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Orígenes de la Filosofía Griega

28 de junio, 2015

admin/La Voz de Michoacán

Resulta incuestionable que los hombres primitivos, una vez que lograron satisfacer, mediante grandes esfuerzos, sus problemas existenciales, vinculados a las necesidades primarias como fueron -y siguen siendo- la alimentación, el vestido, la vivienda, la seguridad, etc., hubo la exigencia psicológica de encontrar una explicación a los fenómenos naturales, tanto los de carácter etéreo como  telúrico, con el deseo de aminorar sus temores. Es así como surge el pensamiento mítico que dio lugar al totemismo y la magia, como recursos útiles a fin de protegerse de lo sobrenatural, con base en el grado de desarrollo intelectual hasta entonces alcanzado.De este modo el mito llega a ser una de las primeras manifestaciones de la inteligencia humana, cuyas primeras interpretaciones fueron consecuencia del espectáculo que ofrecía el entorno. La mitología suele ser conceptualizada como el conjunto de mitos y leyendas de una determinada región, a la par que el estudio comparativo y metódico de los mismos, con la finalidad de indagar su origen, evolución y relaciones. La creencia sobre la existencia de seres superiores que influían ventajosamente sobre la vida de los seres humanos a través de las tormentas, rayos, relámpagos, volcanes, sismos, cambios climáticos, eclipses, etc., se convirtió en un sistema de ideas generalizado en casi todos los lugares del orbe. Estos seres pueden dividirse en dos categorías: los antepasados o manes y los dioses. Para los mitos primitivos, la ciencia se ha valido de documentos escritos y la tradición oral,  Sin embargo, ambas fuentes son insuficientes para conocer los mitos del hombre prehistórico. Afortunadamente, han quedado para la posteridad algunas pinturas rupestres, grabados en piedra, huesos y otros materiales, los cuales nos permiten saber que los hombres del paleolítico tenían una marcad tendencia hacia la magia unida a la caza y a la fecundidad. También el culto a los muertos ocupaba un lugar preeminente, pues se han encontrado en muchas tumbas objetos de adorno, instrumentos de trabajo, alimentos, etc., con la finalidad de que el muerto pudiera resolver sus necesidades en su vida ultraterrena, pues la muerte, al igual que la enfermedad, era concebida como resultadode un maleficio, causado por alguien, a quien había que descubrir. Razón por la cual era necesario precaverse mediante encantamientos o fetiches contra estas potencias invisibles que supuestamente existían en el medio físico. No obstante, también se procuraba obtener el favor de tales fuerzas desconocidas.En una etapa posterior, habrían de aparecer diversos mitos sobre el origen del hombre, la incorporación del fuego, los fenómenos astronómicos, etc. Muchos de estos  mitos fueron utilizados para integrar los sistemas religiosos, cuando se tuvo la noción de la o las divinidades, que aparecieron en las diferentes latitudes del globo terrestre. Después del mito de los dioses, vino otro muy posterior: el de los héroes. Su mayor expresión que ha llegado hasta nuestro tiempo son sin duda los poemas épicos, entre otros, La Ilíada y la Odisea, la epopeya del babilonio Gilgamesh que, ante la imagen de la muerte, busca la hierba de la inmortalidad, los Mabinogion de Irlanda, los Eddas germánicos, el Kalevala de Finlandia, el Sha-Nameh de Persia, el Mahabaratha y el Ramayana de la India, entre otros ejemplos.

La mitología no solamente fue motivación para la crear los poemas épicos, sino también para todas las formas de expresión artística: estatuas, dibujos, pinturas, cantos, danzas, construcciones arquitectónicas, monumentos, etc.

Una de las mitologías más ricas fue la griega. No es propósito de este trabajo abordar esta creación cultural en toda su amplitud. Solamente para los efectos de ilustrar el aspecto relacionado con la filosofía, se referirá a la idea de los laberintos.

Según la mitología cretense, su máxima deidad Ares-Dionisos tuvo que descender a la tierra cuando no había nada creado aún, todo era oscuridad. Para iniciar su labor de construirlo todo traía un hacha de doble filo llamada Labris, con la cual empezó a caminar en forma circular y con su instrumento de labranza fue  abriendo un surco o camino. Después de tantas vueltas llegó al centro, donde descubrió  que ya no tenía el hacha, sino una antorcha que le permitía  iluminar el exterior, pero el otro filo del hacha le pulió también su interior.

El filósofo Ramón Xirau  en su libro intitulado “Introducción a la historia de la filosofía” iniciarelatando la leyenda del Laberinto de Creta y otros autores también le dan especial importancia a los laberintos por su gran simbolismo relacionado con los problemas filosóficos.

El futuro rey de Creta disputa el trono a sus hermanos, para cuyo logro solicita la ayuda de Poseidón, dios de los océanos, quien hace surgir de las aguas un hermoso toro blanco y se lo envía a Minos, quien deberá sacrificar al magnífico animal  a cambio de la regia potestad y como un homenaje al dios de las aguas. Minos obtiene el reino, pero no cumple con el mandato de su protector, sino que mata a otro toro, teniendo la certidumbre de que el dios jamás se podrá enterar de su falta. Poseidón influye para que Pasifae, esposa de Minos, se enamore del toro. Ella solicita a Dédalo que le construya una vaca de madera cubierta con piel a fin de que el bovino crea que se trata de una vaca real. Ella entra al interior de la vaca. El toro mantiene una relación con ella y, como resultado de aquella unión, nace un ser extraño que tiene el cuerpo de un hombre, pero la cabeza de toro. Para resolver aquel problema, el rey Minos manda construir un laberinto al arquitecto Dédalo, nombre que procede de la palabra dedos por su gran habilidad para utilizar las manos. En ese sitio ordena encerrar al hombre-toro, cuyo nombre es Minotauro. Para alimentar a este  ser monstruoso se requieren siete muchachos y siete muchachas que como tributo deben pagar los griegos, bajo el dominio de Creta. Entre estos jóvenes se incorpora Teseo, hijo del rey de Grecia y joven guerrero con una gran fuerza. Al verlo Ariadna, la hija del rey Minos, se enamora y, como no desea que muera, le entrega un huso con hilo  para que le sirva de guía al caminar en el interior del laberinto. Teseo logra la hazaña de matar al Minotauro y a su regreso va  recogiendo el hilo hasta que hace con él una esfera.

