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Morelia, Michoacán a 23 de junio de 2017
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Presencia de la mujer en Michoacán

16 de abril, 2017

Redacción web/La Voz de Michoacán

 

MIGUEL ÁNGEL MARTÍNEZ RUIZ

La ciudad de Morelia tiene cerca de cien estatuas y bustos de héroes, heroínas, artistas, maestros y otros personajes distinguidos. Dentro de ese conjunto solamente existen siete dedicados a mujeres michoacanas. Ellas son Josefa Ortiz de Domínguez, Esther Tapia, Concha Urquiza,  Amalia Solórzano, Conchita Zambrano, el alusivo a la madre en la plazuela de Carrillo y el de dos mujeres llorando, adosado muro poniente de la catedral, cuya construcción se hizo para dejar el testimonio de dos mujeres que revelaron en secreto de confesión las acciones de sus maridos en pro de la causa liberal, y  quienes fueron fusilados por los grupos conservadores.

A través de la historia de México, muchas mujeres michoacanas se han significado por sus grandes virtudes intelectuales, patrióticas y humanas. Entre muchísimas, la mayoría perdidas en el anonimato, mas no por ello carentes de méritos, se pueden citar a doña Juana Pavón, madre del Generalísimo don José María Morelos y Pavón; doña Ana María Gallaga, nacida en Jururemba, Michoacán, madre del Padre de la Patria, don Miguel Hidalgo y Costilla; doña Josefa Ortiz de Domínguez, nacida en Valladolid, heroína muy importante para la causa insurgente, ya que su participación fue esencial, no solamente al permitir que en su domicilio de Querétaro se realizaran las reuniones para organizar la lucha por la Independencia Nacional, la cual fue descubierta, momento que aprovechó doña Josefa para enviar a un señor de apellido Pérez al Curato de Dolores a fin de avisar a don Miguel Hidalgo sobre ese momento tan crítico; doña Gertrudis Bocanegra de Lazo de la Vega, nacida en Pátzcuaro, que organizó un correo en pro de la causa independentista, además uno de sus hijos se unió a la insurgencia, fue enviada a prisión y torturada con la intención de que informara sobre los participantes, a lo cual se negó valientemente. Fue fusilada en la Plaza de San Agustín en su ciudad natal. María Luisa Martínez de García Rojas, al igual que la anterior sirvió a los insurgentes, proporcionándoles vivieres, cooperando como medio de comunicación entre los jefes militares. Fue encarcelada y murió fusilada en uno de los ángulos del cementerio de Erongarícuaro en 1817. Antes de morir expresó: “¿Por qué tan obstinada persecución contra mí? Tengo derecho a hacer cuanto pueda en favor de mi patria, porque soy mexicana. No creo cometer ninguna falta con mi conducta, sino cumplir con mi deber”; Rafaela López Aguado de López Rayón fue la esposa de don Andrés López Rayón, su mérito consiste en que estuvo de acuerdo en que sus hijos varones abrazaran la causa insurgente, y se rehusó a delatarlos o entregarlos a cambio de la vida de uno de sus cuñados, diciéndole al jefe militar realista: “Prefiero verlos muertos que convertidos en traidores”.

                Por no contar con datos precisos sobre las acciones de las mujeres michoacanas durante los años de lucha entre liberales y conservadores, seguramente no se incluyen algunas mujeres importantes. El único dato que se tiene se refiere a doña Esther Tapia de Castellanos, excelente poeta, nacida en Morelia o en Jiquilpan, cuya labor no solamente destacó en las letras, sino que escribió una oda dedicada a los liberales asesinados en Tacubaya, mantuvo una plena identificación con esta corriente ideológica  y  también sirvió como enfermera durante la invasión francesa.En la composición que lleva por título “Dos almas”, al hablar de la misión de la mujer, dice: ‘Parte con él sus horas de tormento/ Porque es el alma del que ardiente adora;/ ¡Siempre que el hombre espera el sufrimiento/ Se ve junto a él una mujer que llora!’

