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Nuestro alfabeto

28 de agosto, 2016

Redacción web/La Voz de Michoacán

Por: Miguel Ángel Martínez Ruíz

Aun cuando los autores difieren, comúnmente se acepta que la invención de la escritura pasó por cuatro fases o etapas: 1) Escritura pictográfica directa; 2) Pictogramas; 3) Ideogramas y 4) Logogramas, 5) Signos silábicos, y 6) Alfabetos. Como resulta obvio los alfabetos fueron muy posteriores al lenguaje hablado. La escritura apareció en varios lugares del mundo, como respuesta a la necesidad de representar operaciones numéricas, conforme a la manifestación de realidades concretas (personas, animales, cosas, etc.) por medio de dibujos simbólicos hechos sobre tablillas de arcillas. Esta afirmación no excluye la posibilidad de que hubiesen existido otras motivaciones. Estos primeros intentos tuvieron lugar en Mesopotamia, donde nació la escritura cuneiforme sumeria, a finales del IV milenio a. de C. Al expandirse estos conocimientos hacia otras zonas y culturas, se puede apreciar su influencia en las lenguas acadias (acadio antiguo, asirio, babilonio, hitita, etc.). Posteriormente aparecieron otros sistemas ideográficos como los jeroglíficos de Egipto, hacia el año 3 100 a. de C. Pero en el Egipto faraónico, como en otros pueblos, el uso de la escritura se limitó a muy pocos, razón por la se hizo de los escribas un grupo selecto.

Un gran avance fue cuando se consiguió reproducir por medio de un pictograma el sonido de una palabra. De esta manera se lograron los logogramas. El siguiente paso consistió en representar ideas más abstractas como los adjetivos, los verbos y los adverbios. Hubo otras variaciones lingüísticas que contribuyeron a resolver los problemas relativos par indicar condiciones de persona, tiempo, número, género, lugar, etc. La individuación de los sonidos llevó a la construcción de los alfabetos. Es obvio que los sonidos simbolizados en signos a menos de treinta permitieron el aprendizaje de la lectoescritura. Algunos autores consideran que el alfabeto es la “democratización” de la escritura y, por ende, del acervo cultural de los diferentes pueblos.

La invención de la escritura alfabética se remonta al segundo milenio a. de C., ya que se han encontrado testimonios fechados alrededor del año 1500 a. de C., aunque otros autores prefieren ubicarlos en el siglo XVII a. de C. En 1905, sir FlindersPertrie encontró inscripciones en Serabit el- Khdim, en la península del Sinaí. Esta escritura mostraba apariencia jeroglífica, pero los signos eran desconocidos. No llegaban a treinta caracteres diferentes, lo cual hizo pensar que se trataba de signos alfabéticos. Estos escritos reciben el nombre de protosinaíticos o protocananeos, ya que fueron encontrados en territorio comprendido entre el actual Israel y Líbano, además parten de una lengua de Canaán. Por lo anterior, se puede decir que los inventores del primer alfabeto (que no de la escritura) fueron los cananeos. El nombre de Canaán, citado en la Biblia, correspondía a una provincia egipcia que, a finales de la Edad de Bronce, incluía el Líbano y Cisjordania.

Este sistema alfabético, conocido como protocraneano, se pudo haber inventado en torno al siglo XVIII o en el XVI a. de C. Después de esto, los pueblos de origen caneano se les conoce con el nombre de fenicios, cuyas primeras inscripciones datan del siglo Xi a. de C., y proceden de la ciudad de Biblos. La escritura fenicia tiene sentido horizontal, de derecha a izquierda. Su alfabeto constaba de veintidós letras. Al norte de Siria, en Ugarit (actual Ras SHamra) fueron encontradas algunas tablillas de arcilla con inscripciones elaboradas a finales de la Edad de Bronce (1400-1200 a. de C.), posteriores a las protocaneanas, pero anteriores a las fenicias. En estos documentos se utilizaron no más veintisiete y su escritura se fijó en forma lineal de izquierda a derecha. Los árabes tuvieron también grandes adelantos en este sentido, ya que se hallaron un conjunto de inscripciones de los siglo VIII-VII a. de C., procedentes de Babilonia, escritas con un alfabeto llamado proto-arábigo.