Desde los puntos de vista filosófico y psicológico se pueden observar diversos aspectos, tales como el deseo de Teseo, quien movido por su deseo de liberar al pueblo griego de ese tributo decide matar al Minotauro, lo mismo el temor y el desconcierto que provocaba ese engendro. Todo esto se traduce como la angustia existencial del hombre, el miedo que causa el desconocimiento de la realidad por no tener la conciencia clara respecto a qué hacer, qué elegir, hacia dónde dirigirse, esto es, la incapacidad para tomar decisiones. El desconcierto es la otra afección que padecemos como consecuencia de no saber quiénes somos, de dónde venimos y adónde vamos; cuestiones todas ellas que se relacionan con el sentido de nuestra vida, pues muchas veces nos hace falta clarificar preguntas esenciales como ¿para qué trabajamos o estudiamos? ¿Para qué vivimos? ¿Cuáles son nuestros objetivos? ¿En qué consiste la felicidad? ¿Por qué nos deprimimos?

El simbolismo del laberinto es nuestra mente, el entorno físico y humano donde transcurre nuestra existencia, las dificultades que tenemos que afrontar constantemente. Sólo mediante la luz de la inteligencia podemos adquirir una explicación lógica y racional de nuestro propio ser y la solución más apropiada a los problemas que debemos afrontar, tanto teóricos como prácticos. De esto se ocupa la filosofía y los mitos fueron los primeros recursos que empleo el hombre en su intención de comprender el mundo y la vida.

Algunos filósofos griegos consideraron que el amor fue la causa por la cual se creó  la filosofía, incluso su definición etimológica entraña esta idea: filos = amor y sofos = sabiduría. Esta palabra fue acuñada por  el matemático Pitágoras de Samos (c. 571-497 a. de C.), quien vivió en Egipto durante 22 años y donde estudió filosofía y matemáticas. Como resulta obvio no tenían estas denominaciones, tal vez se conocieran simplemente como cálculo y sabiduría de la naturaleza u otros nombres, pero el sentido era el mismo.

También se ha atribuido a la capacidad de admiración y contemplación de la realidad el origen del pensamiento filosófico.

Estos criterios pueden ser válidos, ya que el ser humano tuvo en su primera etapa histórica la necesidad de explicarse las causas de los fenómenos naturales, para lo cual creó los mitos durante un período que podría llamarse pre-lógico y, posteriormente, en una época de mayor madurez pudo utilizar la razón.

La filosofía, como saber sistematizado, sujeto a métodos para su compresión y explicación, es decir, ya con la categoría de ciencia, se desarrolló principalmente durante los siglos, del VI al IV a. C. Sócrates, Platón y Aristóteles constituyen la triada indispensable para entender los albores de la filosofía. A quienes se dedicaron y se dedican a estas tareas especulativas del pensamiento y la reflexión racional se les ha distingue, según FriedrichWaismann, como “científicos” que pertenecen a un tipo especial de personas.

En contraposición, Karl Popper sostiene: «Yo concibo la filosofía de manera totalmente diferente. Creo que todos los hombres y mujeres son filósofos, aunque unos más que otros. Por supuesto, estoy de acuerdo en que existe algo como un grupo de personas selecto y diferenciado, el grupo de los filósofos académicos, pero estoy lejos de compartir el entusiasmo de Waismann con respecto a sus actividades y enfoque. […], admito que ha habido unos pocos filósofos verdaderamente grandes, y también un reducido número de filósofos que, aun siendo admirables en muchos sentidos, no llegaron a ser grandes. Pero aunque lo que éstos han creado puede ser de gran importancia para cualquier filósofo académico, la filosofía no depende de éstos en el sentido que la pintura depende de los grandes pintores o la música depende de los grandes compositores.»

Conforme a este último criterio, no cabe la menor duda de que el filosofar es propio del ser humano.

Resulta conveniente recordar el concepto de filosofía, a partir de los siguientes enunciados: 1) La filosofía es un afán de saber libre y desinteresado. Pitágoras. 2) La filosofía es un preguntar por los principios ordenadores del cosmos. Presocráticos. 3) La filosofía es la más alta ascensión de la personalidad y la sociedad humana por medio de la sabiduría. Platón. 4) La filosofía es  una ciencia universal, difícil, rigurosa, didáctica, preferible, principal y divina. Aristóteles. 5. La filosofía es maestra de la vida, inventora de leyes y guía de la virtud. Cicerón. 6. La filosofía es la teoría y el arte de la conducta recta. Séneca. 7. La filosofía es la sierva de la teología. Santo Tomás. 8. La filosofía es el afán de Dios. San Agustín. IX. La filosofía es el estudio de la sabiduría, tanto para conducir la vida como para la conservación de la salud y la invención de todas las artes. Descartes. 10. La filosofía es una ciencia crítica que se pregunta por el alcance del conocimiento humano. Kant.

Una definición más actual podría ser la siguiente: “La filosofía es un saber totalmente unificado y relacionado acerca de todo lo cognoscible por la razón humana, basado en sus primeros principios y últimas causas.”

 

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