbrado público es muy deficiente, hay zonas completamente oscuras que aprovechan los delincuentes para asaltar a las personas. Los niños en situación de calle constituyen un problema para toda la sociedad, pues muchos de ellos se inician en el consumo de inhalantes y otras drogas. Esto reclama la atención de las autoridades, lo mismo que los indigentes que abundan en el centro histórico de la ciudad y en otras colonias, donde familias enteras solicitan la ayuda de los ciudadanos para sobrevivir en condiciones precarias. Este problema es muy complejo, pues ahí concurren diferentes causas: desintegración familiar, embarazos prematuros, alcoholismo, drogadicción, pobreza, esta última  produce los cinturones de miseria por permitir asentamientos irregulares, es decir, se ha dejado que se establezcan en la ciudad personas del medio rural, sin proporcionarles oportunidades laborales, pues en el campo muchas veces se carece de lo indispensable para vivir.Por todo lo anterior, el rendimiento escolar es mínimo. ¿Cómo se va a educar en escuelas de palitos, con maestros que no trabajan y niños sin haber probado ningún alimento?

Algunas personas con claras actitudes tendenciosas han difundido irresponsablemente la idea de que el alcalde de Morelia, Alfonso Martínez Alcázar, es el único responsable de todo el desastre que se vive en el municipio. Idea absurda que equivaldría a inculpar al gobernador Silvano Aureoles Conejo de los problemas ligados a la delincuencia en Michoacán, el atraso, las deficiencias educativas, la falta de fábricas y empresas que contribuyan al desarrollo del Estado, los conflictos sociales, etc.

No se tiene la menor intención de hacer la apología del presidente municipal, ya que no la necesita. Lo que sí salta a la vista es el hecho deliberado, por intereses económicos, de obstaculizar una gestión que apenas se inicia. No es válido ni correcto emitir prejuicios, es decir, opiniones sin fundamento, antes de haber visto los resultados de uno o dos años de trabajo.Los periodistas que se precien de serlo auténticamente deben tener ante todo el compromiso de informar con objetividad y ética profesional.

Los partidos políticos que existen demostraron en los pasados comicios su incapacidad para convencer al electorado y la verdad es que nadie cree en ellos, debido al discurso gastado de siempre: Promesas y más promesas y nada de realidades en la solución a los problemas. Ahora pretenden colocar escollos al funcionario que accedió al cargo por voluntad claramente mayoritaria de los ciudadanos, deseosos de encontrar otra alternativa diferente.

Es absurdo afirmar que el día que tomó posesión el actual alcalde se inauguraron o, por decreto, el decidió motu proprio que surgieran de la noche a la mañana los problemas de Morelia. Estos son resultado de muchos años de indiferencia, deshonestidad, demagogia y políticas públicas erróneas en todos sentidos.

Es muy duro reconocer que nuestros funcionarios públicos, por lo general, han aprovechado los puestos públicos, de elección o de confianza, para resolver sus problemas económicos sin ninguna mesura, pues hubo gobernadores que se apropiaron de grandes extensiones aledañas a la zona urbana y, con el paso del tiempo, las vendieron, amasando fortunas escandalosas. Con tanta corrupción no es posible progresar. Pero de esto nadie dice nada.

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