Las actividades comerciales de los fenicios los llevaron a diferentes partes de Asia y el Mediterráneo e incluso incursionaron en el océano Atlántico y, debido a ese contacto, se difundió el alfabeto utilizado por ellos. Las actividades de carácter económico y burocrático fueron determinantes para que el alfabeto fenicio fuera adaptado a otras lenguas, ya que era fácil de aprender. Muchos de los escritos fueron realizados sobre diversos materiales, entre otros: papiro, piedra, cuero, vidrio, etc.

Desde el siglo VI a. de C., la comunidad rabínica y los judíos ortodoxos abandonaron el alfabeto fenicio y adoptaron el arameo, y los textos sagrados, como la Michna o la Torah, fueron escritos en arameo. Esta escritura dio lugar a la segunda escritura hebrea, llamada hebreo cuadrado, la cual todavía se usa en el actual Israel. Con el arameo se difundió la escritura alfabética en los imperios babilónico tardío, asirio y persa, llegando hasta Egipto, Arabia, Cilicia, Anatolia, Afganistán y la India.

Influenciados por los fenicios, los griegos crearon el alfabeto más avanzado de su época, pues tuvo a diferencia de otros alfabetos la virtud de penetrar en todos los ámbitos de la vida, además del cultivo de la literatura, las ciencias y las artes. La gran innovación del alfabeto griego fue la invención de las vocales. Este alfabeto se difundió por toda Europa, particularmente entre los romanos, quienes perfeccionaron su propio alfabeto y lo llevaron a todos los pueblos que conquistaron, en cuyas lenguas influyeron, tanto que dieron lugar a las lenguas romances, entre ellas el español que hablamos.

LAS LETRAS. A.- “Si le damos un giro de 180 grados a la A y con un poco de imaginación al triángulo que queda abajo le colocamos ojos y nariz obtendremos a un toro con todo y sus cuernos. Y en realidad eso es lo que significa, su origen está en el protosinaítico.” B.- La letra B nació como un rectángulo sin la línea de abajo, el cual sufrió ciertas transformaciones a lo largo del tiempo llegando a convertirse en la B que conocemos en la actualidad. Nace del proto semítico Beth que significa "casa", así tenemos por ejemplo la palabra Belén (del hebreo "Beth-lejem" לחם -בית ) o sea la "casa del pan". Es interesante notar que los primeros alfabetos fueron de origen protosinaítico.” C.- Simboliza a un camello. La letra D está asociada a la idea de puerta, equivale a la delta del griego. E.- Se le identifica con el sonido de la respiración, por lo que también simboliza alma o espíritu. La letra F, como la V, la U, la W y la Y, es una variante fonética de la letra "ו" presente en el alfabeto hebreo, es decir la vav "uña". Se dice que la letra G es un invento específico de los romanos y antes no existió en ninguna parte. Las relaciones que se establecen por comparación se deben a su gran similitud con la C. Los romanos tomaron el alfabeto de los etruscos. La letra H deriva del hebreo heth, que en las lenguas semíticas significa "cerrado", por eso tiene la barra de en medio. La letra I deriva de la décima letra protosinaíticaiod o "brazo con mano", por eso en griego se le conoce como "iota". El punto fue añadido en la edad media para no confundir, en la escritura cursiva, el diptongo latino ui con el iu; posteriormente se generalizó a todo el uso de la i minúscula. La letra J. En latín existía la Jota, lo que no existía es el sonido jota, como cuando en español decimos jarro o en griego jarites. Tampoco se llama jota evidentemente.

Se llamaba iota longa, o sea -i larga. Pueden verse en muchas inscripciones palabras con i normal y con i larga. La letra K deriva de la undécima letra del alfabeto protosinaítico que representaba la kaf o "mano". La letra L deriva de la duodécima letra del alfabeto protoasinaítico lamed que se refiere a un aguijón para buey, es decir una forma de espoleta que se usaba para hacer mover a este animal. En griego se le conoce como lambda. La letra M deriva de mem, decimotercera letra del protosinaítico que significa movimiento del agua, de ahí surgió su forma de las olas del mar, por eso Moisés lleva la letra M, porque es "salvado de las aguas". En griego se le conoce como mi.

