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Una sociedad sin clases o universidad sin clases

16 de octubre, 2016

Redacción web/La Voz de Michoacán

Por: Miguel Ángel Martínez Ruiz

Hay comportamientos verdaderamente ilógicos, incluso irracionales. ¿Cómo justificar el hecho de que los defensores de la educación popular sean sus principales enemigos? ¿Qué argumentos válidos para suspender clases pueden tener quienes reciben alojamiento y alimentación gratuitos por el solo hecho de asistir a clase en su propio beneficio? A los jóvenes moradores de las casas del estudiante no se les exige nada, ni un promedio superior a 8.0 en su rendimiento escolar, tampoco que realicen actividades de beneficio social. Ellos solamente reciben una serie de beneficios sin hacer ninguna contribución en favor del pueblo, del cual proceden y al que debieran corresponder como muestra de agradecimiento. El artículo 3 de la Constitución General de la República señala la educación como un derecho para todos los individuos sin distingos de ninguna índole. Y ahora resulta que estos muchachos torpes y desorientados están coartando este derecho humano fundamental a otros jóvenes que sí desean estudiar. ¿Por qué lo hacen? ¿Quiénes los están manipulando y con qué  fines? ¿Por qué la autoridad no los denuncia ante esta flagrante violación a la Constitución y a los derechos humanos? Estas y otras cuestiones no han tenido hasta ahora una respuesta satisfactoria, lo único que se puede ver es una gran tolerancia, pues si se emplea la fuerza pública se viola la “autonomía universitaria”, criterio sin sustento porque se tiene autonomía, pero para normar su propia vida dentro de la institución, no para cometer actos delictuosos ni infringir la ley. De aceptarse el concepto que generalmente se maneja equivaldría a reconocer la existencia de un estado dentro de otro estado, lo cual es una contradicción.Hace algunas décadas un gobernador cerró todas las casas del estudiante. El siguiente gobernador las reabrió. El primero terminó su carrera política, el segundo siguió teniendo éxito. En Puebla, el gobernador decretó el cierre de las casas del estudiante. Muchos camiones con jóvenes de diferentes lugares de la República acudieron a defender a sus compañeros, solo que al llegar al Estado se encontraron con la policía federal que les impidió su ingreso. Dejaron de existir estos albergues y se otorgaron becas a más jóvenes, a quienes se les exigía un buen promedio de calificaciones. ¿Acaso eso quieren los jóvenes huelguistas? La sociedad ya está cansada de tantos abusos. Por todas partes malas noticias. Ahora hasta los mantenidos y algunos holgazanes que no son estudiantes están encaprichados en que se les cumplan todos sus antojos.  Hay muchos jóvenes que estudian y trabajan. ¿Por qué no construir talleres para que estos muchachos y señores ya adultos trabajen y aprendan desde ahora que el trabajo es la forma de merecer lo que se comen? “Aquel que no trabaje no podrá comer”, decía la Constitución de la URSS, y en la Biblia se afirma: “El que no quiera trabajar, que no coma”, aforismo que se deriva de la Segunda Epístola del Apóstol San Pablo dirigida a los Tesalonicenses. Si son marxistas ahí está el señalamiento de Lenin, si son católicos o protestantes, también la Biblia se los enseña.