                Otra poeta muy notable fue María Concepción Urquiza del Valle, quien nació la noche entre el 24 y el 25 (a las 0 horas con 45 minutos del día 25) de diciembre de 1910, en la casa número 166 y medio de la Calzada de Guadalupe (actual Calzada Fray Antonio de San Miguel) en la ciudad de Morelia, Michoacán.  La poesía de Concha Urquiza está a la altura, -guardando siempre el sentido de las proporciones- de la obra de escritoras anteriores a la poeta michoacana como  Sor Juana Inés de la Cruz, Santa Teresa, Rosalía de Castro, Gabriela Mistral, Alfonsina Storni y María Enriqueta, en la opinión del culto literato Méndez Plancarte. Otra opinión destaca que la poeta michoacana Concha Urquiza es “la piedra angular del cultivo de la poesía, inspirada por mujeres mexicanas en el siglo XX.”  En la actividad magisterial destaca la señorita profesora María Dolores Calderón Ochoa, nacida en Atapaneo, maestra de varias escuelas primarias de Morelia, fueron juntamente con una de sus hermanas las primeras mujeres alumnas  en el Primitivo y Nacional Colegio de San Nicolás de Hidalgo, por recomendación del ameritado médico revolucionario Miguel Silva; fundó la Escuela Industrial para señoritas, además organizó actividades para la navidad de los niños pobres en Morelia y otras actividades altruistas, fue directora de la Escuela Normal para Señoritas, recibió la Condecoración Generalísimo Morelos en 1969. Una de sus alumnas, Josefina Aguilar “La Chacha”, nacida en Morelia, se distinguió desde niña por tener una voz privilegiada, lo que le permitió estudiar canto con maestros particulares, para después continuar en el Conservatorio Nacional de Música. Viajó a Italia, donde terminó de formarse como cantante de ópera. Aurora Tovar Ramírez, autora del Catálogo biográfico de Mujeres en México, dice: “Gracias a la belleza de su voz de contralto y a su gran temperamento artístico, triunfó en Roma. Volvió a México en los años treinta. Más tarde,  viajó a Estados Unidos, donde el pianista valenciano José Iturbide comenzaba a destacar como director de orquesta. Contratado por la Sinfónica de Filadelfia, Iturbide pidió a Josefina Aguilar interpretar las canciones de “El amor brujo” de Manuel de Falla. Fue tal su éxito que se la disputaban otras orquestas. Su actuación con la Filarmónica de Nueva York, dirigida por Arturo Toscanini, fue memorable.” “Tras una breve estancia en México, radicó en Buenos Aires, donde conoció a Manuel de Falla con quien repasó todo su repertorio y actuó en el teatro Colón de la capital Argentina, bajo la dirección del propio maestro. Hizo su primera aparición en público en el Teatro Principal de Puebla en el papel de Aída. Fue una de las primeras artistas que trabajaron en la estación de Radio XEW. Hizo giras por Italia, Francia, Argentina, Cuba, Estados Unidos y otros países. Cantando Carmen en el Palacio de Bellas Artes, sufrió un accidente en el pie izquierdo y fue necesario amputarle la pierna, hecho que la obligó a retirarse del teatro. Sus últimos años los dedicó a dar clases de canto y piano.” El H. Ayuntamiento de Morelia le otorgó la Condecoración Generalísimo José María Morelos y Pavón.Carmen Báez destacó por su gran capacidad como escritora, originaria de Morelia, estudió en el Colegio de San Nicolás y en la Escuela Normal Urbana de Morelia, también en la Escuela de Filosofía de la Universidad Nacional. Destacó como cuentista. Doña Amalia Solórzano de Cárdenas fue la esposa del presidente Lázaro Cárdenas del Río y madre del Ing. Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, se le reconoce su labor en pro de la niñez mexicana y española, además de su dedicación a proteger los intereses de diversos grupos indígenas. Doramitzi González es una atleta paraolímpica que ha representado muy dignamente a Michoacán, obteniendo varias preseas de oro y de plata. María Luisa Ollivier de Ponce de León es una distinguida maestra y pintora; su gran labor como impulsora de la cultura francesa la ha hecho acreedora a las Palmas de la Academia Francesa en dos  ocasiones, además de la presea Generalísimo Morelos. Varias mujeres michoacanas han figurado entre las principales estrellas del firmamento artístico de México, entre ellas se deben mencionar a Stella Inda, originaria de Pátzcuaro, quien no solamente ha sido actriz, sino también directora de teratro. Fue una de las actrices favoritas de Luis Buñuel. Se recuerdan sus papeles en películas como Los olvidados y El rebozo de soledad, etc. Lilia Prado, originaria de Sahuayo, actuó en más de cien películas, habiendo recibido muchos premios por su brillante trayectoria. Amalia Mendoza “La Tariácuri”, fue una cantante folclórica, originaria de Huetamo, Michoacán; interpretó y grabó una gran cantidad de discos. La actriz  también huetamense Fanny Cano tuvo una presencia trascendental en el séptimo arte y fue ejemplo de tenacidad y auténtica vocación actoral. María Teresa Martínez Peñaloza logró gran prestigio como maestra e investigadora que realizó importantes estudios sobre don José María Morelos, además de ocupar algunos cargos como directora del Museo del Estado, el cual fue organizado por ella.La maestra María Piedad Flores Castillo fue la primera regidora en el H. Ayuntamiento de Morelia durante la década de los años 40’s del siglo pasado, además de significarse por sus ideas avanzadas, pues formó parte de la generación nicolaita a la que pertenecieron el Chino Sansón Flores, Antonio Mayés Navarro y otros, quienes tomaron el templo de la Compañía de Jesús y la convirtieron en patrimonio de la Universidad Michoacana, actual Biblioteca Pública Universitaria en el centro histórico de Morelia. Lo mismo sucedió con la también maestra Celia Gallardo González, primera mujer que ocupó una curul en el Congreso del Estado de Michoacán, además de haber sido la primera diputada federal por el Distrito de Morelia, imponiendo la igualdad de género, pero como precursora. La abogada María Guadalupe Calderón también se desempeñó como diputada federal, funcionaria del IMSS y obtuvo importantes grados académicos en varias áreas del conocimiento. La señora Soledad Gutiérrez de Figaredo se significó por su amor a la niñez michoacana; gracias a sus esfuerzos fue posible fundar la Casa Hogar que en la actualidad lleva su nombre, como un reconocimiento muy merecido a sus actitudes de generosidad y altruismo. Con actitud análoga, la señora María Guadalupe Jáuregui de Mirabent, quien dedicó muchas horas de su vida en pro de la Cruz Roja, delegación Morelia. La señora Concha Michell realizó una labor digna de tomarse en cuenta como folclorista y escritora en pro de la igualdad de derechos sin importar las diferencias de género. Fue una de las primeras que encabezaron la lucha feminista en Michoacán, aunque era originaria de Jalisco. Otras entusiastas defensoras de los valores nuestros han sido las hermanas Lelia y Rocío Próspero Maldonado, quienes han llevado a cabo una labor en ese sentido. Resulta sumamente difícil que en una misma persona coincidan la sensibilidad poética y el interés por la investigación científica. Tal es el caso de la Dra. en Bioquímica Guadalupe Prado Flores, a quien le dedicó varias páginas muy  elogiosas el Dr. Raúl Arreola Cortes como autor del libro intitulado La poesía en Michoacán. A fines del siglo pasado destacaron un grupo de mujeres michoacanas, como la Dra. en Historia del Arte Esperanza Ramírez, autora de obras esenciales para comprender el valor de las grandes construcciones de la ciudad de Morelia, la Dra. en Filosofía y Ciencias de la Educación Silvia Figueroa Zamudio, quien fue la primera Rectora de la Universidad Michoacana, además de haber escrito múltiples obras, además de haber servido como Secretaria de Educación y actualmente desempeña el cargo de Secretaria de Cultura. Mujeres como ella deberían ocupar cargos de elección popular por su formación académica e identificación con las más elevadas causas del progreso de Michoacán.

 

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