La letra N es la decimocuarta letra del protosinaítico, se deriva de nun que significa serpiente. Es curioso que en el egipcio antiguo el símbolo de la N es una serpiente y de ahí tomó su forma. En griego se le conoce como ni. En griego no existe la Ñ, que es casi exclusiva del alfabeto español, en la edad media se usaba el grupo gn como en champagne, con el pasar del tiempo se acostumbró a simplificar el término colocándole la barra superior a la n, barra que lleva el nombre de virgulilla.La letra O deriva de la decimoquinta letra del alfabeto protosinaítica, a partir de oyn u "ojo", en egipcio antiguo el símbolo de la O es un Ojo. En griego se le conoce como omicron. Además para producirla es necesario hacer un círculo con los labios. La letra P deriva de la decimosexta letra del alfabeto protosinaíticopeh que significa boca. Lo más lógico es que le hubieran dado un símbolo parecido a un circulo, pero ya existía el de la O, por lo que le dieron el de un rectángulo. La letra P deriva de la decimosexta letra del alfabeto protosinaíticopeh que significa boca. El caso de la letra Q es muy interesante, especialmente para los guatemaltecos, ya que es el símbolo de su moneda el Quetzal que a propósito significa Bella Pluma, si no observen a esta hermosa ave. Esta letra tiene su origen en la decimoséptima letra del alfabeto protosinaítico "qof" que significa mono, de ahí la cola que se observa en dicha letra. La letra R se origina de rehs la decimoctava letra del alfabeto protosinaítico que significa cabeza. en griego se le conoce como ro. La letra S deriva de la decimonovena letra del alfabeto protosinaíticoshin que significa diente. En griego se le conoce

como sigma. La letra T originó de la vigésima letra del alfabeto protosinaítico que tenía el nombre

de tau que significa "marca o signo". El símbolo original se asemeja bastante a una "+". En griego se le conoce como Tau.La letra U tiene el mismo origen que las letras F, V y Y. La letra U también procede del protosinaíticovav (ver el origen de la Y). La letra U es una forma evolucionada de la V latina (v). En griego, un sonido próximo es el de la ípsilon, υ/Υ.La letra V tiene el mismo origen que las letras F, U e Y. La letra V también procede del protosinaíticovav (ver el origen de la F). Lanecesidad de distinguir entre los dos sonidos (la U y la V) posibles lleva a transformar

progresivamente el ángulo de la V. En griego no existe la V. La letra W tiene el mismo origen que las letras F, U, V y Y. La letra W es una mera repetición de la v/V, utilizado en las lenguas germánicas. En otras lenguas adquiere otros valores, como el de u consonante en inglés. La letra X deriva de la decimoquinta letra del proto-sinaítico, samekh, que significa 'soporte'. Por simplificaciones posteriores pasaría al símbolo de la xi griega mayúscula,Ξ, simplificada en la minúscula para facilitar la escritura rápida en ξ.La letra Y tiene el mismo origen que las letras F, U, V y W. Todas empezaron de Vav (uña). La letra Y (ypsilon griega) tiene distingo origen que la I (iod ) cuyo sonido era distinto de la I (equivale a la actual U francesa).La letra Z deriva del proto- semaíticoZa, que simbolizaba un puñal. Los fenicios lo llamaban Zayin.

La Real Academia Española dispuso que la ch y la ll no formaran parte del alfabeto por ser resultado de la combinación de dos letras.

Por otra parte, se puede observar el hecho de que algunas letras tienen solamente cuerpo, entre ellas, la “m”, la “n”, la “s” y las cinco vocales. En cambio, la “t”, la “l”, la “b” y la “d” se caracterizan por prolongaciones superiores. También las hay con prolongaciones inferiores, tal es el caso de la “j”, la “p”, la “q” y la “y”. Sólo una tiene ambas prolongaciones: la letra “f”.

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