                Los nicolaitas se sienten muy orgullosos de su Casa de Estudios, la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, cuyo lema denota esa emoción al llamarla “Cuna de Héroes, crisol de pensadores”. A través de muchos años los egresados de esta institución, sus maestros, alumnos y trabajadores han vivido de las glorias del pasado, ya que su fundación fue inspirada por el ilustre Vasco de Quiroga con el establecimiento del Colegio de San Nicolás Obispo en Pátzcuario, y, tres siglos después tuvieron lugar las innumerables hazañas patrióticas de don Miguel Hidalgo y don José María Morelos, entre otros insurgentes que nos dieron la patria de la cual disfrutamos. EnLa Reforma, don Melchor Ocampo, quien no fue nicolaita en el sentido estricto del término, pero sí vivió vinculado a este plantel educativo, al grado de que lo reabrió, le otorgó el nombre que lleva actualmente, además de concederleun presupuesto suficiente para ampliar su patrimonio, dotarlo de laboratorios y, poco antes de morir, dispuso que su biblioteca le fuera entregada. Durante la intervención francesa, los nicolaitas mantuvieron una postura abierta en favor de los liberales y, como resulta obvio, en contra de los invasores. De ahí que cuando el emperador Maximiliano vino a Morelia, los conservadores y reaccionarios de Moreliale dieran la bienvenida mediante un letrero que decía: “Discípulo de Marte, no se compara a ti ni Bonaparte”. Los estudiantes del Colegio le agregaron: “No pases por aquí que van a mearte”. Debe señalarse al Lic. Don Eduardo Ruiz Álvarez, quien fue alumno del Colegio, participó en la lucha contra los invasores franceses y se significó en la política nacional, así como en las letras.Al iniciarse la Revolución Mexicana, fueron muchos los estudiantes del Colegio de San Nicolás que ingresaron a las filas en pro de este movimiento, a favor de don Francisco I. Madero, primero; y posteriormente en contra del usurpador Victoriano Huerta.De esta etapa, ya en el siglo XX, hubo una generación de prohombres que se distinguieron en diferentes campos del saber, entre otros, se puede recordar a los siguientes:  Dr. Nicolás León, uno de los iniciadores de la antropología en México; Dr. Miguel Silva, humanista y político revolucionario; Dr. Ignacio Chávez, cardiólogo de fama internacional; Dr. Salvador González Herrejón, investigador y maestro; Dr. Manuel Martínez Báez, investigador muy destacado; Dr. Samuel Ramos, filósofo que se interesó en estudiar la personalidad del mexicano; Lic. Gabino Fraga, forjador del derecho administrativo en México,Isaac Arriaga, luchador revolucionario y dirigente agrario; Lic. Antonio Martínez Báez, jurista y político;  José Valdovinos Garza, escritor; Lic. Adolfo Cano Saavedra, exgobernador de Michoacán y notario público;  Lic. Gustavo Corona Figueroa, Presidente de la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje en la época de la Expropiación Petrolera y rector de la Universidad Michoacana;Lic. Pablo G. Macías, revolucionario, escritor y maestro; Dr. Salvador Jara, médico y maestro; profesor Jesús Romero Flores, diputado constituyente, político y educador; Dr. Enrique Arreguín Vélez, rector de la Universidad Michoacana, historiador y funcionario de la SEP;Profr. Rafael C. Haro, estudioso de las disciplinas humanísticas y educador de gran talento; Lic. Antonio Arriaga Ochoa, historiador y reorganizador del Museo Michoacano; Ing. Pascual Ortiz Rubio, fundador de la Universidad Michoacana y presidente de México. En 1929 hubo un grupo muy beligerante en el Colegio de San Nicolás, el cual tomó el Templo de la Compañía de Jesús (actual Biblioteca Pública Universitaria) que era el preferido por las clases más adineradas de Morelia. De ese grupo formaron parte Jesús Sansón Flores, Miguel Barriga Lomelí, Antonio Mayés Navarro, Alfonso Moragrega, Alberto Cano, Gabriel Chávez Tejeda y  Victoriano Anguiano. Poco después se significaron otros estudiantes, a quienes apodaron “Los Cerebros”, ellos fueron Lauro Pallares Carrasquedo, Enrique González Vázquez, Saúl Martínez Contreras, Salvador Equihua Ortiz, David Franco Rodríguez, Manuel Solorio Araiza, Arcadio Chacón Mendoza yTomás Rico Cano.Quedaron sus inquietudes intelectuales en varias publicaciones:Ímpetus, El Zumbido, Juventud, La Chispa, Rebeldías, Clarinadas, Voces, etc. También sobresalieron: Lic. Natalio Vázquez Pallares, Lic. Guillermo Morales Osorio, Lic. Gregorio Torres Fraga, Dr. Melchor Díaz Rubio, Dr. en Filosofía Juan Hernández Luna, Dr. Efraín Dávalos Luviano, Dr. Francisco Tenorio, Dr. Francisco Esquivel Rodríguez, Dr. Juan Abraham, Dr. Teodoro Gómez Trillo, Dr. Virgilio Murillo Ortiz, Dr. Jaime Genovevo Figueroa Zamudio, Dr. Xavier Tavera Alfaro, Lic. Gilberto Vargas López, Ing. Manuel Rodríguez Morales, LIc. Jorge Mendoza Álvarez, LIc. Fidel Martínez Acevedo y muchísimos  más que resultaría prolijo mencionar.

Estos egresados se significaron en la política, el ejercicio profesional, la literatura, la medicina, etc. Casi al mismo tiempo, sin haber coincidido en las aulas, se destacaron los estudiantes apodados “Los Popeyes”: Ezequiel Calderón, Carlos Arenas García, Alfonso Espitia, Francisco Ayala y Eugenio Villicaña. Editaban una revista con el nombre de “La Espiga y el Laurel”.

 Estas promociones han dejado muchos testimonios de su contribución a la cultura mexicana.

Por los ideales de rebeldía que movieron a nuestros grandes libertadores, a la universidad se le ha impuesto el calificativo de “rojilla”, vocablo que se aplicaba para designar a los que seguían la corriente marxista. En realidad, el primer maestro con esta ideología que vino a impartir clases en el colegio fue el licenciado y periodista Enrique Ramírez y Ramírez, seguidor y colaborador del licenciado y doctor en filosofía Vicente Lombardo Toledano; después vino el Dr. Eli de Gortari en calidad de maestro en los años cuarenta, luego Jaime Díaz Rozzoto y algunos más. Cuando se fundó la Facultad de Altos Estudios “Melchor Ocampo”, antecedente de las Escuelas de Historia y Filosofía, varios maestros de la UNAM vinero a colaborar con el rector Eli de Goratari, entre otros, figuraron Juan Brom, Rafael de Buen, Enrique González Rojo, etc. Además De Gortari traía cada semana un intelectual de gran prestigio para que sustentara una conferencia en el aula magna del Colegio.

                El ya mencionado Vicente Lombardo Toledano fundó el Partido Popular Socialista y, al interior de dicha organización política, la Universidad Obrera de México, donde se supone que habrían de adquirir conciencia de clase los trabajadores mexicanos. Desgraciadamente, en las aulas de esta institución nunca había clase. Los políticos, enemigos de Lombardo, se burlaban diciendo que finalmente el promotor de las ideas marxistas había logrado el ideal del comunismo: Crear una sociedad sin clases, solo que se había equivocado, porque lo que había fundado era una universidad sin clases.

                El conflicto que está viviendo la Casa de Hidalgo se debe a varios factores, entre los cuales desatacan: 1. Los problemas que se han presentado en el escenario nacional, donde se puede observar una ausencia casi total de autoridad. Muchos grupos grandes y pequeños delinquen sin que nadie los castigue. Ahí está el problema de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación que hace lo que le viene en gana, toma casetas de cobro, quema instalaciones y vehículos, impide el libre tránsito de vehículos, hace plantones, destruye lo que quieren, comete toda clase de ilícitos y nadie, absolutamente nadie les reclama siquiera su mal proceder. De ahí han aprendido los alumnos de las Escuelas Normales Rurales, quienes siguen exactamente los mismos pasos. 2. La ola de acciones delincuenciales en todos los órdenes (robos, secuestros, asaltos en la vía pública, asesinatos a sangre fría, etc.), donde se percibe la falta de policías entrenados, honestos y con vocación de servicio. 3. La llamada delincuencia organizada que ha hundido al país en una de sus peores crisis. 4. La corrupción en los funcionarios, desde el poder ejecutivo federal, pasando por las gubernaturas de varios estados, las cámaras de diputados y senadores, los funcionarios de la procuración e impartición de justicia. 5. La nula orientación a los jóvenes, pues las tres instituciones que podrían servirles de ejemplo están en crisis: la familia, la escuela y el estado.

                Los jóvenes de las casas del estudiante son muchachos que proceden de las capas más bajas de la sociedad y como tales debieran tener más respeto por las instituciones que les brindan la oportunidad de formarse, lo mismo puede decirse de los estudiantes de las normales, donde se les da todo, pero son víctimas del complejo de Eróstrato o Heróstrato, personaje que para hacerse notar incendió el templo de Diana, aunque a estos jóvenes muchas veces los manejan otros intereses ajenos a las casas de estudios, es decir,  politicastros de mala fe que quieren sacar provecho sin importarles el daño que le causan a su estado, pues se ha visto que a estos individuos nada ni nadie los detiene ante sus ambiciones desmesuradas de riqueza y poder. ¿Hasta cuándo tendrán que esperar los verdaderos estudiantes?

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